La Tierra de los Abetos Puntiagudos, Sarah Orne Jewett

La nieve se marchó. Y llegaron lluvias, y con ellas lecturas que quizá te muestran un clima más agradable,...en la Tierra de los Abetos Puntiagudos.


Me encanta encontrarme con este tipo de lecturas. Donde realmente te puedes quedar a tomar té con las protagonistas, que bien parecen mujeres atraídas de tiempos lejanos para vivir eternamente entre nosotros. Sarah, la escritora, describe perfectamente los sentimientos que nos pueden invadir al conocer a alguien como la Sra Todd o la Sra Blackett. Estamos impacientes, por esa taza de té humeante que se nos promete en varios de los fragmentos del libro. Atizamos el fuego, aunque sea verano, porque los veranos en Maine son agradables y frescos cuando llega la noche. 

Los sentimientos se expresan con pocas palabras,...las miradas y los silencios son imprescindibles.



Te envuelve todo un lugar y las formas antiguas, que hemos perdido. O quizá nos acompañan, pero las hemos dejado un poco de lado. Ahora importa mucho hablar y dar opiniones. Los silencios,... las maneras,... dejar de indagar sobre los sentimientos de una persona...se quedan fuera de lugar.


Me quedaría a vivir en los paisajes que describe Sarah. En esa isla Green donde está la Sra Blackett. Allí, una mujer de ochenta y seis años me espera, ha puesto la tetera a hervir y viene a buscarme cerca de la orilla, para luego subir juntas a su casa. Las miradas importan. Y ella tiene esa mirada acogedora y libre que te ofrece sus mejores bizcochos, su mejor fuego,...Y quizá después de esa deliciosa taza de té...me acerque a buscar algo de poleo, antes del atardecer.


Cuando leo el artículo mensual de Nicola Beauman de Persephone Books, (el de Enero) siento que estoy en consonancia con sus palabras. Allí me quedo asomada al ordenador, repasando todas las opciones que nos ofrece la lectura de su artículo. Mientras hablaba de uno de los reportajes incluidos  en The Economist sobre Marie Harris y sus tarjetas navideñas,...de repente,... aparece una Marie Harris en la novela de Sarah...y me pregunto por ese mágico instante en el que las palabras confluyen de tal forma que cobran vida...lo que leemos...lo que somos...los viajes literarios...y en un mismo tiempo...me parece gozar de una especie de movimiento que no vemos y que es capaz de relacionar una lectura con otra. Una vida con otra...

e Y así fue....que investigué algo más sobre la Marie Harris que aparece en dicho artículo de The Economist y cómo no podría ser la misma del libro de los Abetos Puntiagudos. Está claro que se han dispersado en el tiempo. Que ambas gozaron de experiencias diferentes, y que era muy dificil que fueran las mismas, a pesar de vivir en un mismo país y casi en un mismo estado.


Bueno, no solo fue la relación de dicha reseña...mientras leo este precioso libro que tardé en terminar, porque lo aportaría después, estoy viendo


“Los Misterios de Murdock” que pertenece al Canadá de los mismos años del libro...y por lo tanto a ese mismo tiempo,....salvo el lugar. Sarah escribe de Nueva Inglaterra, y cerca de Canadá, pero ambos rincones miran al Atlántico. Siento que el libro lo llevo a las imágenes de la serie que nada tienen que ver, salvo las formas y vestimentas de la época. Pero es como si todo lo acompañara. 


Del libro puedo contar mucho más. Especialmente cómo llegó a mis manos. Fue por correo postal. Un regalo de mi querida María José, en "Descalza au Lapin Agile".  Añoro sus entradas en el blog, y ella me regaló este libro hace ya casi tres años. Hasta ahora no había pensando en quedarme a vivir en Maine. 


El libro trata de una mujer independiente, que es escritora y necesita de un lugar tranquilo para seguir escribiendo...Alquila una habitación a la Sra Todd. Quien vive en un pueblecito ficticio y pesquero perteneciente al Estado de Maine. La Sra Todd es una mujer llena de enigmas. Tanto en lo personal como en su “profesión”. Además de ser arrendataria, le gustan mucho las hierbas y conoce sus secretos para aplicar en las distintas dolencias. Muchas personas recurren a ella buscando consejo. El tiempo en el que se desarrolla es un verano entero...y viendo que en ocasiones nuestra escritora protagonista (de quien no sabemos el nombre) no goza del silencio y tranquilidad para escribir, decide alquilarse la Escuela del pueblo, que ahora en verano permanece cerrada. Me encanta ver a una mujer independiente de la época siendo dueña de su tiempo y mostrando su independencia...



No sucede mucho más...bueno, si...hay muchos sucesos cotidianos y maravillosos, que despiertan la imaginación. Como el viaje a la Isla Green y lo que la visita a la dicha isla  supuso en su vida. Como digo...no hay grandes acontecimientos, solo la sencillez y la vida en el campo....Escuchando.... Nuestra protagonista escucha las conversaciones de antiguos marineros, que ahora viven solos con sus fantasmas. También escucha, en una noche fría, la historia de Joanna...una mujer que decide poner fin al contacto humano, por sufrir una experiencia un tanto traumática, y decide vivir alejada y sola. 

La autora examina el contexto y los tiempos de las palabras sin tratar de indagar en las tristezas...sabiendo que nos acompañarán y que vivimos con ellas a través de los tiempos. Al igual que con los pensamientos alegres...



La nieve ha desaparecido casi por completo. Días atrás, al levantarme, he visto el cielo  azul y el verde del campo que hacía días que estaba cubierto de blanco. Fue toda una sorpresa...Echaré de menos ese manto blanco que lo cubría todo...A pesar de las dificultades que este tiempo ha traído, hay tanta belleza y tantos momentos escondidos en la nieve, que me ha dado lastima despedirme de ella. Espero que la próxima vez que venga a visitarnos, nos quedemos con mejores recuerdos de ella. 

La nieve siempre me ha parecido un milagro...porque solo sale cuando hay una determinada temperatura y cada copo de nieve es único...me parece todo un misterio.



Hoy me quedo paseando por casa, porque la alergia me impide hacer mis preciosos paseos matinales en los lunes que libro, pero...ya lo sufrí... 

Decir que los bulbos plantados en el otoño ya empiezan a crecer y que las yemas de los árboles comienzan levemente a engordar para en breve recordarnos que la Primavera volverá de colores nuestro entorno. 


Recomiendo mucho esta lectura. Las palabras de Sarah me han acompañado mucho. Incluso he revivido momentos de los veranos antiguos en lugares distintos, pero con personas similares a las que describe la novela. He sido feliz conquistando espacios que creo que son atemporales y que nos invitan a vivir de un modo más sencillo y reflexivo. Quien espere encontrar grandes acontecimientos o historias de amor de pareja,...este no es el libro...aquí se queda en los detalles, en lo importante del acontecimiento diario del ser humano. Lo que nos hace intrascendentes. Gracias al alma gemela que me lo regaló. Este es uno de esos libros que dejaré cerquita de mí, para quizá en otros tiempos, volver a leerlo, y deleitarme con las rosquillas de anís, el té, el poleo menta, las hierbas sanadoras, las palabras no dichas, y los silencios acompañados...

Comentarios

  1. Hola María. Lo cierto es que leer tus reseñas es enamorarse de los libros que presentas. Me lo anoto, y me haré con una buena taza de té, me pondré cómoda, y visitaré esos abetos puntiagudos.
    Besos :D

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