Más Nomadland y The Lady in The Van


Libro pequeño de bolsillo
de una mujer nómada con raíces

Ya llevo tres tazas de té de Black Mountain, para celebrar el éxito de la película, y por consiguiente, de algún modo especial, el libro...Nomadland. Me alegra que haya tenido tan buena acogida y la película haya sido premiada. Confío en que esto repercuta un poco en las vidas de quienes son protagonistas de esta historia.

En el proceso de las futuras
magdalenas.
Receta de Julie...de su
programa, "maqueadas" 
por servidora.
Parece ser que se las hacía la Tía de 
Proust, el novelista.
Tengo que admitir, que en la entrada anterior aún no me había terminado el libro. Y todavía sigo leyendo...como decía al final del post anterior,...este es un libro “de estudio”, y con estos libros, no sé vosotras y vosotros, yo no puedo leerlo en cualquier momento. Es un libro que me inspira, que sube la teína de mi taza de té, y mis pensamientos comienzan a corretear de un lugar a otro, sin prestar atención a otra cosa. 

(Estaba haciendo unas magdalenas, a las que puse el reloj porque soy muy despistada, pero como no las vi hechas del todo, decidí dejarlas un rato más...si llego más tarde, las habría visto chamuscadas. 

Por suerte, he llegado a tiempo).

No paro de subrayar el libro y dejar notas, es como si fuera una parte de mí. Siento que en la vez anterior, dejé solo la nostalgia...esta vez vengo para dejar el optimismo de vivir una vida sin facturas.


Cierto es que nos “han invitado” a vivir una vida que quizá no es la que todos queremos vivir. La oportunidad de ser dueño de tu vida y sentirte así, es algo maravilloso, siempre y  cuando sea elegido. Pero a pesar de no ser una vida elegida, también cuenta con sus seguidores furgoresidentes, (vandweller en inglés, me gusta casi más), que se “convierten” a vivir una vida sin ataduras.


Siempre me han gustado y me gustan
las flores silvestres...ellas también son
nómadas...

Me gusta el lenguaje en común que según nuestra narradora, la escritora Jessica Bruder, se va forjando. Ella recuerda e investiga como en los años treinta, tras la crisis en EEUU del 29, entre las personas que lo perdieron todo, y que se vieron obligados a vivir como vagabundos, se establecía una comunicación que solo ellos sabían. Si en algún lugar les daban de comer, dejaban una marca, para que otros vagabundos como ellos, lo supieran...también si daban trabajo, si ofrecían donde dormir, etc. Por aquél entonces, no existía internet.





Hoy en día, hay una gran parte de la población vandweller que sigue cuentas diversas de internet, en las que se ofrecen consejos, y en las que se puede incluso interactuar. Ciertamente, esto también tenía sus problemas, que se tratan de resolver, como decía uno de los escritores pioneros de esta forma de vida: “...No queremos que el grupo se convierta en un antro de cibermendicidad, pero de vez en cuando puede ocurrir que alguien en un momento de apuro, pida ayuda”. Se crean redes de apoyo, pero también con límites. Se informan unos a otros de donde dormir sin tener que pagar y también se ofrecen experiencias vitales; cómo viajar para conocer los lagos o hacer senderismo, etc. 


Una de las magdalenas...con exceso...Las
tengo más humildes.

Al vivir en una vand, hay muchos problemas que surgen y es bonita esa idea de comunidad cibernetica que surge, y en la que se ofrecen consejos, hasta de cómo ducharse, o cómo arreglar el motor, o donde aparcar sin que cueste dinero para dormir, etc. 



El libro ha despertado en mí recuerdos
, ya que hubo un tiempo en que esta vida nómada me resultaba atractiva. (Hace años que esto no me pasa, no sé que será en el futuro...).

Paseos...después de leer y ver la lluvia.

Recuerdo que cuando mis padres se mudaron a una zona alejada de la ciudad, y que tenía que utilizar autobuses con horarios no muy regulares, tenía que hacer tiempo en la propia ciudad antes de coger otro autobús hasta la universidad. Buscaba donde ir al baño, o donde comer, por lo que conocí muchos parques de la ciudad, y las bibliotecas me servían de apoyo para ir al baño. 


Luego recordé que lo más parecido a vivir de un modo nómada, fueron mis primeros viajes al extranjero. Los hice en autobús litera. Dormías por la noche (en la litera, que se hace con los respaldos de los asientos y con los asientos en sí), y en ese espacio de tiempo, en que te dejabas llevas por Morfeo,  llegabas a una ciudad distinta. Conocí los baños de las gasolineras de Francia e Italia a las mil maravillas. Creo que se asustaban al vernos...porque no éramos pocos.

El libro nómada en sí mismo...


Me está encantando ser invitada en la vida nómada de los protagonistas de este libro...Personas que empezaron este tipo de vida...a finales del siglo pasado y son verdaderos maestros. Hay formas de vivir tan diversas...y ya desde esas crisis del pasado siglo, y de este, comenzamos a proponer alternativas sin los lastres económicos que nos propone ser un buen trabajador...en este tiempo y espacio podemos elegir...llevarnos nuestra casita o “tiny house”, donde nos plazca...bueno...donde nos dejen, y seguir viviendo con menos lazos.


Tenemos muchas clases de ataduras, y la verdad es que es complicado vivir una vida en una vivienda “en propiedad con el banco”.  Sin él también sigue siendo una aventura, porque están esas facturas increíbles y esos impuestos impensables que se mantienen y no hacemos mucho por cambiar. 


No quiero entrar mucho en esto, porque se mueven sentimientos diversos, pero ahora con la pandemia hay muchas personas que han recibido herencias, y el regalo de éstas son los abusivos impuestos que hay que pagar, por algo que sobre pagaron nuestros familiares, y que no imaginaron que sería como es. Y de esto...no se habla, pero os aseguro que ahí me he dado cuenta, de que realmente no somos propietarios somos “arrendatarios permanentes”. Si quieres regalar algo, la otra persona, tendrá que pagar un impuesto...y no me refiero solo a los de sucesión...por si acaso...


Bueno, como digo, este blog, no está para estas cosas, aunque mucho de los temas sociales, los solemos conversar y vivir...verdad?


Foto escogida de internet...
Ellas están viviendo 
"un momento nómada".
¿Lo he vuelto a hacer? Perdón...de nuevo me voy por los cerros de Úbeda, o viajo a palabras y experiencias menos amables. Bueno, la vida nos da muchas alegrías, y son tan reales como lo anterior. Y sí, me declaro una amante de la vida nómada...de esas alternativas nuevas para vivir una vida en movimiento. Porque aunque cada vez amo más la rutina...¡¡cuánto tiempo la disfrutamos!! y si se queda mucho en nuestra vida, necesitamos romper con ella...y vivir otras aventuras. Es decir estamos hechos para muchas vidas...no una sola. 

Quién elija quedarse en un solo lugar, también es muy digno, pero hasta ese lugar cambia, y si no cambia mucho, nosotros sí lo hacemos. Nos manejamos en el cambio...vemos a nuestros padres diferentes, a nuestros amigos/as, a nuestros hijos/as, a la tierra,...Nada como ir a las Cataratas del Niagara y tener la certeza de que no tienen nada que ver con hace unos años. Las visité hace unos años, y vas viendo lo que hace la erosión  y esto a la vez constituye que en el momento en el que las visitas sea único.  Te explican desde donde empezaron hace cien años y eso te hace sentir en movimiento...es increíble. 



Me viene a la mente, leyendo el libro, otra historia, otro libro, basado en una historia real. La escribe Alan Bennett, “The Lady in the Van”. Esta vez, nos vamos a Inglaterra, y en concreto a casi la puerta del escritor. En ella está aparcada una furgoneta, donde vive una mujer mayor, una “vagabunda”...o mejor una “vandweller”, Miss Shepherd. El libro trata de la experiencia de la mujer que habita la furgoneta  en Londres, y la relación con el escritor. 

El libro es pequeñito, de bolsillo de verdad...es decir, cabe literalmente en un bolsillo. Pasando dos hojas, hay una foto de la protagonista de la historia. Os digo más, la publicación fue de finales del siglo pasado. Hay una película que protagonizó Maggie Smith hace pocos años, pero pasó desapercibida en el cine...Nosotros no la vimos...fue tan silenciosa, que ni si quiera tuvimos la oportunidad de saber que estaba en los cines cercanos. 



Miss Sepherd, no tuvo muchas elecciones, o fue la mejor opción...¿quién sabe? Vivía tan cerca de todo...Pero los hay que desean permanecer en espacios que “hacen suyos”. Hoy en día nos pasa mucho, y dónde vivir sigue planteando un problema.  Y en eso estamos...pero también hay injusticias sociales, y dentro de las propias injusticias sociales. Idealizamos a veces ver a una persona sin recursos, pero no siempre es solo eso....a veces hay algo más. Y algo que me gusta de quienes forman parte de este libro Nómada, (el libro también es algo nómada y viajero en sí mismo), es la facilidad que tienen para sentirse protagonistas de su vida y tomar las riendas de la misma. El apoyo social es eso...un apoyo, pero ellas resuelven cómo vivir y tomar parte de su propia existencia. Son los protagonistas de su historia. No se les dirige, y eso tiene también una repercusión positiva. Aquí, en Europa, a veces, en lo social, nos quedamos en el trauma...y al final, eso tiene consecuencias. La inactividad...la falta de colaboración de la propia persona en su proceso... Te dan su vida, con un lazo, y prefieren que tú les des las soluciones. O se quedan en un lugar que no “les pertenece” forever and ever, y eso es injusto para quienes tratan de salir adelante con lo que tienen y cumplir con el sistema...Hay que ver cada situación, y tratar de no generalizar,...¡¡ya vuelvo!! La parte optimista es que esto puede cambiar...


Mi taza de té ya está fría. Los últimos sorbos de esta tercera taza, me hacen recordar que mi tiempo se termina...que tengo que vivir otras aventuras, (igual que vosotros) y seguir la vida nómada o de asentamiento que he elegido. Pienso en Linda, en su casa nueva y sostenible. dejando su furgoneta aparcada...viviendo ya una vida diferente y necesitando de ese tiempo de raíz. Porque eso también da paz...y ella ahora, imagino, que es lo que quiere. 

Y vosotros...os lanzáis a una vida nómada y en movimiento, o una vida de refugio hogareño con aventuras más estáticas aparentemente?


(*Las fotos son mías, salvo la de blanco y negro)

Por cierto...mañana este blog cumple trece añitos.

Comentarios

  1. Como siempre, tomarse un te contigo es un placer, y además hoy los endulzamos con magdalenas de aspecto inmejorable y unas lecturas fantásticas. Me han hablado muy bien de la película y estoy deseando verla, también leer el libro, y anoto la nueva recomendación amiga mia. Muchos besos y una vez más, gracias por escribir entradas tan hermosas. :D

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  2. Felicidades a este blog y tus estupendos comentarios

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  3. Felicidades a este blog y tus estupendos comentarios

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  4. Felicidades a este blog y tus estupendos comentarios

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  5. Ooohhh!! Gracias!! Que rápido una nueva entrada!! Me encanta leerte. Yo vi la película de la que hablas, la de la señora inglesa que vive en su coche, hace mucho tiempo. Me gustó por su rareza y por ser inglesa, me encanta lo inglés, jejej ej, por esa razón te encontré hace ya 13 años!!! Como pasa el tiempo!! Y tu sigues aquí, aportando tantas lecturas, gracias María. El té, las flores, las lecturas, la vida campestre y hogareña, la cultura inglesa..... Tengo que decir sobre la peli, que me gusto también por rara, pero no me dejo mucha huella, tendré que leer el libro, pues suele ser mucho mejor. Yo siempre he querido ser nómada de primavera a otoño, nómada estacional, por elección y disfrute, pero tener mi refugio de otoño invierno, que bonito suena verdad? Nada que ver con verse obligado a dejar un hogar. Ojalá todo el mundo pudiera elegir, solo así la vida te regala el tiempo, y tu decides qué hacer con el. Muchas felicidades por estos 13 años de teteras y lecturas

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