El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



lunes, 6 de noviembre de 2017

Una habitación propia, Virginia Woolf



El mes de Octubre trajo muchas cosas, y entre ellas, reencontrarme con Virginia Woolf. Fue como transportarme en el tiempo y aparecer en su conferencia del 27 de Octubre de 1928 para escucharla hablar sobre la mujer y la novela. O viceversa. Escuchándola una siente que se toma un té negro cargado...estás más despierta... Es como si una parte de ti se escondiera un rato para luego aparecer...

Fue el libro elegido para el mes de Octubre en el Club de Lectura. El lugar escogido, fue un Pub para darle mayor ambiente de tertulia, en unos sillones confortables donde olía a madera y a siglos...Ella estaba de espaldas sentada en una mesa cercana a la nuestra. Nos miraba y sonreía.  Pedimos algo de comer, mientras el libro se despertaba...Al abrirlo las palabras salían a borbotones...teníamos tanto que decir, tanto que comentar y compartir, que no queríamos que se acabara la noche.Cada una traíamos un libro distinto, al menos en la portada...Pero el contenido era el mismo. Una habitación para crear, un lugar donde comenzar a ser tu misma, sin perder tu identidad, un hogar para el interior que nace y que no siempre está ligado con la maternidad,...la hermana de Shakespeare y sus novelas, y sus poemas, y sus palabras escondidas...

El proceso de investigación de Virginia era increíble...hablar del libro, era hablar de ella...era comentar cómo se había desarrollado el trabajo de su tertulia convertida en libro..., con una forma de vivir intensa, fidedigna y empírica. Quizá habría sido una estadista hoy en día...una persona que confronta la realidad con lo que creemos que sucede...pero hay tantos matices,...la realidad tiene miles de caras e interpretaciones, a pesar de que caminábamos junto a ella...la acompañábamos a la biblioteca a la British Museum Library,  junto a su cuaderno de notas, y también salíamos con ella a tomar ese tentempié en una cafetería cercana a la biblioteca, en pleno Bloomsbury.

Más tarde, nos poníamos en cluclillas para ver los libros que alimentaba su biblioteca personal...y qué mujeres se habían inclinado a mirar la vida desde su interior...mostrando su mundo oculto...sus inquietudes creativas...sus palabras, porque la cosa iba de letras...
Ella es capaz de admirar a una mujer que luche en contra de la igualdad, simplemente porque descubre en ella a una escritora en potencia, aunque esa persona ni si quiera sea capaz de saberlo. Pero Virginia lo sabe y quiere darla a conocer, a pesar de que aún no siente la necesidad de vivir pisando el mismo suelo que el cincuenta por ciento de la humanidad.

Leer este libro, despierta muchos interrogantes que aún siguen siendo un misterio. Es precioso leer como utiliza la ironía para retratar a la madre de una amiga suya, que luce un camafeo en su chal y que solo aparece en una fotografía de casa...ella "no hizo nada",  que el mundo valore...No fue escritora, ni dio nombre a una beca, ni apoyó para que se pudiera levantar una Universidad...Ella se quedó criando y cuidado a trece hijos y quizá quiso hacer otras cosas, pero nadie le dio la oportunidad de disponer de dinero, o fue mecenas para construir su identidad. Por el hecho de ser mujer,...era madre, esposa,...y había muchas puertas cerradas para ella y sus hijas.
Cierto que las mujeres que disponían de dinero, comenzaban a ser más valoradas, pero ni si quiera Virginia, (que se había acercado ya a nuestra mesa) siendo una mujer burguesa, pudo plantearse la opción de pasar a las bibliotecas de Oxford. Ella no era "Felow"...no formaba parte de la universidad, y no podría hacerlo por ser mujer. Solo por eso.
Sin embargo, como decimos, la duda nos reconcomía,...¿y hoy en día? ¿las mujeres pueden recrearse en sus alas? ¿pueden volar o tienen cada vez más obligaciones y deberes?
Acercamos una silla cómoda a nuestra invitada...Nos miraba con perplejidad al descubrir que hoy en día teníamos hijos/as, trabajábamos fuera y dentro de casa, y el apoyo venía a veces de fuera...otras mujeres que asumían tareas de limpieza del hogar y en ocasiones que se encargaban de niños/as.

Virginia escondía sus manos bajo su chaqueta y nos miraba asustada. Veía que eso empeoraba de nuevo nuestras vidas...y no es que haya que elegir, sino que la vida seguía siendo complicada para nuestro sexo. También surgía el debate...una mujer que decide no tener hijos y si su vida profesional es "mediocre" (entiéndase por mediocre un trabajo que para la sociedad no es un puesto de responsabilidad alto), por así decirlo...estaba en el punto de mira de la sociedad...negarse a tener hijos y no prosperar en la vida laboral, parecía inconcebible y nos escuchaba asombrada, como se tenía que disponer de un horario tan amplio que apenas dejaba tiempo para un relax mental. Incluso eso también estaba marcado dentro de un horario (haz midfullnes, cuídate, yoga, pilates...).
Qué cierto...Nos preguntamos por la hermana de Shakespeare, que según dicen, está enterrada en una parada de autobús. ¿Estaría dispuesta a exponerse a una vida llena de normas y reglas? ¿Querría ser poeta, amante, esposa, madre, ama de casa, contable del hogar, lectora empedernida, buscadora de relax yendo a clase para ello...? No lo sé...y quizá el peso de la elección no solo ha de estar en la hermana de Shakespeare...Supongo que hay otra persona que también forma parte de este compartir la vida...y que para disponer de un espacio propio hay que aportar en grupo y no individualmente.

Ilustración de la habitación en Monk's Hause, de
Virginia Woolf.
Virginia se levanto, nos miró y con media sonrisa, se dijo que ahora era nuestro turno...el momento en el que tomemos las riendas de nuestra vida y nos incorporemos alzando nuestra voz y la imaginación.   Necesitamos de la creatividad para saber poner nombre a nuestros momentos...a la voz interna que nos dice...¡¡Adelante!! Camina hacia conseguir tus sueños...y disfruta de ese camino, mientras los recorres...

Ilustración que aparece en un libro de los muchos
de una habitación propia. En este, traducido por Borges,
(que discrepo en su traducción, aunque Borges
me encanta en sus propias palabras y no en las de Woolf).
en esta edición, Bimba Bosé hace el prologo. 
Es un librito maravilloso. Lo he leído en una Iglesia con música de Bach y Vivaldi...lo he leído caminando por las calles de Praga,...también  en casa, en mi sillón de lectura, y otros...en el parque, en el autobús...y en todos estos rincones, las palabras de Virginia iban posando sus alas en esos cuartos propios interiores que todas las personas tenemos...

"...Dentro de un siglo es muy posible que hayan cambiado totalmente. Además, dentro de cien años, pensé llegando a la puerta de mi casa, las mujeres habrán dejado de ser el sexo protegido. Lógicamente, tomaran parte en todas las actividades y esfuerzos que antes les eran prohibidos. La niñera repartirá carbón. La tendera conducirá una locomotora..."


"...Es mejor ser repartidor de carbón o niñera?" ¿Es menos útil la mujer de limpiezas que ha criado ocho niños que el abogado que ha hecho cien mil libras?..."

"..Os he dicho durante el transcurso de esta conferencia que  Shakespeare tenía una hermana; pero no busquéis su nombre en la vida del poeta escrita por Sir Sydney Lee. Murió joven...y, ay, jamás escribió una palabra. Se halla enterrada en el lugar donde ahora paran los autobuses(...). Ahora bien, yo creo que esta poetisa que jamás escribió una palabra y se halla enterrada en esta encrucijada vive todavía. Vive en vosotras y en mí, y en muchas otras mujeres qu eno están aquí esta noche porque están lavando los platos y poniendo a los niños en la cama". (seguiría...y así transcribiría el libro entero...)

Volver a leer una habitación propia hace renacer por dentro muchas palabras escondidas que viven en mí...y quizá procedan de esa hermana desconocida de Shakespeare.


7 comentarios:

  1. María, cada vez que disfruto de tu lectura te prometo que vivo la escena. He visto a Virginia sentada mirándo para vosotras, y he visto su desconcierto y ese intento de comprender una realidad que como tú bien dices empieza a rallar por unas alas muy plegaditas y escondiditas bajo tanta actividad.
    Éste es un libro pendiente para mí. Hace ya mucho me hablaste de él y no eres la única. Me lo han recomendado varias personas, pero aun no he tenido ocasión de saborearlo.
    Ainss, que me gustaría estar en una de esas maravillosas reuniones con una escritora ejemplar, concretamente contigo amiga mía.
    Muchos besos :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Margarita, eres un amor. Algún día compartiremos una taza de té humeante...o de café...o de algo caliente, y miraremos a una Virginia que se acerca con cautela, porque no quiere influir en el tiempo presente, más de lo que ya lo hace...no vaya a ser que haya cambios importantes en el tiempo...jajaja...en fin...Es genial saber que puedes contar con libros como una habitación propia. Si comienzas alguna vez a leerlo...no te desanimes si ves que cuesta un poco. Virginia escribe de esa forma tan peculiar con la que a la vez que te envuelve, también desafía tus neuronas, por lo que tienes que estar alerta. Y nunca lo leas traducido por Borges. Es un gran escritor, pero hay mucho que se pierde en su traducción.
      Ya me dirás...estoy desenado que algún día nos cuentes cómo fue tu encuentro con ella.
      Un beso grande.

      Eliminar
  2. Muy interesante, María. Asomarse a tu rincón de reflexión siempre es enriquecedor. Esta vez ha sido como una puerta a ese pub de madera donde junto a vuestra inesperada invitada uno planea escuchando vuestras preguntas. Ojalá pudiese decir que las cosas son mejor hoy para las mujeres. En muchos aspectos si, se ha avanzado en derechos e igualdad tal y como imaginaba Virginia, pero quizás no tanto en dignidad, y reconocimiento por decir dos cosas. Queda mucho por mejorar y ganar en favor de todas. Como decías, cuántos talentos ocultos habrán vivido a lo largo de la historia...
    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Thornton, muchas gracias...la verdad es que es complicada la vida de las mujeres...aún seguimos buscando redes, para crecer...lo bueno es que no estamos quietas...aunque a veces hay que parar, para ver el movimiento.
      La vida de cada persona, sea hombre y/o mujer, es maravillosa...tiene siempre una historia que la envuelve y la hace única.
      Abrazos también para ti y gracias por comentar.

      Eliminar
  3. Creo que ya hemos hablado en más de una ocasión sobre nuestra común admiración por Virginia Woolf. Esta conferencia que hubiera querido escuchar en directo es una de mis obras favoritas. Este es uno de mis fragmentos favoritos, que uso cuando me toca dar a mi una conferencia:

    "Nunca podría cumplir con lo que, tengo entendido, es el deber primordial de un conferenciante: entregaos tras un discurso de una hora una pepita de verdad pura para que la guardarais entre las hojas de vuestros cuadernos de apuntes y la conservarais para siempre en la repisa de la chimenea. Cuanto podía ofreceros era una opinión sobre un punto sin demasiada importancia: que una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas (…)".

    Un placer reencontrarme con ella y contigo hablando de ella.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Laura, hemos hablado más veces, pero siempre se saca más jugo a este libro...del que Woolf pensó (o quiso) que estaría obsoleto en esta época...
      En Madrid están haciendo teatro de "un cuarto propio". Vendrá a la sala Galileo,...
      Las palabras que eliges para tus conferencias, abren todo lo que este libro da...aunque están más hacia el final...suscribo gran parte del libro, pero como tú tengo mis palabras predilectas.
      Un abrazo y gracias por venir...aunque nos repitamos un poco con el mismo libro, el contenido que se extrae o lo que te deja al releerlo, siempre tiene un matiz diferente.

      Eliminar
  4. Hola María.

    Como lector agradezco que V. Woolf utilizara su maestría narrativa para, entre otras cosas, dar visibilidad a la realidad de las mujeres, las de su época, aunque viendo el panorama en ciertos aspectos las cosas han cambiado poquito.

    Me fascina la voz propia de V. Woolf, y no menos como la vemos a través de tu mirada. Intuyo que eres una persona, por tu sensibilidad, que sabes sacar mucho jugo a una autora así.

    Un gran abrazo, amiga :)

    ResponderEliminar