El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



lunes, 13 de mayo de 2013

Una librería muy especial

Acabo de terminar esta mañana, La Librería ambulante de Chirstopher Morley. Me encantan las mañanas de lunes que libro...
Últimamente he hecho acopio de una nueva rutina, que he imitado de una amiga: leer por las mañanas. Antes y durante el desayuno. Os aseguro, que comienzas el día de un modo distinto...
La prensa, puede esperar...las noticias importantes también se pueden elegir. Hay otras que obviamente no, pero...una misma puede hacerse su propio "periódico" y decidir en qué orden leerlas...aquellas noticias que hoy nos cuentan como imprescindibles, mañana muchas, llenaran los cubos de basura.

9.30..levanto persianas, para leer mejor y devorar las últimas páginas del Parnaso ambulante. Me detengo y releo algunas de sus últimas hojas...
10.00..desayuno...y termino el libro...



¡¡Qué os puedo decir sobre Sr. Mifflin y Helen McGill...y otros personajes..!!.pues que son imprescindibles en nuestra vida diaria, y que forman parte de esas noticias que no se cuentan. Es como leer un periódico por detrás: "El Parnaso visita distintas casas y por qué no la suya"...
Un poco así, es como me he sentido. El Sr Mifflin viaja en un "carromato" que llama Parnaso y que se ha hecho el mismo. Esta muy bien equipado porque tiene de todo...hasta tetera y un catre para dormir. Al parnaso lo acompaña Peg, una yegua y Bock un perro.

Roger Mifflin llega a una granja, al igual que llega a nuestra imaginación y a nuestros quehaceres diarios, para ofrecer su negocio al hermano de Helene McGill. Ésta, viendo que de nuevo se quedaría muy sola y con mucho trabajo en la granja, sí su hermano accederia a quedarse con el Parnaso... decide muy resueltamente, que la idea de vender libros a domicilio no es para nada descabellada... y como si proclamara un modo de vida alternativo, opta por comprar el negocio al Sr. Mifflin...
Por lo que a sus treinta y nueve años se lanza a la aventura, con un montón de personajes y autores a sus espaldas.

La verdad es que es un libro muy especial. Ya lo imaginas al empezar a leerlo,...ya con la portada cautiva. Pero no sabes cuánto te va a gustar hasta que llevas unas cuantas páginas...No hay grandes sorpresas,...es una historia sencilla sobre un profesor vendedor de libros y una mujer que decide tomar las riendas de su vida...y hacer algo inusual.
Un profesor que se dedica a vender los libros como si de medicina se tratasen. Incluso llega a negar la venta de ciertos libros sí ve que quien lo va a leer aún no está preparado.
Necesitamos  libreros así, que nos conozcan...que tengan en cuenta nuestras necesidades....Los libros nos pueden aportar miles de sorpresas...y pueden ser un alimento para el alma imprescindible.


Tomada de internet
¿No sería el mundo mejor sí leyeramos libros que nos dejen una gran satisfacción en nuestro interior? Sí nuestros mejores sentimientos se despiertan leyendo, ¡¡cómo no compartirlos de algún modo con el resto de personas que nos rodean!!

Viajando en el Parnaso, al profesor se le ocurren muchas ideas y pensamientos...porque este libro no habla solo de libros, también de lo que éstos nos aportan...de las conversaciones bajo una noche estrellada y el aroma de una vieja pipa...del ir y venir del mundo, de las sensaciones de los libros....

Hay preciosas reflexiones como:
"Qué abusrdas víctimas de deseso contradictorios somos las personas! El hombre que se ha establecido en un sitio anhela la vida del vagabundo.  El hombre que viaja anhela tener un hogar. Y, aún así, cuán bestial es el conformismo! Todas las grandes cosas de la vida fueron hechas por gente que no estaba conforme"
"Un buen libro debe ser simple. Y como Eva, debe provenir de algún lugar entre la segunda y la tercera costilla: debe haber un corazón latiendo en su interior. Una historia que es solo cerebro no vale demasiado".
"No me he pasado quince años ocupándome de las labores domésticas de la granja sin haber elaborado mis porpias ideas sobre la vida. Y sobre los libros (...) He aprendido que el trabajo honesto vale tanto en la escritura de los libros como a la hora de lavar platos".
Estos últimos pensamientos, son de Helene, mientras pasa un rato descansando en un Hotel.
Como ya sabréis hay una continuación a este libro, que la editorial periférica ha sacado..."La librería encantada". No me pude resistir y ya convive en las estanrías con el resto de libros...y aunque tengo muchas ganas de seguir leyendo sobre el Sr.Mifflin y Helen...prefiero esperar y leerlo en el otoño...
¿Imaginaría el Sr.Morley que acabaría visitando tantos hogares? ¿Qué estaría en la estanría de tantas almas diferentes y de tantos lugares distintos del mundo?

Hace poco hice un viaje por un pueblo que está lleno de librerías de segunda mano. Y las librerías que fui visitando en él, a cual más bella, me hacían recordar al Sr Mifflin y creo, que en consecuencia, también al propio escritor del libro...porque ¿no será que el Christopher Morley tiene mucho del profesor Mifflin?

Hablando con algunos de los libreros de la zona, me daba cuenta que ellos tenían un poco de librería ambulante...Se nota mucho cuando una persona está intentando cumplir un sueño...
Esta visita al pueblo de las librerías de segunda mano, la dejo para otra entrada...

miércoles, 8 de mayo de 2013

Después de muchas tazas de té...

En este mes, hace ya muchas lunas, comencé a escribir Junto a una taza de té...
Han pasado cinco años desde la primera entrada que escribí...Recuerdo que fue acerca de una Isla perdida en el océano Atlántico...

Mirando atrás...y leyendo antiguas entradas observo que he estado viviendo momentos muy agradables alrededor de los libros...ellos me han llevado a descubrir miles de aventuras...a interesarme por rincones del mundo totalmente desconocidos,...a buscar e indagar sobre personajes, autores,...
Hay libros con los que he visitado otros libros...y escritores que sin saberlo, han dejado un hondo poso en mi interior...y con quienes me he tomado más de una taza de té.

Pero lo mejor de estos cinco años, ha sido conocer a las personas que viven detrás de los blogs que sigo...Con todas, y con cada una de vosotras a las que os leo,...deciros que despertáis lo mejor de mí. Cuando visito vuestros "rincones" sea el que sea...de viajes, de literatura, de cine...de pensamientos y reflexiones, de flores...de todo lo que navega por vuestro interior y queréis compartir...vuelvo luego a lo que es la vida diaria con una disposición diferente. Suelo cuidar el momento en el que me acerco a vuestros rincones...elijo el rato más tranquilo que a veces he robado al tiempo, aunque también hay ocasiones en el que pueden las ganas, y me acerco en un momento en el que estoy más ajetreada. Casi siempre acudo con alguna taza al lado y por supuesto un cuaderno para escribir algún que otro libro, película, pensamiento...todo puede ser susceptible de ser anotado.
Así llevo muchas tazas de té...y quiero seguir viviendo muchas más acercandome a esos espacios que visito y que tanto me gustan.

No me olvivido de quienes formaron parte de los inicios y ya han decidido no seguir escribiendo...y también tengo en el pensamiento a quienes escribís de cuando en cuando y dejáis algún que otro comentario...

Quiero dar las gracias a todas las personas que estos cinco añitos habéis ido dejando comentarios, y habéis formado parte de Junto a una taza de té...Gracias de todo corazón...

miércoles, 1 de mayo de 2013

Nieve en Abril

Hace unos años, bueno, quizá muchos años...leí un libro que llevaba este título..."Nieve en Abril" Aún reposa en las estanterías de la casa de mis padres...o bajo tierra...(mi madre, al ver que no iba nunca a llevarme mis cosas, decidió el pasado verano, enterrarlas....pero ésto merece una entrada a parte).
Del libro... apenas recuerdo bien el argumento...pero sé que con él viajaba a Inglaterra y con la protagonista que quería llegar a Escocia...pero no puede ser por la nieve. Y de ahí surge una trama interesante.
Es de Rosamunde Pilcher. Ésta autora (o autores, hoy en día dudo de que fuera ella sóla quien me llevara a una nevada en Abril) me hizo viajar a Inglaterra en varias ocasiones durante mi adolescencia. Todos sus personajes tienen dinero y sí no lo tienen, se convertirán en personas ricas porque recibirán algún tipo de herencia, o venderán un cuadro que les hará famosos, etc...Se reconciliarán con quienes creían que no sería posible ningún tipo de acercamiento y vivirán alguna que otra aventura amorosa...

Creo que aunque, a veces me pregunto porqué leí aquellos libros,...luego me consuelo pensando que todos tenemos un pasado inconfesable...y queramos o no todos esos libros forman parte de esa biblioteca interior que inconscientemente nos lleva a descubrir otros libros.
Reconozco que de ésta autora no me quedé en un solo libro. Creo que leí casí todos...unos son mejores que otros.  De los que acompañaron mis tardes veraniegas adolescentes, me quedo con Septiembre. No sé si fue porque lo leí en un viaje por  Jerte (y el paísaje me recordaba bastante a lo que describía la escritora) o porque es un mes que me gusta mucho y mi insconsciente me traiciona...no lo sé...el caso es que guardo buenos recuerdos de su lectura, a pesar de haber olvidado la trama.

La memoria es selectiva..."nieve en abril" vino a mí cuando las noticias de éstos últimos días no han hecho más que recordarnos lo atípico que es ver nevar en el mes que nos acaba de abandonar.

Y de ahí...mi mente siguió viajando, ¿por qué no? Y lo hizo recorriendo esos otros libros que leía cuando empezaba a ir al instituto. Y algunos de ellos, son de los que me taparía los ojos con una banda negra...pero en fin...es lo que ocurre...que una no es siempre la misma persona.

Pero también hubo libros con los que aún recuerdo buenos momentos, como "Mi planta de naranja-lima". Lo leí en una noche...y lo releí más tarde. Leyendo la vida de un niño, descubrí que no podía dar la espalda a las injusticias del mundo.
Muchos de éstos libros siento que definieron parte de esos caminos que escoges cuando estas estudiando y que aún te preguntas por qué.
Creo recordar que guardaba fichas sobre los libros que leía y las película que iba viendo...

Nuestras mentes se van forjando de las experiencias que vivimos y que leemos, y de esa forma construimos pensamientos. Esos que nos llevan a formar parte de los que somos o queremos ser.

Tengo que echar un vistazo más profundo a esos libros que "abandoné" en casa de mis padres...puede que me ría un rato descubriendo las lecturas que anidaban, por entonces, las estanterías de mi mente...de algunos, seguro, que ni me acuerdo, pero merece la pena intentarlo.

jueves, 25 de abril de 2013

Ex Libris, Anne Fadiman

Aquí estoy...con el libro entre mis manos...aún saboreando la última página. Llegó a mí hace unos años...lo adquirí en Persephone en inglés, y traté en vano de leerlo. De algo me enteraba, pero quería degustarlo en mi propio idioma. Además, sabía que lo había dejado escapar hace unos años...y ahora resultaba difícil encontrarlo.
Una alma afín, que es mejor que "rastreator" encontrando libros descatalogados, lo encontró...y me lo regaló un precioso día de este mes...Esta alma afín tiene aún pendiente dedicamerlo...ella lo sabe.

Nada más recibirlo y a pesar de que estaba con otro libro entre manos, no pude evitar sonreir y dirigirme a él con sumo interés...dejando que el otro libro se quedara de nuevo descansando en la mesita de noche.

El propio librito en sí, sin hablar del contenido, ya ha recorrido otras casas...como le habría gustado a la autora,...rescatado de alguna librería de viejo...Se nota que lo han leído, ojeado, devorado...y yo hice lo propio con él. Lo llevé de un lado a otro en una bolsa de tela comprada en Charing Cross...
Lo he leído en la cama, en el sillón de casa, en un rato a escondidas en el trabajo,...he compartido su lectura en alto en un Starbacks de Madrid, en una de las calles de mi ciudad, frente a la Universidad y con té...
Diría que a pesar de no estar de acuerdo con algunos de los pequeños ensayos que guarda en su interior,...el libro habla de los libros, de cómo vivimos entre ellos, y eso ya es suficiente para conquistarme.

Uno de los ensayos que atrajo mi atención fue el primero..."Matrimonio de bibliotecas"...porque...una cosa es casarse, y prometer estar siempre al lado el uno del otro, superando malos y buenos momentos...pero... ¿Qué pasa con los libros de cada uno/a? ¿Con los ejemplares repetidos? Y lo mejor de todo...¿cómo los mezclamos? Nadie habla de ésto...
Y como no, compartí esta lectura con mi compañero de viaje, con quien he mezclado libros de un modo anárquico. Pero como dice Anne Fadiman, puede que nuestra tendencia sea a vivir de un modo más cronológico...de momento, en nuestras estanterías, no hay mucha sintonía...aún me quedan libros por desenterrar de las cajas de la mudanza.
Luego está decidir donde los colocamos...¿dónde la mitología, dónde las novelas y los ensayos??? Es un capítulo en el que no paras de reír...tal vez porque te ves identificado o porque descubres que no eres la única que nombra "vagabundos" a aquellos objetos que no están nunca cuando los buscas...por ejemplo las traicioneras tijeras, o el libro que estabas leyendo y abandonaste...¿en?...pero que necesitas desesperadamente en un determinado momento...

Me reí muchísimo con esa "Estantería suelta" que todos tenemos que y que a menudo está descatalogada de cualquier sistema: no entra en viajes, ni en literatura, ni en esayo...es el "estante suelto" los libros que agrupas bajo otro nombre. A.F. siente gran amor por los paisajes blancos...inertes, se siente afín con C.S. Lewis, a quien parece ser que también le gustaban.
Por eso, a menudo solicitaba en su trabajo de periodista ser enviada al Ártico. Y fue así como tomó contacto con los viajeros-exploradores británicos: Scott, Franklin, Oates, etc.... Parece ser, según Fadiman, que los norteamericanos admiran el éxito y los británicos el fracaso heroíco. Lo triste fue llegar a la cima, y descubrir que ya ondeaba la bandera noruega...Éstos exploradores, ya exahustos emprenden el viaje de vuelta...y durante el camino, como ya sabemos, mueren...pero Anne se pregunta...¿por qué? ¿Qué fue lo que les hizo desfallecer? ¿Morir de hambre y de escorbuto? Cuando los descubrieron, a parte de saber que se habían dejado en el barco las armas y otras provisiones, fueron conscientes de que  habían estado arrastrando objetos tan esenciales como una cubertería de plata con monograma, un tablero de Backgammon, una caja de puros, un cepillo para la ropa, una lata de cera para los botones y un ejemplar de El vicario de Wakefield (...) eran unos auténticos caballeros...
Por otro lado, estaba Roald Amundsen, el explorador de éxito noruego, quien había sido más pragmático y que parece ser que no cargó con tantas cosas "innecesarias"...y cuando hizo falta se comió a los perros que le acompañaban. Desde luego, en este aspecto y en más, me siento pro británica. No puedo evitar cuidar no solo el objetivo de un viaje, sino el durante. Parece ser que los diarios de Scott merecen un capítulo aparte...
Pero Anne no solo habla de estantes sueltos, también del cuidado a los libros. Ella jugueteó con ellos de pequeña, hizo torres, los dejaba abiertos y bocabajo antes que buscar un marcapáginas...y no duda en defender que es una manera más de estar en contacto con los libros.
Personalmente...y siento disentir, me siento más cerca de una de sus tías, que se alarmaba de ver un libro boca abajo...no puedo evitar socorrerlo...Eso sí, me encantan los libros de segunda mano, con notas,...con alguna que otra mancha, pero...también disfruto de los libros recien encuadernados, del olor que desprenden sus hojas...y que no me den a elegir, porque las dos opciones me gusta... Ahora, eso sí...trato de cuidarlos,...no de hacerlos unos inútiles, sino unos viajeros cotidianos, que a ser posible, duren varias generaciones.
Hay un capítulo/ensayo  llamado "Prosa de segunda mano", dice que su marido la llevó a una población llamada Hastings-on-Hudson, para el día de su cumpleaños...y apareció frente a una puerta que llevaba el letrero de "Librería". Habla de ella de un modo tan maravilloso, que parece ser que dió el empuje necesario para que esa librería volviera a renacer.
He investigado un poquito y he visto que esa librería aún existe...se llama Riverrun. Allí puedes perderte leyendo libros modernos, antiguos,...
Anne se llevó ocho kilos de libros de segunda mano...¿quién más que quienes amamos los libros no seríamos felices con tal botín? Hace un par de años, como ella, días cercanos a mi cumpleaños, paseaba por las calles de Hay On Wye...y cargué libros, quizá no ocho kilos, pero me llevé "tesoros"...libros que no podría dejar allí...a pesar de que algún día, cuando me vaya de este mundo, esos libros que hoy en día tienen una conexión en casa de forma anacrónica, puede que pasen a formar otro orden en una tienda de segunda mano, y ya esa personalidad que adquieren viviendo aquí, se esfume al ser distribuidos en narrativa, orden alfabético, o cualquier estanteria suelta de una librería. Éste no sería un mal final para un libro...pero es curiosa la sensación...Anne lo define muy bien en éste capítulo...son libros sin hogar...que de momento no pertenecen a la imaginación ni a la mente de nadie...


Esta mañana...
 El libro me ha gustado muchísimo...Es de esos que sé que volveré a leer y que regalaré en inglés, dado que en castellano sigue siendo difícil de encontrar. Hay más capítulos que han llamado mi atención, pero creo que es un libro para ir descubriendo. Ale, también ha hablado de él hace poquito en su blog...

Me despido con la taza de té, aún humeante, de chocolate con leche...y con Ella Fiztllerald de fondo...ella me ha acompañado en esta tarde de viento, en la que he descubierto que hay flores en el cerezo que planté en Febrero y casí hacemos una fiesta...

domingo, 21 de abril de 2013

Un 84 Charing Cross Road en cine.

Esta vez me encontré con Helene Hanff y con Anne Bancroft en la Casa del Lector. Fue toda una sorpresa...Mi compañero de viaje me dijo, no hagas planes para el viernes por la tarde...tienes una cita conmigo. Y así fue...sin sospechar nada, y en la puerta de lo que antes fue un Matadero, allí estaba él con un sobre blanco que contenía la ficha técnica de una película que jamás había visto antes en el cine. Y allí, eligiendo donde sentarme, vi las personas con quienes iba a compartir un momento especial...iba a viajar a Londres, a New York con ellas...todos escucharíamos al unísono las mismas frases de los libros, de escritores,...hemos oído a John Donne en la voz de Anne Bancroft, con las palabras de Helene Hanff y allí, hemos querido estar...entre los libros, en el viejo y luego nuevo apartamento de N.Y. Hemos paseado por Central Park, y por su puesto, por las calles de Londres...

Lo curioso de ver ésta película en el cine, fue escuchar risas en determinados momentos, en los que quizá yo no me habría reído...coincidir en sonrisas en otros, y ser conscientes de lo mucho que emociona en los últimos momentos de la película. Vi sacar más de un pañuelo, y los ojos enrojecidoss después de haber contenido la emoción.
Mientras salía del recinto vi como Anne Bancroft me guiñaba un ojo...sonreía desde la librería que ya no existía...y con la mirada de agradecimiento a su marido, Mel Brooks por haberla regalado tan maravilloso regalo de aniversario.

Cuando alguien termina de ver una película así, como ya nos dijeron en la introdución antes de proyectarla, no te marchas  indiferente...necesitas hablar de lo que has visto...de los libros que nombran en la película y que una, que es previsora, ya tiene anotados desde hace tiempo. Pero no solo hablas de los libros que nombran, sino también de las interpretaciones, los lugares que visita, etc...


Al llegar casa, fui a la vitrina de los libros y desenterre a 84 Charing Cross Road....mi mente voló de nuevo a la calle donde un día estuvo la librería y junto a una taza de té, devoré algunos de mis pasajes favoritos...La versión en inglés proporciona más material...un libro más...los duques de Bloomsbury...que es la zona en la que se alojó Helene Hanff en su primera visita a Londres.

Como para viajar, necesitaba algo más que té, me extrené con unas magdalenas y galletas caseras. Podemos viajar en el tiempo, pero siempre es muy bueno llevar algo más que nuestras mentes...

Quien lea este blog dirá que me repito...y con razón...este libro tiene varias reseñas más, y aviso, que ésta no será la última. Hay pocos libros que me gusta releer, pero éste es uno de ellos...Dejo pasar el tiempo apropiado...pero vuelvo a él. Y os aseguro que siempre que lo leo, descubro nuevas cosas...es como cuando vuelves a un mismo lugar a pesar de que parezca que no cambia o que siempre es el mismo. Desde luego es agradable encontrarte con lo mismo, pero también ver algo distinto,...ya sea porque en otras ocasiones se te pasó o porque ahora entiendes mejor lo que quería decir...en fin...seguiré leyendo a Helene Hanff,...ella me espera en la vitrina.

viernes, 12 de abril de 2013

Grandes Esperanzas con Dickens

Son dos horas de cine, pero ¡qué dos horas!  Olvidas que estás en este mundo para introducirte en otro (no puedo decir ni mejor ni peor)...Y un Dickens...un tanto optimista te visita...paseas con él por las calles de Londres, por las intenciones de los personajes, por la bondad de quienes no esperan nada...
Y cuando te marchas de ese mundo donde has respirado el humo del opio, de los carromatos que provienen de muchos caminos distintos,... miras a tu alrededor, y piensas...lo que me rodea no es tan distinto de lo que describe Dickens en esta historia...y meditas en voz alta que tal vez, es lo que nos queda...tener grandes esperanzas...para visitar un mundo mejor.

La película se va desvelando y se desdibujan los personajes...parece que se van presentando unos a otros...y como sí de un precioso tapiz se tratase, se van deslizando las vidas de cada uno de ellos...con esa inmensidad de momentos y de épocas que les llena. Dickens no se centra en la persona actual, sino que suele mostrarte varios "yos" de esa misma persona...las mejores y peores versiones de sí mismos, las circunstancias que les han llevado a ser como son, las oportunidades que han tenido y/o tienen de ser otros...a pesar de lo que han tenido que vivir...

A veces, Dickens me parece muy lúgubre, pero él se las ingenia para que te quedes un rato más y contemples que... hay un arco iris dentro de esas escenas oscuras, de ese Londres sucio y aparentemente lleno de gente y al mismo tiempo vacío...


Bath, al atardecer, un lugar muy especial
para saborear una rica taza de té y escribir
 Salí de allí...con la imaginación desbordada...pensando en lo tiernos que pueden llegar a ser los gestos. En esta versión cinematográfica, no paras de encontrarte con la sencillez de un relato bien contado...
E imagino a un Dickens viajero, con una vida literaria activa, gran observador de lo que acontece. Quizá se para a escribir un rato en Sally Lunn's en Bath (sabemos que allí escribió un relato), o quizá ha dado un paseo por Londres y se ha detenido en la que fue su casa y ha visto un retrato de Stella y de Pip...Porque los personajes de sus novelas siguen viviendo allí, donde fuera que los inventó.

Foto regularcilla, hecha
por mí, en Dicken's Musseum
de Londres
Son Stela y Pip
 Allí tuvo la oportunidad de sentarse con una damisela vestida de novia, llena de tristezas y sinsabores...sobresaltada por la ausencia de luz, y sin ganas de darle una nueva oportunidad a la vida. Ella se presentó llena de amargura ante él y le propuso un plan...contar su historia a cambio de que quienes sufran su misma desdicha tengan una oportunidad de cambiar su destino. Quizá fue un encuentro casual con un anónimo quién le suscitó la idea de crear un personaje lleno de bondad y amor...¿quién sabe cómo y por qué crecieron los personajes en la mente de Dickens? ¿Quién imagina sus destinos, sus pasados, sus incertidumbres, sus desdichas, sus alegrías...?  Sólo Dickens es el que los conoce con mayor certeza...puede que ellos mismos tengan un propio camino distinto al imaginado por su autor, pero él es el traductor de sus vidas.

Merce la pena ir al cine y dejarse llevar por la imaginación...con tan buenas interpretaciones.

viernes, 5 de abril de 2013

Postales, mocasines,...y mucho té.

Acurrucada en el sillón, viendo la lluvía caer, la taza de té cerca...he ido caminando con Harold Fry, en su insólito viaje.
Con un par de mocasines, una postal en mano para su amiga enferma, y su gabardina...salió una mañana de su casa para echar la postal en un buzón.

Harold Fry se despide en la puerta de casa de su mujer,...Maureen, quien le pregunta si  va a ir muy lejos, y él le contesta que sólo va al final de la calle.

Pero en ese pequeño camino del final de la calle...decide girar y buscar otro buzón,...a medida que avanza, se encuentra con distintas personas, alarga el momento de enviar la postal...decide ir a un buzón más allá...y tras una pausa larga en una gasolinera... y una conversación que no tiene la misma trascendencia para él como para quien la ofrece..., toma una decisión...decide hacer el camino de su postal, y a cambio ser él mismo quien se la de en mano... ¿pero quién es ella? Ella... es una amiga con quien mantuvo una relación muy especial que se irá desvelando a lo largo del libro... del camino.

Comienza a andar y ni él mismo se lo cree... es como sí no fuera del todo consciente de lo que está haciendo. Pero algo interior le impulsa a seguir...¿quién puede creérselo? Él, Harold, jubilado...sin el material necesario para hacer senderismo...y sintiéndose débil...con miedos, inseguridades...sigue adelante...anda hacia un futuro incierto...del que no sabe nada, ni siquiera sí estará alguien esperándole al final...sin ningún plan...

¿Os imaginais a un hombre vestido con corbata, camisa, gabardina y poco más viajando por la carretara? Podemos pensar miles de cosas sobre él, como solemos hacer cuando nos da por observar a las personas...y es curioso lo poco que sabemos y lo desacertados que podemos llegar a estar.
En ese inicio del camino, ni él mismo cree en lo que va a hacer, pero sigue. Y no por inercia, porque también cae abatido en varias ocasiones...pero en el camino, como en la vida, recibe la ayuda necesaria para avanzar...a pesar de sus remordimientos

Una calle de Bath, en un lejano viaje
 Al igual que Harold en su viaje se fue encontrando con diferentes personas, una más,...fui yo. Y cada vez que le leía, menos necesitaba un té, o una manta, o un mapa...sólo seguir sus pasos...saber más de él, de su viaje. Indudablemente me quedé un buen rato con él en Bath, disfrutando de sus calles, de sus catedrales...

El libro tiene capítulos tan sorprendentes como en el que se encuentra con una admiradora de Jane Austen,...los diversos momentos de té con las personas que va tropezando o a quienes directamente se le acercan....Los momentos en los que mejor se siente consigo mismo caminando,...y lo mejor, me lo reservaba la edición del libro en inglés,...en ella encuentras una carta de la autora del libro dirigida a nosotros, los lectores. En ella te explica cómo surgió Harold, lo mucho que hay de él en su propia vida...las preguntas de sí ella hizo el mismo camino, y cuándo escribía...todo esto queda más o menos contestado. Harold empezó siendo un programa de radio, y ahora es un libro...que camina por diversos lenguajes, y a través de distintas tierras.


Quien espere encontrarse con un libro romántico, está equivocado...Harold, viaja por un motivo altruista y al mismo tiempo sin fe en lo que hace. Cuelga en su mochila todos los momentos de su vida y los vamos viendo a medida que avanza...

Para viajar con Harold no solo me he abastecido de té,...también de música...a veces ha sido Joni Mitchell, otras Kate Nash, Yann Tiersen...o incluso Händel. He sido consciente de sus pasos, a través de las voces de otras personas que me han leído algún que otro capítulo. Y he sentido la brisa en mi rostro...o la desesperación de cuando te ves perdido y sin saber hacia donde dirigir tus pasos. O incluso pensando que para qué sirve lo que hacemos...sin ser consciente que el viaje en sí mismo, ya ha sido toda una hazaña...como Ítaca.

Oxfordshire
 El viaje de Harold no sólo le afecta a él, sino a las personas que se va encontrando,...y a quienes no le acompañan directamente, también...como a su mujer,...a pesar de que ella no haga el mismo viaje, y que incluso en un primer momento se sienta desolada, enfadada, e incrédula...después, a medida que avanza o no avanza...ese camino, lo recorre junto a él de un modo diferente. Es curioso pensar en cómo los actos, los gestos, los detalles de los demás, llegan a afectar de algún modo nuestra vida.
En este libro las tazas de té no paran de moverse, de ir de un lado a otro, y ha sido conmovedor en muchos momentos. Me ha gustado mucho, y leyéndolo he viajado un poco con Harold...por mi querida Inglaterra.

Os animo a salir con lo puesto, a marchar sin nada...a veces pensamos que necesitamos muchas cosas y no es cierto...pero para descubrirlo, quizá tenemos que aprender a ir dejando ir muchas de las cosas que pensamos que son imprescindibles....y a esta lección...me apunto...