El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Otoño y té de especias

Ya viene el otoño, esta mañana lo he sentido en el ambiente...a pesar de que aún no llevo botas, sé que ya llegan  momentos en los que  si miro  alrededor todo estará bañado de los colores ocres, y podré disfrutar de los paseos por el campo que tanto disfruto en esta época... del aroma a chimeneas encendidas,...y  buscaré dentro de casa, mi rincón de lectura,...En ocasiones echaré agua a hervir para que me acompañe una rica taza de té (hoy es de especias...con clavo, cardamomo, canela...una gotita de leche...y la disfruto mientras escribo).
La verdad es que no paro de tomar té en todo el año, pero en otoño me gusta más que en ninguna otra ocasión. Recuerdo las primeras veces que comencé a tomarlo con más asiduidad. Eran tiempos de universidad, iba al turno de tarde y perdia mucho tiempo entre el autobus y el horario que tenía...de manera que en muchas ocasiones tenía dos horas libres (o más) antes de entrar en clase.
Así que...busqué un rincón en mi ciudad, que me resultara acogedor...Y tuve la suerte de encontrarme con un Pub Irlándes recién inagurado. Empecé a frecuentarlo en horario de comida y mientras hacia tiempo, tomaba té y leía libros. Allí servían el té en tazas grandes y era un té distinto al que hasta ahora había probado...no era  de ninguna marca conocida, al menos para mí. Lo traían de irlanda expresamente. Creo que se llamaba Irish Blend. Un día probé a echarle un poco de leche (bueno, esto me lo dijo un buen amigo irlandés)....y es entonces cuando diariamente comencé a disfrutar de esas largas tazas de té que suelo prepararme.
En aquella época me acompañaban muchos libros, (a parte de los de la universidad). Comenzaron a venirse conmigo: Charlotte Brontë, con Jane Eyre (aunque este le devoré en la biblioteca de derecho...¡¡qué cosas!!), Tolkien y C.S.Lewis, "El Jardin Secreto" de Frances Hogdson Burnett (como relectura), "Una mujer en la Tormenta" de Judith Merkle Riley (novela histórica de la edad media) y un libro que saqué de la biblioteca y que hasta hace un par de años no me volví a encontar con él. "Dar la vida y el alma" de Marina Mayoral.

Tuve la suerte de que me lo dedicara la autora en la feria del libro. Pensé mucho en esta escritora, porque hay algo de biografía en lo que escribía...Ella profesora de la Universidad Complutense de Madrid, desilachaba la vida de una mujer...(y como en voz en off, la suya). Ahora que lo nombro...creo que lo voy a leer de nuevo,...apenas recuerdo cosas de él. Y eso que fue un libro que me marcó mucho. Esto suele pasar, no?? Un libro te gusta o te gustó...pero luego no piensas mucho más en él...y pasados muchos años, lo que sí recuerdas es la sensación que te produjo leerlo. No sé si fue la mezcla del lugar donde lo leía (unos bancos de madera preciosos donde podía sentarme con las piernas enlazadas), la taza y tetera de porcelana sobre la mesa, música celta de fondo (Mary Black o The Chieftains),...en fin...no sé si eso también ayudó, pero he de reconocer que la sensación de todo ese escenario y la lectura, contibuyó a pensar en este libro como uno de mis favoritos...a pesar de guardar un vago recuerdo de él.

Mientras escribía esta entrada he estado hojeándolo un poco y sin duda me gusta mucho "escuchar" leyendo a Marina y todo lo que nos cuenta en este libro.
Hay una frase de Proust que pone tanto al principio como al final del libro y que me gustó mucho..."La verdadera vida, la vida al fin descubierta e iluminada, la única vida por consiguiente vivida, es la literatura..."

No he encontrado ninguna foto que me guste de este pub al que solía ir. Tengo alguna, pero en papel así que...dejo una del Pub Eagle and Child de Oxford...donde la lectura y los sueños de algunos escritores, pueblan hoy las bibliotecas de todo el mundo...No sé que tendrán estos rincones en el mundo.....El hecho es que hace poco pensé en los lugares en los que suelo tomar té (otro día contaré algunos de esos lugares con más detalle...).

14 comentarios:

  1. Sensacional!!, los lugares donde se cosen nuestros recuerdos, son como el armazón que los sustenta o en realidad, finalmente son parte de ellos... la madera, la música, las tazas, el té, la lecura... todo forma un único recuerdo, una vivencia...
    Salvo los más clásicos, como Jane Eyre no conozco el resto. Espero que encuentres fotos de ese pub. La música y el lugar parecen buenos... el Eagle and Child es mundialmente conocido porque allí se reunía el grupo de lectura-opinión que formaron JRR.Tolkien, CS.Lewis y otros en Oxford y aún hoy se puede tomar algo. SALUDOS!

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  2. Humm qué sensación tan grata transmite tu entrada! Me imagino ese espacio que era tuyo durante esas dos horas libres, que me imagino de lo más placenteras a pesar de ser horas muertas. Esos tés que se descubren de repente y por casualidad y que te hechizan (yo siento pasión por el té de trufa, que probé un día en una cafetería y no pude dejar de hacerme con él en una tetería).
    Y el libro me lo he apuntado, pues no lo conocía y me has dado muchas ganas de leerlo.
    Saludos!

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  3. María:
    es tan fácil imaginarse sentada a tu lado tomando una taza de té mientras cuentas todo esto ¡gracias! siempre me recuerdas lo importante de lo sencillo, la magia que encierran los detalles cotidianos ;)
    a mi me pasa como a tí, que tengo esos libros que significaron mucho para mí, que me transmitieron algo -¿tocaron mi alma?- y que a la distancia casi no recuerdo ni la trama. Uno de ellos fue uno de Taylor Caldwell llamado "Sólo El sabe escuchar"
    un beso,
    Ale.

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  4. Bonita entrada para el Otoño. Me llevo varios libros de los que mencionas a mi lista de pendientes.

    Un beso y feliz Otoño.

    Ana

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  5. Eres la primera persona que conozco (bueno, a la q no conozco) que ha leído Dar la Vida y el Alma. Es uno de los libros de mi vida también.Si lo recuerdo aún se me hace un nudo el corazón.Yo tengo dos firmados por Marina Mayoral pero no tengo éste porque en su día lo saqué de una biblioteca. Yo lo leía en el cercanías q me llevaba a un curso de la Universidad de verano hace siete años. Qué gusto encontrarme hoy con esto en tu blog. Sinceramente.

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  6. Que bonita imagen, sentada en un rincón de un pub, leyendo acompañada de un té humeante... mmm! Me da pena no tener esos recuerdos, pues mi vida como lectora es muy reciente. De todos los libros que nombraste sólo leí Jane Eyre... me quedo con los datos del libro por si algún día lo encuentro.
    Un abrazo.

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  7. Acá comienza la primavera, pero yo prefiero el otoño, el clima es mucho más bonito en abril en mi zona.
    Recuerdo mi época de universidad y esas horas intermedias en un rincón del complejo universitario o en sus jardines, a veces con un libro, a veces sólo conversando.
    Una entrada que me hizo sentir nostalgia por aquellos días más despreocupados.
    Besos.

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  8. María; bellísima y sensible entrada a los recuerdos que marcaron nuestras vidas y que con el declinar del verano nos recuerdan aún más, el pretérito....María,yo también tengo un libro de Marina Mayoral, es un epistolario y me encanta ver desgranar su vida en él, con su sensibilidad, con su manera de narrar lo que le sucede.... También, todos los veranos leo algunas páginas de un libro titulado Rosas en la nieve especialmente cuando cuenta que se marcha de Viena a la campiña italiana en la Toscana con su familia, la soledad que siente dejar su tierra por la guerra ... Este libro me encanta y también marcó mi vida .Hijo de una madre noble egoista y tradicional en sus costumbres y un padre muy diferente... Sólo su yaya le marcó la vida a él con su educación y su cariño.... Me encanta como lo describe ... me meto tanto en el personaje que casi imagino su cara.... los paisajes por donde discurre su vida....sus costumbres, sus amoríos nunca correspodidos... En fín.... Que a todas nos ha dejado prendadas un libro gracias al buen hacer del autor. Que sigas con tus recuerdos entrañables y por supuesto que nunca te falte una taza de té. Un abrazo grandote. Es un placer leerte

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  9. Tus entradas son siempre acogedoras, suaves. A mí también me gusta el té con una pizca de leche (y un poco de miel).

    Un placer pasar por tu casa. Un beso

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  10. Como dice Elvira, tus entradas siempre son de lo más acogedoras. Esta me ha gustado especialmente, con tu pub y tu rincón especial de lectura. Qué maravilla.

    Por cierto, en mi blog, en respuesta al comentario donde preguntabas sobre la voz de Helene Hanff te he dejado un enlace para que la oigas. Creo que te gustará :)

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  11. Ayer me tomé un te de chocolate con arándanos! buenísimo!!!
    A mi también me encanta el Otoño! me gusta ver las hojas caer!
    Besos

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  12. María, el té me apasiona casi tanto como a ti, y es en estos meses fríos que empiezan cuando no falta en la mesilla una taza humeante.
    Los libros que recuerdo como más entrañables son los de mi niñez y temprana adolescencia: Mujercitas y las otras obras de Louisa May Alcott y El maravilloso viaje de Nils Holgersson, de Selma Lagerlöf. Las Leyendas de Becquer también forma parte de mis lecturas de esa época, entre tantas otras...
    Gratos recuerdos y feliz otoño, María,
    ¡besos!

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  13. Creo que esta es la entrada que más me ha gustado de todas las que has hecho, y mira que me suelen gustar todas! Me he imaginado un ambiente tan acogegor: el otoño, las hojas caídas de los árboles, un pub inglés de los que me gustan tanto, una taza de té calentito, libros... vamos, un paraíso.

    Y estoy completamente de acuerdo: hay muchos libros de los que recuerdas el efecto que tuvieron sobre tí o dónde los leíste pero no has vuelto a ellos, a veces por miedo a que no sea como la primera vez, a que el libro te decepcione. A mí, en parte, me pasa con Jane Eyre: la primera vez fue tan especial que no me atrevo.

    Muchos besos

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  14. ¡Qué bonita entrada, María!
    Yo sí dejo de consumir té en verano. Alguna tacita ha caído este año al salir, pero en casa ni una. Fue justo ayer cuando inauguré la temporada de infusiones con una de melisa o tonjil.
    ¡Ay, "El jardín secreto"! Tengo que reservar algún momento relajado para esa lectura.
    Un abrazo,
    Noemí.

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