Una aprendiz a jardinera

Ya se está terminando este interesante mes de Mayo. Las flores silvestres han sido protagonistas en todos los jardines de mis vecinos y amigos, e incluso en el nuestro. Ahora ya casi todos han desbrozado y queda esa especie de paja amarilla que lo recubre todo y da la sensación de quedar más seco y sin vida. Nosotros no hemos desbrozado aún, pero para evitar incendios, no queda más remedio que claudicar. Eso sí, intentamos respetar cada flor silvestre...difícil, pero lo intentamos. Ahora las calles de nuestra zona están llenas de sacos grandes de jardinería con todas esas flores silvestres y esa especie de trigo y avena que suele ser protagonista de esta zona. 

Cada vez me interesa más la jardinería todo lo que ésta trae consigo. Me dejo invadir de lecturas a cual más inverosímil y anoto en cuadernos aquellas plantas o flores que me llaman la atención. Curiosamente, hay lecturas de Virginia Woolf, que te nombran como si nada una flor habitual en sus paseos diarios y tú, te preguntas...¿cómo es que aquí no nos enseñan a diferenciar desde pequeños unas flores de otras?  Sin duda, estoy aún muy lejos de ser alguien que conoce algo sobre flores y plantas, y siembra y demás...pero  intento aprender y experimentar. Dispongo de un espacio, aún no acondicionado del todo, para permitir que plantas compradas y que parecen marchitas, vuelvan a recuperar la compostura en su época correspondiente...


Porque si algo he aprendido, es que cada planta, cada flor, cada especie...tiene su tiempo. Las hay más duraderas...y que acompañan durante todo un verano (como la ipomea) o una primavera, pero luego están aquellas a las que les pertenece un tiempo concreto y efímero (como las jaras). Es tal la armonía, que ahora entiendo mucho mejor a los paisajistas y las jardineras y jardineros de hace tantos tiempos... que se dedicaban a diseñar jardines para que se disfrutaran durante todo el año. Además de procurar que el aroma del mismo impregnara todo un momento...

Creo que mi pasión por las plantas ha ido creciendo y ha sido muy paulatino...Primeramente, mi abuela, siempre tenía flores. Mis dos abuelas tenían campanillas y en verano veía como florecían en la noche. Sin embargo, era algo menos importante para mí en aquellos instantes y solo me emocionaba momentáneamente. Como si eso fuera cosa natural. Ahora, sin embargo, todo despierta en mí emociones muy variadas. 

Después vino el libro del Jardín Secreto,  de Frances H. que leía y que después presté a mi abuela Ana. A ella, no es que le gustara mucho la lectura, pero ese libro le gustó muchísimo. Tanto... que quiso hablar conmigo sobre él. Yo estaba despertando a ese jardín secreto que nombraba la escritora y que hizo tanto bien a los personajes...Sin embargo, aún no era el momento de conocer flores y plantas. Aún así, leía libros que sin querer, los personajes, eran grandes conocedores de flores...y las nombraban como si fueran tan conocidas que me obligaban a investigar algo más sobre ellas. 


Mis primeras flores eran primas hermanas de las violas...y ahí estaba yo...enamorandome de ellas...Poco a poco en las diferentes viviendas que he habitado, con y sin terraza o jardín...ya empecé a disfrutar de ver crecer las flores. Y finalmente cuando llegué hace unos años a esta zona que habito, me enamoré de cada una de ellas y aún no se me ha pasado. Es más...el entusiasmo aumenta con el tiempo.

De manera, que se está volviendo más intenso en todos los terrenos de mi vida. Ya he comenzado a disfrutar de ellas en casa. Algunas mueren. Otras resucitan...y las hay que sorprendentemente no hace falta ni cuidarlas...ellas mismas quieren regresar. 

Sue Stuart-Smith...
Aún estoy leyéndolo...

La casa se esta llenando poco a poco de libros...esos que hablan de botánica, de jardinería...de cómo puedes sembrar...de jardines grandes y pequeños...a parte de lecturas de jardineras experimentadas...ellas me cuentan a través de otras experiencias, cómo las flores y las plantas les han llegado a conquistar. También jardineras, no experimentadas, me enseñan muchísimos trucos sobre cuándo y cómo sembrar, o cómo disfrutar más del jardín. 

Como decía al principio, mi jardín (el que se me deja cuidar), aún es silvestre casi en su totalidad. Al llegar aquí, sembré narcisos amarillos, que todos los años vuelven a resurgir sin que apenas tenga que hacer nada. Se están volviendo autóctonos, aunque no veo que se reproduzcan como pasa con los lirios que veo en otros jardines medio silvestres de los vecinos. También planté tulipanes y estos a veces vienen y otras veces no.  Lo demás que hay en casa, está en macetas, si es algo que "impongo", o está de forma silvestre creciendo por el campo. Así que hay fumarias, jaras, rosales (escaramujo), margaritas, manzanillas, dientes de león, etc...Ahora está el campo menos habitado... y curiosamente cada año, esas flores silvestres pueden o no florecer de nuevo. Por ejemplo, este año he tenido menos amapolas que otros años. 





Bueno, el caso es que me encanta disfrutar de este entorno. Ver que los pájaros disfrutan de lo que hay alrededor...y que a pesar de la gran belleza, hay también a veces, mucho trabajo...especialmente escucho la voz de Karel Čapek despotricando en su libro "El Año del Jardinero" por el el pulgón. (Y  espero volver a releer alguna vez en mi vida). En el libro, recuerdo que también hablaba de lo inconcluso que resulta dejar en manos de amigos y vecinos, el cuidado del jardín. Nadie como uno mismo conoce, por observación, quizá más que por conocimientos, cómo cuidar el jardín.


Las campanillas,
en éste caso son diurnas
y salen en los bordes
del camino de casa,
de forma espontánea.

De los árboles hablo otro día. Pero son imprescindibles y necesarios.

Ya parece que nos abandonarán estos días fresquitos y agradables, como el de hoy y vendrán los más calurosos. Me da algo de pereza pensar en ellos, pero también tienen sus momentos maravillosos y sus noches mágicas llenas de la brisa veraniega...Todo tiene su tiempo. El paisaje aquí se tornará aparentemente más seco y marrón. Habrá que regar algo más. Los atardeceres son increíbles en este tiempo. Y parece que nos invitan a vivir un momento del silencio.

Mi blog parece haber desparecido en los mapas de google. Antes con poner el título bastaba...ahora se ha perdido en la inmensidad de otros blogs con otros contenidos. Supongo que al escribir menos, y visitarlo con menos frecuencia, ha sucedido lo que imaginaba. Tampoco vendo ni compro nada...En fin...

El Atardecer...

Espero y deseo que quienes se pasan por aquí y lo hayan conseguido con la dificultad añadida...confío en que estén bien. Disfruten de sus pequeños o grandes jardines y si quieren compartir experiencias, aquí estoy. Queriendo aprender mucho sobre lo que nos rodea y sin lo que no podríamos sobrevivir. Feliz final de mes de mayo...en mi caso trepidante y lleno de anécdotas variadas...y esperando con ilusión el mes de Junio. 

Comentarios

  1. Tengo un acceso directo para entrar. El blogg No aparece en el buscador de Google :(

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  2. Mi querida María, cada vez que te leo me sumerjo en un mundo idílico de letras y también de flores y paisajes de luz. Hoy ha sido un compendio de todo eso. Me alegra ver esas hermosas imágenes de flores y esas lecturas tan interesantes. Un beso preciosa :D

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  3. Qué gusto leer tu blog! Me gusta leer y me gusta mucho la jardinería y con lo que explicas me identifico completamente. Te iré siguiendo seguro. Gracias

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  4. Querida María: Qué entrada mas bonita nos has regalo para comenzar el mes de junio. Tu blog lo tengo cerca, me parece de una exquisita delicadeza y siento una especial afinidad por todo lo que escribes. Tus sugerencias lectoras siempre han sido de mi agrado.
    Me pregunto lo mismo, por qué nos nos enseñan a distinguir las flores, o los árboles o los pájaros...
    Pronto iré a cuidar los rosales, las hortensias, las margaritas, de momento me conformo con las surfinias, petunias y pendientes de la reina que tengo en el balcón, una de ellas está intentando sobrevivir a no sé que insecto, veremos a ver.
    Me permito nombrarte dos libros que quizás conozcas: Recuerdos de un jardinero inglés de Reginald Arkell ( es un libro precioso, con un montón de nombres de flores silvestres) Y el Herbario de Emily Dickison ( una antología bilingüe de poemas relacionados con la botánica y fotos de su colección de hojas, hierbas y flores)
    Disfruta del entorno en el que habitas, rodeada de la Naturaleza. La verdad es que cada día se nos ofrece una pequeña lección que aprender; a veces, basta con observar, contemplar. Feliz mes de junio. Besos

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  5. Qué maravilla lo que cuentas, María, como siempre :) Yo no tengo jardín, solo algunas plantas en la terraza, como verbena, fresas, un frambueso, romero y unas rosas de pitiminí, y un potus en el salón que no deja de crecer... Disfruto de los árboles y las flores cuando salgo a dar una vuelta porque vivir en el campo es la ventaja que tiene y casi es como tener un jardín enorme a la vuelta de la esquina, así que entiendo muy bien todas esas sensaciones que nos describes. Menuda biblioteca estás reuniendo <3

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  6. Hola Maria, así es, tu blog ya no aparece en el buscador, pero yo sigo buscándote y te encuentro. Llevo leyéndote unos diez años y siempre espero con ilusión tus post, he aprendido tanto contigo y disfrutado de tantas lecturas recomendadas, que me resisto a pensar que algún día ya no te lea. Bueno seguiré buscándote y pasándome por aquí para leerte, gracias por compartir, atardeceres, tés, jardines y un sin fin de libros.

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  7. ¡Querida María!
    Yo no necesito buscar tu blog para encontrarte, te tengo en mi lista de blogs favoritos y así puedo venir por aquí siempre que me apetezca.
    Por cierto, estaba convencida de haberte dejado comentario por aquí y veo que no, que igual no le di a publicar (jeje, me pasa a veces, que después de haberme enrollado luego no los veo, o quizás que blogger hace a veces de las suyas, alguno también me ha dicho que me comentó en el blog y que desapareció)
    Comparto contigo la pasión por las flores, en casa siempre tengo alguna plantita que cuidar (ahora solo tengo tres) pero me gusta mucho cuando la hortensia por ejemplo me da flores, que no es todos los años.
    No me cuesta cerrar los ojos e imaginar tu precioso jardín, no me extraña que disfrutes tanto en él.
    Por cierto, me ha venido a la cabeza al leerte un libro que te encantaría, es maravilloso, y hay muchas flores en sus capítulos, creo que lo disfrutaría mucho. Te dejo el enlace por si te apetece leer la reseña y anotar el libro:
    https://marianleemaslibros.blogspot.com/2019/09/las-flores-perdidas-de-alice-hart-de.html
    Muchos besos!!

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