El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



martes, 25 de noviembre de 2014

Quiéreme bien, Rosalind B. Penfold


A veces estas palabras que parecen sencillas, son todo lo contrario. Esta es la historia de una mujer, que no se llama Rosalind, aunque firma como si lo fuera...
Ella puso dibujos, viñetas, a su vida...Simplemente se dibujó para verse mejor. Eligió sin saber que elegía, aceptó sin conocer que aceptaba...porque ese "quiéreme bien", llegaba a tener su momento.

Quién  conoce los ciclos de la violencia, sabe que después de un batallón de palabras, malos gestos, e incluso maltratos físicos,...vienen esos quiéreme que "enganchan" que hacen sentir mejor...por un momento.
Y es que en la mayoría de las ocasiones, los golpes que no se ven...son los que más duelen.

Rosalind es una mujer que fue escribiendo su historia a la vez que la sufría...en sus ratos libres. Sin saber muy bien por qué...y para qué...quizá para ella misma. A veces, cuando se está dentro de ese laberinto, no se cree que se esté viviendo una violencia tan intensa. Se comienza minimizando, no entrando en contacto con una realidad que no existe...con el sueño de un cambio que no viene...o que llega muy de cuando en cuando.

Las voces amigas son necesarias...pero cuando se ha dejado de ser una misma, no se escuchan.
¿Qué hacer cuando nos encontremos con una persona que esté sufriendo maltrato? Pues lo mejor es acompañarla...sin juzgarla. Dejando que vaya encontrando ella por sí misma las luces de salida. Puede que desde fuera se vea con mucha claridad, pero quien realmente tiene que ser consciente de que está sufriendo violencia, es Ella misma.

Retomar el protagonismo de tu propia historia, cuando aún se tiene apego afectivo,...cuando aún esperas (porque siempre se espera, nos lo contaron los cuentos), no es nada fácil...Por eso muchas veces se sale y se vuelve...y se necesita valor para hacer ambas cosas. Lo mejor es estar ahí, cuando eres acompañante, quedarte,...para cuando decidan salir.
A Rosalind le costaron varias salidas de casa para darse cuenta de que lo que estaba viviendo no era amor. Que el amor no duele, que cuando te hacen daño, ya sea verbalmente o a través de otros medios, eso no se llama amor.

Nos enseñan a protegernos de desconocidos, pero no nos enseñan a protegernos de quien nos dice que nos quiere...de quien nos pide perdón, e incluso puede parecer que se esfuerce por cambiar...pero cuando la historia de maltrato es reincidente...hay que salir.

Pienso en las miles de mujeres que han retomado sus vidas, que se han reinventado, que decidieron decir NO, a pesar de que aún había sentimientos difíciles de digerir en su interior. 

Con este libro, encuentras que hay un después...un después a no verse  víctimas, sino supervivientes de su propia historia de violencia. Que incluso esa experiencia pueda formar parte de tu vida, de un modo que puedas encontrarte a ti de nuevo...

Erradicar ese sentimiento de rabia, culpa,...no es fácil, pero es posible.

Rosalind lo cuenta estupendamente en su relato gráfico. Ella logra echarse de menos a sí misma...a la que era antes de vivir una relación donde no fue nadie...en la que no tenía voz.

El libro, fisicamente, es grande y puede resultar duro de leer...hay momento intensos, en los que quizá lo más sutil es lo que más daño hace...incluso a quienes lo leen.  Ella va definiendo apartados en esos dibujos. También nos dice al inicio, que para reordenar dichos dibujos y darles contenido de historia, tuvo que volver a revivir episodios traumáticos, pero que contó con la ayuda necesaria para poder contarlo.


La parte más bonita es esa que denomina: "La vuelta al hogar. Encontrarme a mí misma". En ese capítulo, ella se encuentra deshaciéndose para volverse a rehacer...Hay dibujos muy esclarecedores de todo ello.

Podríamos nombrar a muchas mujeres anónimas que han salido de ese círculo vicioso, queriendo vivir una historia de amor que no existía.
Incluso podemos recordar que esto viene sucediendo desde hace siglos. El ejercicio del poder sobre otro ser humano, lo podemos hacer todas y todos. La violencia proviene de quien la práctica...tanto si es verbal, psicológica, como manipuladora, o física...todas las violencias tienen un nombre. La violencia que se ejerce sobre la mujer en el mundo, posee el suyo propio. Y en todo el mundo, hoy, 25 de Noviembre, se conmemora la lucha contra la violencia ejercida hacia las mujeres.  A las víctimas  reales de historias de violencia y no de amor. Ellas quisieron salir, y por miles de trabas...las más importantes  barreras  se las impusieron a sí mismas...
Podemos recordar a las hermanas Mirabal, quienes fueron violentamente maltratadas, y que por ellas se escogió este día. En la web hay muchas referencias a ellas...

Dicen, que son 44 las víctimas que llevamos este año. Sin duda estos datos, no son reales. Últimamente buscan reducir, y no declarar aquellos en los que se cree que no hay evidencias. Es como cuando no se conceden ordenes de protección, porque no hay un golpe visible. Y...curiosamente...los golpes menos visibles, son los que más les duelen...y existen. Pero...¿cómo probarlos si un relato no tiene voz?

Bueno, ciertamente, también se tendrían que dar datos de mujeres supervivientes...de aquellas que optaron por otra SALIDA, o que encontraron las redes necesarias para hacerlo. Por ellas también va este día...Ellas dijeron NO, un BASTA bien alto para iniciar un camino en el que se construyan a sí mismas.

Rosalind, en su libro rescata una frase..."A veces pienso que la vergüenza, la simple y absurda vergüenza, contribuye a frenar la felicidad y las buenas acciones tanto como nuestros vicios". C.S. Lewis. Para ver más sobre ella, hay una página web; pinchar aquí.

Me quedo con el después... el después que reconstruye a las personas, que hace  como nuestra amiga, la "Inquilina de Wildfell Hall", que Anne Brontë nos dio a conocer, intentar llevar  una vida digna, lejos de ese mundo de violencia...y puede que con las herramientas necesarias, tal vez, algo de pintura y escritura (las plumas tienen más poder del que creemos), y  llenar los momentos de  personas especiales que desean la recuperar real de quienes han sufrido...se pueda iniciar una nueva vida de verdad...donde no haga falta comer perdices...ni rodearse de relaciones de dependencia...donde nos perdamos unos a otros...sino todo lo contrario...

Caminaré esta tarde, sobre las hojas de otoño, para acompañar ese después, de mujeres y niñ@s...para celebrar la vida de las supervivientes y también, recordar a quienes no tuvieron un "después" en este mundo...

martes, 18 de noviembre de 2014

El Viaje de Shackleton, William Grill

"No puede fracasar jamás un hombre que dé muestras de gran valor, de constante determinación y de impávida resistencia". Roald  Admundsen
Esta frase, aunque fue dicha por otro explorador, me recuerda mucho a Shackleton...

Antes de comenzar un viaje,...aquí despego mi imaginación... veo una mesa llena de mapas, lápices, reglas, alguna brújula, unos prismáticos, linternas, libros de expediciones, cuaderno de bitácoras...En fin...No creo que la mesa de Ernest Shackleton fuera así, pero estoy convencida de que estudió mucho el viaje antes de realizarlo.
Desde luego, era para estudiarlo, su compañero de otra expedición, Scott, había perdido la vida y la de algunos de sus compañeros...de manera, que Shackleton, en esta nueva aventura  a la Antártida, estaba dispuesto a cambiar algunos aspectos del viaje.

Cómo llegar, qué hacer, cuántos perros llevar...todo era tiempo de dedicación para un viaje en el que explorarían la Antártida cómo nunca se había hecho antes...de trecho a trecho.
Para ello la preparación mental es importante. Imagino que Shackleton estaba concienciando para todo...incluso para un cambio de rumbo en sus planes, si fuera preciso.

Leyendo este libro gráfico, me quedo pensando como pudo realizarse todo en esos meses de preparación...Imagino miles de preguntas que se haría como explorador, y otras que irían surgiendo a medida que iba llegando el día en que le zarparían. Algunas de ellas pudieron ser: ¿A quién me llevaría para un viaje así? ¿Quienes querrían estar a mis ordenes, quienes tienen pensado arriesgarse a morir por un sueño que quizá, es más mío que de otra persona? Viendo al mundo soy consciente de que muchas personas piensan parecido o que tienen/tenemos los mismos deseos. Para encontrarlas, qué mejor manera que dejar escrito un artículo en periódico, y ver quién te contesta. ¿Qué podemos escribir en este anuncio? Ser breves y concisos puede que nos ayude y  al mismos tiempo,  ofrecer un viaje interesante, pero lleno de adversidades...¿tendría miedo de que  nadie se apuntara? A este viaje que iniciaba Shackleton se le añadía otro inconveniente; la Gran Guerra acababa de comenzar.

El país blanco por excelencia no ofrecía muchas contemplaciones y oportunidades a quienes lo visitaran, y podría mostrar su cara más fea.
Bueno, pues a pesar de eso que pienso que pudo pasar, Shackleton llegó a reunir a toda una tripulación de lo más variada, que estaba dispuesta a vivir en las condiciones extremas y peligrosas que proponía en el anuncio. Tuvo incluso que elegir entre esas personas que se presentaron...no todas fueron seleccionadas.



Si de alguna manera se le puede definir a Shackleton, es de resistir a pesar de las dificultades...es el jefe del que te puedes fiar y que no te abandona. Es capaz de renunciar a sus sueños por la vida de sus compañeros...y eso lo demostró. No quiso perder a ninguno de ellos...y a pesar de que "disfrutaron" de un gélido invierno y tuvieron que soportarse entre ellos...él motivaba al grupo para que esos momentos de debilidad se esfumasen lo antes posible. Junto a su segundo al mando, Wild, siempre tuvo la mente abierta a cambios y a ofrecer la mejor cara al peor tiempo.  Con él, la esperanza nunca se pierde...es lo que sientes leyendo este libro.
Su viaje, y el de su tripulación fue increíble...de eso no cabe duda...a ´través de su experiencia, viajas al país balcón por excelencia;  la Antártida.

Decían de él, el tripulante de otra expedición, en su libro "El peor viaje del mundo": Para una organización científica y geográfica conjunta dame a Scott, para un viaje invernal, Wilson, para una carrera al Polo y nada más, Amundsen, y si estoy en un maldito agujero y quiero salir, dame todo el rato a Shackleton».
En esta intrépida historia de exploradores y de supervivencia, gracias a los dibujos de William Grill vas divisando un mundo diferente, un lugar en el mundo en el que el silencio es el protagonista. A menudo te encuentras como Shackleton pensando qué hacer cuando el Endurance se hundió. Esta historia te enseña que el éxito también está en lo que quizá podría verse como un fracaso en un primer momento. Pero su viaje, fue otro...el de conseguir que su tripulación se mantuviera estable, lo más motivada posible...y con vida. Este era su reto.

Para conocer más sobre esta historia, hay muchos más libros escritos...este año se conmemoraba  los ciento cuarenta años de su nacimiento y el inicio de un viaje con rumbo distinto. Nombres como "La isla Elefante" toman su lugar de forma inesperada en este viaje...

Como digo, hay más libros, uno de ellos pulula por las estanterías de casa; "Atrapados en el hielo" que fue un regalo del pasado año, y aún no he tenido la oportunidad de leerlo...pero sin duda caerá...igual que el Endurance.
Nuestro explorador, tenía tanto tesón y quizá había algo que la Antártida le ofrecía...que decidió hacer un viaje más...pero esa fue otra aventura...

Esta tripulación, rescatada de la Isla Elefante el día 30 de Agosto de 1916, decidió que siempre celebrarían ese día...estuvieran donde estuvieran...es una de las muchas anécdotas que comparten con nosotros...quienes nos aventuramos a leerlos, imaginando toda esa serie de penurias que tuvieron que pasar.

Fueron unos hombres ingeniosos, que sacaron provecho de las dificultades, e incluso fueron creativos ante la adversidad...leyendo el libro, con el apoyo de las imágenes dibujadas, puedes hacerte una idea de la vida diaria que llevaban y de que quizá...más de una vez...se encontraran consigo mismos, desesperados, sin ánimo de proseguir,...pero parece que trataban de buscar alternativas ante esos desafíos internos que les desmotivaban. Por eso, creo que en un viaje, es importante llevarse un libro, o algo de esa música que te hace vibrar, o ese cuaderno donde puedes dejar tus pensamientos...pero tampoco hay que llevarse mucho...para estar abiertos a lo que otras personas nos ofrezcan...o incluso esos descubrimientos que vayamos haciendo...
Imagen tomada del libro en internet.
Como si fuera una foto,
de la tripulación de Sir Enert Shackleton

Foto encontrada este año
y que pertenece a esta exploración
Aún la Antártida y sus exploradores forman parte importante de esta  biblioteca que crece en casa. Quizá no logre ir nunca y no lo haría, es más, pienso que ya va demasiada gente a un país que se está derritiendo y al que no le ayuda el abuso de civilización. Probablemente me quejaría mucho del frío,...pensaría...¿qué hago aquí pasando tanto frío? Pero también, estoy convencida, miraría admirada lo que me rodea...el paisaje blanco por excelencia...(si el viento me lo permitiese). Terminé este libro, pero estoy también con otros...muy diferentes, algunos escritos muy cerquita de estas fechas cien años atrás...
Seguiré soñando con esas aventuras que nos cuentan libros como este. Tal vez...mi mesa se llene de mapas y alguna que otra brújula para seguir explorando.

Me despido con la frase final del libro: "Elegí la vida por encima de la muerte para mí mismo y para mis amigos...Creo que está en nuestra naturaleza el deseo de explorar, de adentrarnos en lo desconocido. La única derrota verdadera sería la de no salir a explorar jamás".
Ernest Shackleton

Todas las fotos han sido tomadas de la red de internet.

martes, 11 de noviembre de 2014

El Séptimo Cielo


 Creí que había hablado de ella en algún momento, pero dado que no lo hice hace muchas lunas, que mejor momento para nombrarla que en un día como hoy; en el que recordamos el fin del armisticio. Esta es una historia tierna, que me encontré por casualidad...que además es un remake de otra que se hizo en cine mudo.
La primera de ellas, es de 1927. Y bueno, aunque no está mal...sinceramente me quedo con el remake  de 1937. Antes de saber que estallaría otra guerra.

La historia se desarrolla en 1914, antes de que la IGM comience. Nuestro protagonista "Chico" (James Stewart) trabaja limpiando las alcantarilla, pero sueña con ser barrendero...Mientras, él sabe que es alguien especial y a pesar de que trabaje en algo que socialmente no tiene ningún prestigio, él se ve a sí mismo con otros ojos. 
Amaplola
hecha a mano, por
una compañera del
trabajo
Entonces aparece Diane (Simone Simon), una chica joven que es obligada por su hermana a prostituirse.  Él la salva de caer en las redes de la policía y la lleva a su casa...una buhardilla que está en el séptimo piso. Ellos se conocen en el peor momento, porque la guerra hace sus estragos. No sucede nada intrigante...es una historia sencilla...llena de detalles pequeños, como visitar a los vecinos por el tejado, disponer de muy poco para vivir y compartir la alegría y tristeza que tienen...

Es una historia de gran belleza, tiene muchos matices escondidos entre las peculiaridades cotidianas...y a pesar de  que nunca veía el momento de verla, desde hace tiempo, se ha convertido ya en uno de mis clásicos predilectos.

Imagino que pocas personas existen ya que vivieran y sufrieran la Primera Guerra Mundial, pero fue una generación que vivió un gran sufrimiento. 
Muchas personas fallecieron y su juventud se vio truncada. Es lo que sucede con las guerras, verdad...


Hoy rescataré del olvido ese libro de la estantería: Ellas solas,  que trata de esas muchas mujeres de la postguerra de principios de siglo,... ¿Solas? Tal vez menos de lo que pensaron en su día. Muchas de ellas ocuparon puestos de trabajo en la guerra que luego tuvieron que abandonar, mantuvieron una vida independiente, empezaron a desempeñar funciones que jamás habían realizado y se sintieron libres para decidir cómo vivir...El concepto de solas es muy variable...dado que no por no estar casadas estaban aisladas de la vida social...eran mujeres con una tremenda actividad,...y muchas de ellas decidieron vivir de una forma diferente. 
Tras la guerra, algunas no supieron como vivir, dado que había una incoherencia entre para lo que habían sido educadas (amas de casa, esposas, madres...) y lo que la vida les había dado. Para otras fue una ventana de aíre fresco...se sintieron libres para tomar algunas decisiones que antes era impensable replantearselo.

Como dice Virginia Nicholson en el prólogo, fueron "la generación perdida atrás quedaron miles de viudas y niños huérfanos, pero la mayoría de estos soldados eran hombres solteros. Su muerte afligió a toda una generación de mujeres,(...) quienes concebían el matrimonio como un derecho propio".
En otro lugar del prólogo habla de que en 1921 se empezaba a hablar de las mujeres excedente, cuyo número ascendía a un millón setecientas cincuenta mil".
Le debo a Virginia Nicholson una entrada en condiciones de este libro. Me encanta las preguntas que se hace, cómo investiga...lo que imagina y los datos que nos ofrece sobre una época de postguerra que habla poco sobre este tema.  Un tiempo después a que finalizase la guerra, su tía, Virginia Woolf, escribiría  ese derecho que tienen todas las mujeres a una  habitación propia (escrito en 1929). Un derecho que por aquél entonces solo se les otorgaba a los hombres. Ellos podrían disponer de un lugar de estudio en las casas, pero ellas...¿ellas no podían estudiar, leer, escribir,...? Se las permitía coser, cocinar, limpiar,...pero ¿qué sucedía con sus sueños? ¿Se habían esfumado con la guerra...o habían renacido?
A través de este libro encontramos mujeres que aprendieron a ser independientes,...mujeres que decidieron vivir de otro modo, que se reinventaron,...
Pero de esto hablaré otro día...porque aunque ya hablé del libro...creo que no lo suficiente. 

Acompañada de James Stewart y Simone Simon, me quedo mirando el cielo de París...esos barrios menos aventajados, pero desde el que puedes ver el cielo. Allí, en una buhardilla surge una historia muy tierna...

martes, 28 de octubre de 2014

The Winding Stairs, Books and Tea

No quería dejar escapar el viaje de Irlanda sin añadir y mencionar los libros y las librerías que han estado muy presente en este viaje.
Empiezo por la que da título a esta entrada, The Winding Stairs que lleva el nombre de un volumen de poemas de Yeats. Irlanda además de ofrecer paisajes de ensueño, y música celta, también están esos escritores que danzan por entre las piedras de la ciudad.  Cuando fui por vez primera a estas tierras, Yeats fue un gran compañero. En casa tengo varios libros de él, y su vida y obra me apasionan. Fui a Sligo, a su tumba,...pero de eso hace ya muchas lunas...y me pierdo en divagaciones y no cuento lo maravillosa que fue esta librería que jugó a ser mi escondite durante un rato.

Se la ve con rapidez, ya que está nada más salir del famoso puente que aparece en las postales. Antes de nada, he de decir, que previo al viaje, hice mis averiguación
es...y fue gracias a Oscar en su Strange Library que encontré muchos de esos rincones de Irlanda que hicieron que el viaje fuera más bello aún si cabe.

Entrar en Winding Stairs es como entremezclar recuerdos, con libros antiguos y nuevos...todo dispuesto en muy poco espacio y sin sentir agobio de ningún tipo. Puedes tomar té/café junto a la ventana. La atención es de lo más agradable y suelen tener libros excepcionales...de esos que cuesta encontrar en las librerías de diario. Al fondo dispone de un sillón, para poder sentarte y leer libros antiguos, folletos, etc...Arriba tiene un restaurante que lleva el mismo nombre, pero que no forma parte en sí de la librería...
Fue muy agradable pasar un rato allí...mirando los libros, las postales,...Le habría dicho a dependienta: "por favor, envuélvame la librería entera,...me la llevo".
Salí con un par de libros entre manos. 

Dediqué gran parte del tiempo a mirar, a repetir las estanterías visitadas,...a tomar té...La librería es pequeña, con algún que otro recoveco para sentir aún más intimidad cuando echas una ojeada a los libros. Me quedé allí casi hasta la hora de cierre. Al poco de llegar las seis, vi como la dependienta recogía sus cosas y echaba el cerrojo...para luego seguir su camino en bici.  Por un momento, me habría gustado cambiarme por ella. Echar el cerrojo y seguir un camino no trazado...

The Sweny...bueno esta librería-farmacia en otros tiempos, es la que aparece en Ulyses, de James Joyce. Al verla, no pude evitar sonreír y echar una ojeada. De momento James Joyce es un desconocido para mí. Aún no nos hemos tomado ningún té juntos, pero quizá de este viaje, tal vez tengamos que hacer un hueco en nuestras agendas. 



Aquí hago un inciso para incluir un lugar que visité casi "sin querer". Hay una torre, a las afueras de Dublín, al lado del mar...que es donde dicen que residió James Joyce. En esa torre hay una habitación con algunas de las que fueron sus cosas (otras imagino que serán para añadir artilugios de la época).  Subí hasta arriba para ver las vistas...que son espectaculares y para que un señor muy amable nos contara algo de Ulyses y de la relación de Irlanda con España...



Aunque no es una librería, la biblioteca del Trinity Collage, es realmente especial. Allí estuve largo rato. Miré con atención la hoja del libro de Kells, que se guarda con esa oscuridad que necesitan los libros. La biblioteca mantenía una exposición de los dibujos que formaron parte de la película animada...y allí se mezclaba presente, futuro y pasado...Un pasado muy vivo, que requería de tiempo para ser visitado.
Después de ver con detalle la parte de fuera y casi medio escupir en la estatua de  un tal George Salmon que defendía que las mujeres entrarían en el Trinity Collage por encima de su cadáver,...y curiosamente...así fue...la primera mujer comenzó a estudiar en 1904 y él murió ese mismo año.
El Trinity Collage fue una visita casi diaria durante mi estancia en Irlanda, ya que atravesándola, podía escurrirme por calles diferentes...y el paseo por el Otoño, es sensacional en sus espacios verdes. 





Más librerías...Al salir por la puerta que podríamos denominar principal del Trinity Collage, te encuentras de frente con una librería que posee un nombre curioso. Está repleta de anuncios de estudiantes para compartir idioma, habitación etc. De allí me fui con las manos vacías. Realmente no sé si fue por el cansancio, pero los libros fueron menos afortunados...Di una vuelta completa y me marché.
Para reponer fuerzas, fui de nuevo una de las calles comerciales, donde hay más librerías que te asaltan. Tomé un té de esos que puedes llevarte contigo...y decidí que la mitad del mismo lo tomaría sentada y el resto como los nativos de allí: mientras anduviese de un lugar a otro. Hay lugares, espacios., formas de vida..que forman parte del paisaje dublines... Si en algo se caracteriza Irlanda es por su música...por la cantidad de personas que salen a las calles y también las personas que paran para escuchar lo que les rodea. 
Así fue como llegué a una librería muy especial, que se encuentra algo desapercibida del barullo de la calle comercial: Ulysses...Allí escapas un poco del ruido para introducirte en el silencio que posee libros antiguos, primeras ediciones, etc. Además de unos precios muy interesantes que mi bolsillo se asustó solo con nombrarlos. También había ediciones menos valoradas económicamente que habrían estado asequibles...pero decidí dejarlo pasar. A veces no queda más remedio. 

A la vuelta de esa calle, se encuentra otra con una de las librerías más grandes de Dublín: Hogdes Figgis. Allí pasé muchas horas...Tiene varias plantas y no puedes dejar de visitar algunas de ellas...incluso volver y esconderte allí de la lluvia.

Vi más librerías, pero estas fueron las que más me llamaron la atención...Me traje pocos libros, dos para regalar y otros dos para quedarse conmigo. Nada de Joyce, Yeats,...pero si se vino un Oscar Wilde con su Príncipe feliz bajo el brazo...

Dediqué también tiempo a la lectura,...hay libros que aunque no hayas adquirido allí, al leerlos en aquél paisaje, se vuelven un tanto irlandeses. No queda más remedio que al volver a cogerlos entre las manos,...te haga sentir algo del viaje. Ahora de nuevo con un té paquistaní de tarde, indudablemente, tengo la certeza de que los viajes nos dejan más sensaciones de las que imaginamos... en un primer momento. 



De cuando en cuando, nos asaltará en los sueños...se prestará a nuevas imaginaciones, se desarrollará en sí mismo y dejará algo que de lo que fue...y de lo que no fue...para nosotr@s. Feliz tarde de Otoño...estés donde estéis.



jueves, 23 de octubre de 2014

El silencio de Irlanda...


Moher
Vengo del país de las hadas,... a la que llaman la Isla Esmeralda y sorprendentemente soleada...

Principalmente he estado en Dublín, aunque los acantilados de Moher han tenido su espacio en este viaje...Allí parece que dejas tus pensamientos volar...Es un lugar tremendamente especial,...de manera natural, permites  que el viento se lleve todo lo que no quieras que te siga acompañando...
Lamentablemente, a pesar de ser una zona natural, está más comercializado que cuando lo vi por primera vez (ahora hay que pagar y han puesto tiendas...) pero los acantilados siguen siendo los mismos...con algo más de erosión eso sí.

En cuanto a la ciudad de Dublín... puedes escoger entre vivir en el centro, con su bullicio, el Temple Pub, la Trinity Collage y su parque St Stephen...o quizá acercarte más  a los alrededores y perderte entre los colores del mar, el viento a veces algo agitado, los colores del Otoño...

St. Stephen Park
Irlanda lo que tiene es que no te puedes fiar mucho de las predicciones meteorológicas. Los propios irlandeses, no saben muy bien si cambiará o no. Mantienen la esperanza en que el cambio que se produzca sea con la aparición del sol...y que no se quede todo un día lloviendo.

Mientras estuve en Dublín aproveché para ver la ciudad, los lugares más típicos,...y otros que quedan a veces más aislados. Quienes habéis ido, sabéis que el centro se recorre con bastante rapidez...Aunque de cuando en cuando hay que parar para saborear algún que otro scone y algo de té para el camino.

Pasé la mayoría del tiempo en Dublín, en una zona a las afueras llamadas Dumdrum. Fui de visita, a ver qué tal estaba mi hermano y conocer más de cerca su universidad. Porque supongo que Newman dejó algo de su "Idea de una Universidad" allí.  Mis días allí se desenvolvían en dormir muy bien...(tanto que he preguntado por el colchón), levantarme con una taza de té en la mano y un buen desayuno continental...el irlandés lo saboree otro día que salí fuera. Luego elegir donde dirigir mis pasos, y después, al llegar a casa, ya cansada,  preparar agua a hervir para disfrutar de buenas lecturas y tazas de té o chocolate...

UCD, y algunos de sus habitantes...
Dublín está repleto de postales de escritores (de escritoras no, aunque sé que las hay), y de muy buena gente. Personas que se acercan con facilidad y que se deshacen en ser amables. Aunque también son capaces de pasar a ser muy pasionales, para luego reírse con quien acaban de discutir. De todos modos, estamos muy mezclados y eso es también muy bonito, porque ves una diversidad cultural en un mismo país, que hace que no sepas muy bien donde te encuentras.

Y ahora, un recorrido visual por algunos de los rincones en los que estuve. Leí poco, pero me detuve mucho a saborear cada momento...especialmente con las personas que me acompañaban.


Para desayunar en Airfield
Un lugar "algo desconocido" y muy recomendable es Airlfield. Es una granja, en medio de la ciudad...bueno, a cuarto de hora del Centro. La historia de esa casa-granja es preciosa. Dos mujeres de la época victoriana regalaron hace mucho tiempo a la zona de Dundrum esta granja, para que abasteciera a esa zona de la ciudad y permaneciera como granja. Un poco al estilo de Beatrix Potter, pero con acento irlandés.
Si no quieres visitar la granja, puedes ir simplemente a desayunar y degustar un rico desayuno natural. Y eso fue lo que hicimos,...disfrutar de un desayuno riquísimo.

Otra excursión fue Howth. Muy bonito, aunque con tanto viento no sabía si estaba en Lyme con Anne Elliot.










Greystones...maravilloso, muchas personas viajan hasta Bray y desde allí hacen una ruta hasta Greystones. Este lugar parece sacado de un cuento.



Dalkey. Bueno, aquí...disfruté de un día muy fotográfico. Lleno de muy buenos momentos. Muestro algunas fotografías del día.



Antiguo tranvia, en el que también puedes comer.
Esta en una zona muy agradable, los sábados ponen un
mercadillo por allí en el que puedes encontrar
hasta libros de segunda mano.

Lamento haber tardado tanto en escribir...esta entrada la he estado escribiendo a ratos, y poco a poco. Pero espero coger más agilidad, y dejar entradas con mayor frecuencia. Tengo otra a medias, en la que mostraré esas librerías que hay por Dublín y... que tanto me gustó visitar.

Con paz iré paseando por vuestros blogs,...