El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



sábado, 21 de marzo de 2015

Papel pintado de amarillo, Charlotte Perkins Gilman

¿Qué tiene de fascinante un color amarillo? ¿Qué poder hipnótico puede ofrecer?¿Hay historias escondidas tras los papeles con los que forramos una habitación?
Todo esto, y mucho más, es lo que puedes encontrar en este pequeño libro que os presento hoy.

Me llamó la atención un día de primavera del pasado año, en una librería de esas que no puedes irte de vacío. Su portada también era amarilla, pero meses más tarde encontré el libro traducido, y me dije...sería muy bueno para practicar más en serio el inglés.

En la versión en inglés, la versión más amarilla del libro, vienen además, otras historias,... pero la que hoy nos ocupa es ese papel pintado de amarillo.

Es un texto deliciosamente bien escrito y traducido. En él te encuentras con la riqueza que tienen las pocas palabras y la brevedad a la hora de transmitir algo. A pesar de ser un pequeño libro, permite que haya discrepancias a la hora de entender lo que la escritora nos quiere decir, con lo cual es magnífico para pasar ratos debatiendo. ¿Será que el papel que envuelve una habitación tiene mucho más que decirnos? Esa es la cuestión...cuánto de verdad hay escondido tras las paredes, tras nuestras buenas intenciones,...y qué remedio ponemos ante tales circunstancias.

No es una novela, o al menos, no lo veo así...es una especie de ensayo-autobriográfico (en parte), que nos muestra la vida de una mujer recién casada, y con una hija a quien educar, que se siente atrapada, en una vida poco gratificante: la de un matrimonio agradable.

La historia transcurre en una casa de verano, a las afueras de la ciudad. Ella padece de crisis nerviosa, según la dicen los médicos más interesantes de la ciudad...y por ello, su marido, que la quiere, la lleva a las afueras; la han recomendado reposo, dejar de escribir (una de sus pasiones) y mantenerse alejada de una vida social, que no sea la de la familia.

Nuestra protagonista, se siente deseosa de cumplir lo que la han recomendado, y al mismo tiempo se muestra sumamente comprensiva al marido al que quiere y por el que se siente querida.
Pero es consciente, poco a poco de que ese afán de protección, ese "hacer lo correcto" y estipulado que ha de hacer una mujer casada, es lo que la está matando.

El papel pintado de amarillo de una habitación, en la que a pesar de insistir no querer dormir allí, la convencen de lo contrario,  con argumentos algo insensatos y haciéndola creer que el mismo deseo de querer cambiar podría ser síntoma de esa crisis/locura que sentía.
Esa habitación, y ese papel, se convierten en un lugar enigmático. Al principio la infunde rechazo y temor,...hasta que termina por convertirse en su refugio interior. Ella se convierte en protectora de las personas que viven alojadas y atrapadas en ese papel. Piensa que el resto, con buenas intenciones, no comprenden ni ha visto lo que ella...

Todo esto la autora lo escribe con suma delicadeza. Es impresionante, como se desliza explicando que las crisis nerviosas diagnosticadas a las mujeres desde hace siglos, y que ya comenzaban a apuntar como neurosis o histerias, estaban relacionadas con la vida que llevaban.

A Charlotte le preocupaba este asunto...dado que a ella misma le sucedió algo similar. Dejó una nota al final del artículo que público, para defender lo que a las mujeres de aquél tiempo les sucedía.
Ella misma, que obedeció al famoso neurólogo del momento, fue apartada de todo aquello que le gustaba hacer y recluida en una casa en la que no tenía apenas ocupaciones en la que liberar su mente. Cumplió con el deber que le impusieron de vivir una vida hogareña. Lejos de las plumas y el papel...y de la vida social que le gustaba.  Pero viendo que no mejoraba, una amiga, la recomendó hacer todo lo contrario de lo que la habían aconsejado. Y así fue como decidió separarse de su marido, e irse a vivir a la otra punta del país, con su hija. Se dedicó a escribir artículos, libros y a dar conferencias para el sufragio femenino.

La vida de Charlotte en su infancia, había tenido una importante presencia de mujeres sufragistas. Una de sus tías, fue Harriet, quien escribió "La cabaña del tío Tom".

Se pueden leer biografías de Charlotte en internet, y lo abierta que era de mente. Años más tarde, se volvió a casar con su primo, después de mantener muchas conversaciones. Y su ex marido, con el siempre tuvo una buena relación, se casó con su mejor amiga. A ella este hecho no le importó. Al contrario...eso hizo que su relación con su hija fuera aún mejor.

Así que...cuando nos pase algo similar, también a los hombres, imagino, no dudéis en revisar vuestra vida. Algo no marcha bien, aunque parezca que sí. Un poco, este es el mensaje de nuestra protagonista, y escritora.


Me estoy dando cuenta que esta entrada es un tanto amarilla. Hace años, este color no era de mis favoritos, pero con el tiempo, le he cogido mucho cariño. Es más, hoy en día, lo necesito cerca, por lo que en estas fechas suelo ver crecer aquellas flores que llevan dicho color. 
Ayer le dábamos   la bienvenida a la Primavera, con un día semi eclipsado por el sol y la luna, y con tendencia a sentir que el invierno nos acompañará algún día más.

Estoy a base de infusión de tomillo, para mejorar de una congestión de lo más interesante...pero nada, como ver por la venta, los narcisos, ranúnculos y gerbera floreciendo, para sentirme aún mejor.
Qué disfrutéis de una feliz llegada de la Primavera, ella nos dará la bienvenida como corresponde, de la forma más inesperada...


domingo, 8 de marzo de 2015

Gracias a todas ellas...

En este blog, no haría falta escribir mucho más sobre quienes son las personas que sobresalen. Sin duda alguna, les debo mucho a todas ellas...también a vosotras y algún vosotros que pasea por aquí...

He mirado al sol directamente y me he quemado,...caminar con piedras en los zapatos es difícil y más si no encuentras tiempo parar parar y quitártelos...

Aquí hablo, escribo, recuerdo, aprendo, investigo, admiro...a muchas mujeres. El grosso de es blog, por así decirlo, está con ellas. No me olvido de ellos, porque al fin al cabo, lo que me encantaría llegar a construir son rincones donde no veamos más que personas...quitándonos las vendas de los ojos. Esta claro que la repartición de roles sigue siendo un signo de debilidad en nuestra sociedad. Hoy no solo no se reparten, sino que se disimulan, se invisibilizan para dar aún más carga a quienes no podemos evitar seguir caminando...¿nos obligamos?...¿nos obligan? ¿Elegimos? Bueno, ya sabemos que siempre podemos elegir, pero hay veces que hacemos lo que debemos y esto se confunde muy habitualmente.

También en este arduo caminar, no podemos olvidarnos de ellos...

Pero, hoy me vais a perdonar, me dirijo de forma más directa a ellas...A esas mujeres anónimas, que tal vez no se han llevado ningún premio ni felicitación...a esas mujeres que han caminado despacio, y que tal vez están más cerca de nosotras de lo que creemos...Ellas, pueden ser nuestras madres, nuestras tías, nuestras hermanas, amigas, nuestras antepasadas, nuestras escritoras...Con quienes paseamos juntas y que luchan cada día por vivir en un mundo más igualitario.

Hay terrenos de igualdad que aún no están conseguidos, y uno de ellos es el salario equitativo, igualitario...todavía seguimos caminando...

Hoy le quiero dedicar este día a todas las profesionales y no profesionales, que se dedican a "cuidar" para que un día así no se olvide...a todas aquellas mujeres anónimas que trabajan por los derechos igualitarios, por la obtención de unos mínimos y unos máximos sostenibles.

Y una de esas mujeres, que es profesional, y no es anónima, aunque tal vez para algunas/os si, es mi amiga Mada. Es entre otra muchas cosas, escritora...y tiene una forma maravillosa de contar lo que ve, lo que vive,...

Ya hablé de ella aquí presentando uno de sus libros: "La casa de la llave",... hoy vuelvo a él, porque habla y nombra a esas mujeres anónimas que trabajan para Ellas. Os invito a leer uno de sus poemas que refleja de maravilla un trabajo que está dedicado a mil y una cosas a la vez.




"desde el despacho
oigo sin descanso los ruidos de la casa
como si fuera un mar
una selva
un universo particular y único
un regalo solo para mí, ahora
he aprendido a integrarme en este ruido
intentando que apenas se note que estoy 
fluyendo entre ellas como un fantasma
como una antropóloga que no tiene prisa
oigo atentamente los ruidos de la casa
canciones en siete lenguas
juegos de siete edades
sonrisas de siete colores
olores con siete especias
hoy he disfrutado de este secreto
como de un elixir mágico
hecho con las lágrimas destiladas de sus vidas"
-mada-

La verdad es que en este libro siempre me he encontrado, y las he encontrado...y mucho más importante he visto a las niñas y niños desde otros ojos...desde los ojos de qué es lo que me gusta jugar y de dónde viene...

Seamos verdaderamente libres y busquemos espacios donde nos veamos unas y otros como personas...diferentes e iguales. Es posible, estoy segura.

Feliz día a todas vosotras y vosotros, a quienes seguís escribiendo tras el cristal de esta pantalla...a quienes tomáis té, café, chocolates...o nada...pero os bebéis la vida leyendo y transmitiendo todo lo que os llama la atención. ¡¡Felicidades!!

*Si alguien está interesado en el libro, no dudéis en escribirme en la dirección e email que hay en el lateral derecho. Gracias.


lunes, 16 de febrero de 2015

Conversaciones en la Nieve...con Karen Blixen



Con Karen...(foto hecha por mí). Libro
Karen Blixen. Conversaciones.
Puede que sin querer me encontrara con ella una tarde de invierno, sentada al lado de una chimenea donde me sentía invisible a otros ojos que no fueran los suyos.
Nuestro encuentro fue impredecible... Entré en un café, en principio medio vacío, lo justo para pasar desapercibida...y escogí sentarme al lado de una chimenea de leña.

Y de la manera más inesperada, allí estaba ella, sentada frente a mí...contándome sus experiencias a través de una vida de lo más enriquecedora.

Sin duda, cuando pienso en exploradoras, pienso en ella...tuvo momentos de todo tipo: vivir intensamente cada instante: de éxito, de fracaso, momentos de recogimiento, de renuncias...
Al mismo tiempo de experiencias a cual más interesante. Ella decía, cuando la preguntaban que le transmitiría a los demás sobre lo que la vida le había enseñado..."...les diría que fueran valientes. Sin valentía no hay forma de vivir. Y si me volviesen a preguntar, añadiría que es imprescindible poseer  el don de amar y un buen sentido del humor". 

De momento no puedo estar más de acuerdo con ella. Mi taza con té verde, lleno de aromas, me recuerda a sus viajes,...
Ella mira con profundidad...no se quiere perder nada de lo que está viviendo...y entre sus silencios, hay paz. Miramos como nieva, ella acostumbrada a ver nevar desde niña, y a pasar fríos inviernos, no se siente diferente en este ambiente. Su mirada en cambio, está llena de contraste, de colores...de África...


A ella siempre le ha gustado contar relatos, e incluso en esta tesitura en la que estamos, como no hay prisa, su conversación se desenvuelve en plena armonía. Cuenta lo poco que le gustaban las entrevistas, dado que de alguna manera se sentía sometida a examen. Si decía algo sería tomado en cuenta y podría ser etiquetada por lo mismo. No obstante...si era entrevistada a lo largo de toda la vida, esa idea, le parecía interesante...dado que seguramente se tendría una visión más cercana a la realidad, sobre sí misma.
Karen con Marelyn, tuvieron una conversación
y congeniaron para sorpresa de
quienes las conocían.
No podía estar más de acuerdo con ella...hay libros que no me gustaron en la infancia y que ahora me apasionan,...e incluso escritoras y escritores que nada tenían que decirme, y que pensé que jamás me interesaría por ellos...y ahora forman parte de mis predilectos.
¿Será que tenemos que darnos oportunidades y no confiar ni si quiera en las palabras que a veces son tan esquivas? ¿Cambiamos o evolucionamos? ¿Nos permitimos ser quienes no imaginaríamos nunca o eso nos asusta?

Bueno, miles de preguntas revoloteaban por entre nuestras tazas de té...de aromas tan exóticos que podrían escribirse libros enteros...

Veo que saca de su bolso un lápiz...me encantan los lápices, su olor, su forma, su tacto...es como estar acariciando un árbol, y ella se sonríe. Recuerdo que el padre de Thoreau era fabricante de lápices...y tal vez tuvo el gusto de conocer al padre de Blixen en su etapa de cazador en los Estados Unidos...Su mirada cambia, y retorna a su infancia, a su casa, en aquella que años después volvería, para vivir otros momentos...de interior...de reflexión...
La imagino preguntándose por qué su padre se quitó la vida...y el temor que la rodeaba ante tal acontecimiento...pero al rato, Karen, o Isak (traducido como "el que ríe") como se hace llamar para los libros, se repone...

¿Se definiría una mujer feminista? Y dice que en estos tiempos no (en los años 60)...pero creo que no nos referimos a lo mismo cuando pensamos en feminismo...de hecho, defiende mucho los derechos que no hemos tenido durante mucho tiempo...
Nombra en su entrevista a otra mujer que para ella fue muy significativa para la obtención de derechos en su país, Dinamarca, dado que fue preguntada por los mismos en su experiencia en África...Nombra a Mathilde Fibiger , y el libro que ella escribió: Clara Raphael (libro que recomienda),...y de pronto me veo viajando en sus relatos El Festín de Babbete...precioso libro que recuerdo y que visito a veces...

Necesita tomar aíre fresco...así que dejamos el café y la chimenea para pasear un rato por entre la nieve. Mientras, voy recordando algunas de sus palabras...para entrar en calor busco el sol de África. Para ella, según dice...su estancia allí fue lo mejor que le pasó en la vida. Nunca imaginó, ni entró en sus planes ir allí, pero finalmente fue el lugar donde encontró todo lo que buscaba y necesitaba en el mundo.

Ella estaba habituada a contar relatos, a inventarse historias...y nada como las personas que conoció allí, los "kikuyo"




o los masai, para escucharla. Dice que ellos aún no han perdido el oído para escuchar relatos. Aquí, en occidente, enseguida nos cansamos de escuchar...y necesitamos cambiar de actividad. Pero ellos pueden escuchar durante horas...y prestar verdadera atención a lo que estas diciendo.
¿Querrías volver allí? Y me contesta que no...que ese tiempo pasó y se conforma con las cartas que recibe de algunas personas que fueron sus sirvientes. Piensa que no hay que volver a lugares en los que se ha vivido feliz, que además han ido cambiando,  y una misma también...no se debe regresar.
Ella,... por quien se han inventado un nombre traducido como flor...
Sonríe y me dice al oído...aunque me gusta escribir, no me habría sentido desdichada si no lo hubiera podido hacer...en cambio sí me habría disgustado no disfrutar de los amigos, de las vacas, de las noches de verano danesas...

Es precioso cómo habla de las mujeres de África..su mirada se torna hacia el horizonte...parece que las estuviera viendo...bellas, con la cabeza afeitada símbolo de belleza y dignidad...Ella misma las pintaba, y en su casa se pueden admirar varios cuadros de ellas.

Nuestra conversación estaba llegando lamentablemente a su fin. Una mujer que nos propone ser valientes, que pregunta a los entrevistadores haciendo ella también el papel de periodista...una mujer que se interesa más por la vida del ser humano...Una mujer que parece viajar en el tiempo y que a pesar de su débil aspecto, es jovial y transmite todo lo que ha vivido...parece que ella misma puede mostrar su vida...y que se siente muy bendecida...que ama también su casa danesa y a quienes "viajan" por la vida con ella.

Esta entrada la he ido escribiendo a trompicones...con menos tiempo del que imaginaba...y es que cuando lo dispongo, aunque amo escribir, también amo pasar momentos con las personas que me rodean. No olvido a quienes estáis tras el cristal de esta pantalla y con quienes me gusta muchísimo conversar...al igual que con Karen Blixen. Este pequeño librito, es maravilloso y se lee --iba a decir rapidísimo, pero eso depende de cómo quieres que sea de larga tu conversación con ella-- con el tiempo que se necesite...


En casa tengo dos únicos cuadros (aún no me he decido por las fotos) y uno de ellos es el póster de Memorias de África. Algún día, puede que visite las colinas de Ngnog...y me pregunte si estará lloviendo allí...

domingo, 25 de enero de 2015

Ella siempre viene conmigo en la cartera

En casa, tomando té
Siempre me pasa...de nuevo ella en el camino. Me acompaña en mi cartera de mariposas...Y siempre está dispuesta a salir del bolso para contarme algo...para hacer que quiera mantener una conversación con ella...

¿De quién puedo estar hablando? Celebrando que hoy, hace muchas lunas, vino al mundo...Nuestra querida Virginia Woolf no ha querido olvidarse de ese día, y me espera tomando un té matutino.
Es increíble como un libro tan pequeño tiene tanta miga...tanto que decir...y al mismo tiempo en tan breve espacio.

Pues sí, nuestra conversación sobre el esnobismo terminó esta mañana...mientras nuestras tazas de té se iban disipando.

Para empezar, la recibí con un buen desayuno, uno de esos donde hay un poco de todo...la sorprendí con unas tartaletas de Navidad que aún quedaban en la cocina y que pude calentar al microondas en menos de diez segundos. Ella trajo unas galletas escocesas,...pensó que me gustarían y acertó.

Después de despojarse del abrigo bufanda y gorro...y una vez sentada cómodamente en el salón, saboreando el delicioso sol que entra por la ventana...la pregunté con curiosidad... ¿cuándo habló sobre esto?...parece que se lo pidió una amiga, a quien no podía negarle nada...y menos algo así.
Fue leído un día de casi invierno, en el que acaba de terminar su libro..."Los Años". Un  1 de Diciembre de 1936 en Memoir Club (que se fundó en 1920 y al que pertenecían casi las mismas personas que en Bloomsbury Group).

Virginia cuenta que el Club ya no era el mismo...que a ella le faltaba Lytton,...y tantos sueños nuevos y antiguos...Sus dolores de cabeza la habían dado muy malos días últimamente. Aunque se sentía bien por haber terminado  Los Años, y había vuelto a "Tres guineas"

Pues bien, ¿quién demonios es una o un esnob? Ella lo define con quién NO es un esnob. Y en estas circunstancias hace referencia a personas que ella conocía y sabe a quienes éstos, tenían en su agenda.  Sin que ellos lo mencionaran, los no esnobs, asistían a cenas con figuras importantes del círculo de la aristocracia del momento, pero no alardeaban de ello, y ni si quiera lo contaban. Esto es para ella, lo contrario a un esnob.
Más tarde... pone en el otro lado de la balanza a su hermanastro, quien sí alardeaba de codearse con determinadas personalidades de la sociedad.

En cuanto a si ella es una esnob o no...habrá que descubrirlo por nosotras mismas...Mientras el té avanzaba y casi nuestras tazas pedían que se las llenara más de la tetera...nos miramos y reímos recordando las anécdotas que contaba en aquella tarde de Diciembre. Siempre se ayuda de momentos vividos para describir algo...
Bedford Square
Ilustración adquirida en Persephone Books
Recordaba cuando fue invitada a casa de Lady Margot Oxford, quien además le pidió que fuera Virginia quien escribiera en su epitafio y recordara en la columna del Times que ella era buena escritora, aunque no hubiese podido publicar nada. Le dijo con quien tendría que hablar en el Times, y qué debería escribir...en fin...Pero Virginia se sintió más halagada por el hecho de ser invitada por ella a su casa de Bedford Square. Eso era lo que más le impresionaba.

Indagando, sé que hice fotos en varios viajes a dicha plaza y en concreto a la placa en cuestión. Fue fácil viajar mentalmente a lo pudo haber sido aquella casa, al jardín que tienen en frente y al ambiente que les rodeaba...

Como dato curioso, Virginia me susurró que el marido de Lady Oxford estuvo casado anteriormente, y su hija es abuela de la conocida actriz Helena Bonham Carter...
¿Será este el colmo del esnobismo? ¿Encontrarnos a Virginia y a mí charloteando sobre personajes que el mundo destaca como importantes? Sin duda, si ser esnob es algo similar...tengo que admitir que algo de esto llevo en mi sangre...Es decir...¡¡cómo callarme que estuve desayunando con Virginia Woolf!! Quizá no lo gritaría a los cuatro vientos, o sí... pero seguramente lo mencionaría.

Ella era invitada a muchos eventos...en este pequeño y agradable libro, puedes ver como su amiga Sibyl Colefax, procura hacer cenas en las que se reúna lo más interesante de la sociedad. Como un día le dijo, le gustaba que en sus fiestas, la gente se conociera...Así fue como insistiendo, nuestra joven escritora...se encuentra en una de esas cenas a las que ya no podía poner más excusas...con Arlond Bennett, quien acababa de publicar un artículo criticando Orlando, de Virginia...mientras ella me lo cuenta, sospecho que hay risas entre las comisuras de sus labios...no puede evitar sonreír pensando en dicho momento y encuentro; allí, Sibyl la coloca cerca de él y el espectáculo para el resto de invitados está servido...¿qué le dirá ahora cara a cara nuestro querido Arnold? Y elocuentemente, le dice, que odia sus libros, a lo que ella contesta que no cree que los odie tanto como ella a los suyos...

Desconozco ilustrador/a...pero es preciosa...
Bedford Square, de nuevo
En definitiva...después de viajar de unas casas a otras, se centra en su amiga Sibyl y en lo curiosa que fue su amistad...como podría serlo la de cualquier otra persona...sin ser demasiado explícita, parece querer preguntarse que si cuando dejamos de ver a una persona...¿lo hacemos porque hay otras en ese momento que nos atraen más, ya sea por la curiosidad, por el grado de popularidad, o por otros motivos? ¿Nos inventamos excusas para no acudir a citas, evitando ser sinceros/as? ¿Estamos preparados/as para no ser importantes o populares para otros/as personas? A veces también hay reproches que no nos atrevemos a hacer, o que cuando se hacen...trascienden...en fin...nada como tomar té y hablar con sinceridad...y estar abiertos a lo que nos digan...

Lo que queda claro es que hay momentos en que necesitamos ver a quienes queremos y cuando hay una relación sincera de amistad, dichos encuentros se hacen necesarios como el agua...Virginia no habla de esto así...lo dice de otro modo... Para ella roza el grado más alto del esnobismo, dejar a alguien colgado porque se le ofrezcan planes mejores...A lo cual, alzo mi taza de té...dado que si pasa...o surge algo interesante...lo mínimo es traerte a tu amiga/o contigo, y/o advertirle de que te ha surgido otro plan y no inventarte excusas.

A veces nos gustaría saber si las lágrimas derramadas de alguien hacia otro alguien, son de verdad. Si sentimos lo que hacemos...pero esto sigue quedando oculto...por muchos actos que veamos de los demás, el interior es intimo...nadie tiene acceso a él...y las palabras a veces son esquivas y confusas.

Por eso, me dice Virginia, creando personajes de ficción o basados en personas conocidas, puedes alcanzar a vislumbrar lo que hay dentro de ellos...

Del NewYorker
Finalizando la taza de té...casi apurándola, Virginia se incorpora y respira profundamente...y me dice ¿somos lo que leemos? Quizá si,...por eso a veces nos convertimos en cómplices de los personajes, del escritor o escritora,...
Me despido dandola un gran abrazo (qué poco  acostumbrada está a recibirlos)...sabiendo que los encuentros con ella, aunque siempre breves, son maravillosos.

Leer a Virginia Woolf, siempre resulta renovador y reconfortante...incluso sus diarios, que he ojeado, mientras leía este libro, se desvelan distintos cuanto más conozco de ella...Ahora, este libro, sale de la cartera de mariposas, para volar a otras mentes y rincones...¡¡Felicidades en tu 133 años, Virginia!!

sábado, 10 de enero de 2015

Libros que nos despiertan

Hay libros que son como una rica taza de té...igual de estimulantes...
Miles de lecturas nos pueden hacer pasar momentos inolvidables...inesperados encuentros, conexiones con otros libros y/o personajes...en fin...nosotros  con nuestra imaginación y nuestra  mente podemos llevar a contener otras historias, o tal vez otros pensamientos que muy probablemente, ni si quiera quien inventó el libro, pudo imaginar. 

Mientras camino, mayoritariamente, Virginia Woolf y algún ensayo pequeño me acompañan. Me apresuro a decir que la mayoría de los libros de V. Woolf, aún no los he leído. Me he quedado prendada por sus pensamientos e ideas que dejaba caer en conferencias y en las columnas de los periódicos. Pero no es de ella de quien vengo a hablar hoy...aunque puede que se me escape del bolso de mariposas que me acompaña. ¿Por qué un libro tan pequeño, que lleva conmigo tanto tiempo, aún no he sido capaz de terminar? Quizá porque su forma de escribir merece toda mi atención y no siempre estoy tan concentrada...tal vez, porque sus reflexiones, necesitan de más pensamientos en mi interior, y sin duda alguna..."me despierta", como la mejor taza de té negro que hubiera en el mundo. Empieza a moverse dentro de mi cabeza, insertando nuevas ideas, conectado otras que para nada hubiera imaginado que pudieran entremezclarse...y bueno...sin duda alguna, paro y medito lo que he leído. Por eso sigue en ese bolso un libro de menos de cincuenta hojas.

Pero como decía, no vengo a hablar de ella...ni de sus pensamientos...Vengo a hablar de más de un libro...ya que no he leído ninguno. Es decir, he estado picoteando entre varios libros...
Empezaré por el que tengo entre manos en estos instantes y que creo que avanzará...y que será un libro con el que me quedaré largo rato...

Se trata de "Un paseo Invernal"...de H.D.Thoreau. Alguno más de este autor ha caído por entre mis dedos..."pequeños" libros que hablan de lo importante que es estar en conexión con uno/a mismo/a. Quien haya conocido a Thoreau, sin duda, quedará atrapado por sus palabras. Se sentirá igual que como he dicho al inicio; bebiendo una rica taza de té estimulante. No puedo evitar deleitaros con las primeras palabras del libro.
"El viento murmuraba a través de los postigos, o soplaba con aterciopelada suavidad contra las ventanas. De vez en cuando suspiraba como un céfiro de verano agitando las hojas en medio de la noche. (...) La tierra misma se había ido a dormir y reposaba con el primer sueño, apenas importunada por algún ruido procedente de la calle, o por el débil chirrido de la bisagra de una puerta de madera, que alentaba a la naturaleza recordándole sus quehaceres nocturnos: esos únicos sonidos entre Venus y Marte que nos sugieren la existencia de una distante calidez interior, un ánimo y fraternidad sagrados, un lugar en el que los dioses se reúnen pero que resulta desolador para los hombres. Y mientras la tierra dormía, el aire permaneció despierto y repleto de leves copos que fueron posándose poco a poco, como lo harían un reino de unas Ceres boreal que arroja su grano plateado sobre los campos. Por fin despertamos a la inmóvil realidad de una mañana de invierno".

¿No apetece seguir? Bueno, aviso...es un libro para deleitarse con las descripciones de lo que sucede en el día a día, y que parecen no ser importantes...

Es un libro ausente para rápidas y voraces lecturas...es de esos que has de leer con paz...despacito y saboreando algunas de las palabras que llamen tu atención.

Ah...por cierto....es un libro en el que no pasa nada...importante subrayar algo así, para evitar decepciones. Y a pesar de lo dicho...¿se trata de un libro que estimula? Pues sí...lo hace....tanto que cuando tomo conciencia de que lo que leo, inevitablemente miro la vida de un modo diferente. Esa es la magia que provocan las lecturas...es la sensación de mirar lo que te rodea de otro modo. Eso consiguen los libros...
Otros, también hacen lo mismo...puede que de pronto te sientas viviendo una aventura, o que no puedas evitar sentir que vives entre dos mundos...ese que te muestran en el que no paran de suceder cosas y el otro, en el que vives. Ambos mundos se funden de cuando en cuando...

Sigamos con esas lecturas, que al menos un alma como la mía, producen ese efecto de teína en su interior...

Otro libro que me lleva de viaje a las Navidades pasadas, (de hace muchos años), es Stella Gibbons y su "Navidad en Cold Comfort Farm"...aún estoy con él. No me he puesto plazo alguno y puede que siendo primavera le termine y decida hablar de él. En este libro en el que parece que no sucede nada, vas viviendo un día algo peculiar...algo que parecía predestinado a que no sucediera más que el chocar de la pluma con las hojas, el ruido del fuego en el hogar, las tazas de té y algún que otro puddin solitario...de pronto la irrupción de unos niños, hacen cambiar la vida de una casa.
Este libro, aunque me despierta, no lo hace tanto como el anterior...o lo hace de diferente manera.

Stella y yo llevamos tiempo conociéndonos...hay más libros suyos, unos que ya leí y otros que me esperan en la estantería. 
Si quieres introducirte en la campiña inglesa de principios del siglo pasado, nada como estar con ella un rato...Emprenderás un viaje inolvidable...a pesar de que tampoco sea un libro de apasionados sucesos...

También, en estos despertares, puede pasar que necesites leer libros del pasado. Así sucede con los libros de Anne...ahora me siento a su lado, en una casa en Summerside, y en concreto en la Calle Fantasma...en una casa llamada Álamos Ventosos. Con Anne, me siento y veo pasar un montón de anécdotas curiosas y cotidianas de la vida de dicha casa, con mujeres a las que se suponía que no las sucedía nada (ya que eran "solteronas")...y un instituto de secundaria...en el que Anne tendrá que lidiar con peligrosas mentes inteligentes que utilizarán todas sus armas para desacreditarla como una buena maestra...

A pesar de ser un libro ya leído, sin duda alguna, provoca en mí el mismo efecto que esas tazas de té que vuelan de cuando en cuando por las cocinas de los personajes de estas historias.

Sigo con otro libro que provoca en mí miles de sonrisas..."Londres me pertenece". Ya lo vi en el blog de Cristina, hace unos años, pero me lo ha recordado de forma deliciosa, Marie, y...  las calles de Londres que visité recientemente.

El libro tiene de singular lo mismo que estar viendo una película de finales de los años treinta...y tengo especial interés en lo que le sucederá a los protagonistas...Todos ellos poseen una vida poco apasionante...no son aventureros, ni tampoco sobresalen en sus actos, pero no puedo evitar mirarles con ternura...y realmente, sentirme interesada por sus vidas.

La mesita de noche está a rebosar, y me conduce a otro libro que ya hace tiempo deseaba que formara parte de mi librería...son "Los Diarios de Samuel Pepys", que nombra Helene Hanff en sus cartas. Con Samuel, me voy a un Londres que aún no ha visto muchas de las devastaciones que sufrirá en el futuro...puedo ir a escuchar conciertos de Hendel en directo, estar al tanto de las primeras decisiones que se tomaban por entonces en la Cámara de los Lores, y vivir en primera persona, el terrible incendió que asoló las calles de Londres y que destruyó la totalidad de la Catedral de San Pablo...
Con unas lecturas como estas, a través de los ojos de Pepys,...¡¡cómo no despertarse!! Es como si te tomaras mezclas de varios estimulantes...

Bueno, hay más libros que me despiertan...o con los que sale mi imaginación a dar paseos largos...Tal vez, para los ojos del mundo, esté dormida...sin vivir en el mundo real,...o puede que para otros, nunca esté más despierta...eso depende de los ojos que te miren.
Mientras leo, siempre suele acompañarme el té...aún esa mezcla maravillosa de Navidad, y algún que otro bombón...

Busco momentos durante el día y la noche...dado que no dispongo de demasiados,...por eso perduran mucho mis lecturas...y a veces se convierten en errantes compañeras de viaje, como sucede con Virginia Woolf y sus ensayos...parece que siempre viajan conmigo para saber que me siento viva...

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz Navidad....


Qué paséis una muy Feliz Navidad, llena de Amor, Ilusión, Alegría...  y muy ricos momentos...sabiendo que las cosas mejores y más bellas de este mundo no son aquellas que pueden verse y tocarse; simplemente pueden sentirse en el corazón....Helen Keller.

Disfrutar intensamente, aunque haya adversidades,...pensad que éstas nos harán más fuertes...como las tormentas de nieve, o los tornadas...si se sobrevive, y no nos dejamos abatir por las derrotas, encontraremos un camino más agradable.

Acabo de finalizar la llegada al Polo Sur de Liv Arnesen, y he disfrutado de su viaje a la Antártida. Llegó un día como hoy...un 24 de Diciembre de hace veinte años...Siempre pensamos que las dificultades son obstáculos, pero sin duda...guardan algo más...una oportunidad para dar un giro a nuestra vida. O tal vez...solo necesitamos un poco de silencio en nuestro interior...para ver con más claridad nuestro viaje.

Lamento no poder estar más tiempo con el blog, y dedicar espacio a vuestros blogs que tanto me gusta visitar. Sé también las dificultades que se están teniendo para dejar comentarios...y es que los spams no paraban y tuve que poner más restricciones, pero espero solucionarlo cuando disponga de más momentos para revisar.

Os deseo a cada uno/a en particular...todo lo mejor. Pienso en particular en cada persona que ha pasado y que pasa...o que incluso suele simplemente leer...Lo que es más bello de este espacio es las personas que detrás de él...Gracias también a cada una/o, por pasear de cuando en cuando por aquí, por dejar sus pensamientos, sus libros, sus relatos...todo ello lo leo con detenimiento y sé que detrás de las palabras, de los gestos,...hay personas increíbles.

Para estos días, los anteriores y los que vienen os dejo una lectura que se vino de ese viaje relámpago que hice a inicios de este mes.
En este libro podéis encontrar pequeños fragmentos de otros libros...numerosos escritores aparecen en él, entre ellos; mi amiga Jane Austen, Dickens, George Eliot, Samuel Pepys, Dylan Thomas, P.G. Wodehouse, Chesterton...y muchos más...
Está dividido en fragmentos para leer antes de navidad, durante y después.

Aunque seguramente, que ya tendréis lecturas para estos días...esas con las que te cobijas bajo las mantas, y que en ocasiones te preguntas, porqué no inventarán "camas cueva" con linterna y luz interior...porque por muchos almuhadones y mantas y pliegues de mantas...los libros no se sujetan mejor...necesitan de tus manos...y la luz del flexo sigue siendo necesaria...en fin...


¡¡Feliz Navidad!!

jueves, 4 de diciembre de 2014

Adviento; el Atardecer del año

Este es uno de los tiempos del año que más me gustan...quizá tiene que ver con que el final de un tiempo que llega,... para luego revertir en un nuevo inicio...
En el caso del atardecer, el inicio es la noche...pero cuando termina un año,..."el atardecer del año" es más largo...necesita de su tiempo.

Quedándome en este atardecer anual, que llamamos Adviento, no puedo por más que expresar gratitud. También es tiempo de esperanza,...y ¿qué esperamos? Sin duda estamos aquí, en el mundo, "esperando",...como si de una estación de tren se tratase...de vez en cuando aparecemos, pero en realidad, el tiempo del mundo es una gran antesala para otro momento...De nosotros depende cómo vivir ese tiempo de espera.

Pues bien, en este tiempo de esperanza, espero disfrutar de cada instante que la Vida nos regala...Espero, no desear tanto, y amar más lo que me rodea...sin duda alguna, espero leer más... elegir, qué leo...las lecturas, pueden dar una visión un tanto cordial a nuestra vida, a nuestros momentos...

¿Quién no recuerda los libros que le acompañaron tras un trance determinado...digamos, después de una experiencia que nos sirvió como aprendizaje? ¿O tal vez cuando estábamos en pleno descubrimiento del mundo? ¿O puede que fuera un libro que nos acompañó en el dolor?
Asociamos las lecturas también a los momentos vividos...a veces imponemos a un libro  un momento  específico y eso hace que se quede más tiempo con nosotras/os sin sentir que avanzamos...Tal vez, en mi caso, insisto tanto, que el propio libro se hace el escurridizo...y parece que me susurra "aún no ha llegado mi momento...ya nos veremos con un té, pero ahora no".
Por eso, quizá un librito de menos de cien páginas...me acompaña en la bolsa de diario desde hace más de dos meses...Un librito que además me habla de cómo vivir con veinticuatro horas al día. El mismo libro me explica que no puede ser leído así...sin tiempo para mí.
También en la mesita de noche están varios...los hay que son de recorrido constante...como "My Booksotre", del que ya hablé y del que me gustaría contar más que las hojas...pero a pesar de que le leo...y que trato de investigar a los escritores que hablan de sus librerías favoritas,...en las noches, me quedo con él entre los brazos y algunas de sus palabras se quedan en el olvido, por lo que en el día siguiente (si toca leerlo, porque me susurre), he olvidado lo que leí. En fin...

Con las lecturas de más constancia y seguimiento, lo que si me sucede es que "el atardecer de los libros", suele ser el momento más feliz de la lectura...ese tiempo en el que el desenlace aún no ha llegado, pero que está cerca...Ese tiempo suelo intensificarlo...pero ahí, ya no dejo el libro, y me acompaña a todo lo que voy viviendo. Eso está pasando con el libro de "Las niñas buenas no van al Polo Sur" de Liv Arnesen. Sentir que ya está llegando al final de su viaje, y tal vez el inicio de otro (distinto), hace que me recree en esas páginas...que quiera releer alguna anterior y que demore el tiempo en el que nos despidamos.

Los atardeceres en otros países tienen más larga duración. Recuerdo que en Finlandia, daba tiempo a inspirarse y a escribir...aquí, parece que duran mucho menos...o al menos así lo siento. 

Pero aún así...cuando llega ese momento...a veces buscado, te sumerges en el silencio y permites que el día se vaya. Con el año pasa igual...es la despedida...es su atardecer, su momento...Es bonito pensar que este tiempo puede ser dedicado a ese silencio interior...a pensar qué es lo que quiero que me siga acompañando y que no...Es como pasar por un lavado interior...una certeza de que lo que nos rodea tiene un momento efímero...incluso nosotros/as mismos...tampoco somos los del año pasado ni los del futuro. 

Espero que los libros que os estén acompañando en este Adviento os hagan disfrutar muchísimo...me voy a por la maleta, y a preparar un viaje al lugar que tanto me gusta visitar; Londres.