El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



jueves, 23 de abril de 2015

Simplemente, estar con Libros

¿Por qué no "rescatar" hoy un libro de la estantería? Hoy podríamos pasar el día, con ese libro que ya está arrugado de lo mucho que lo leemos y releemos...y al mismo tiempo, con quien lo escribe.
También podemos recorrer las librerías y encontrarnos con algún libro que llevamos tiempo buscando, y de repente...¡¡un encuentro!! 

O tal vez, entrar en la librería y dejarse guiar por el instinto...permitir que el tiempo pase, mientras nos detenemos en algún libro, en algunas palabras, como "quien no arriesga, no gana, y quien no arriesga...pierde siempre", o tal vez...un encuentro con toda una biblioteca de libros que esperan ser leídos.



Esta mañana, ya comencé con ese "libro arrugado" con el que me siento agusto, y que siempre es un agradable momento...después, en la ciudad en la que hoy dan el premio Cervantes, me instalaré en una cafetería a tomar té, y a seguir leyendo...y después...sin duda visitaré las librerías con la bolsa de tela preparada para recibir algún visitante nuevo a casa. Y la música de las flautas traveseras, las risas de los amigos, los paseos a la luz del atardecer,...será lo que me acompañe durante el día y la noche...porque...shhhh...hoy los libros no duermen...estarán celebrando que existen, y detrás de ellos, quienes los escribieron...quienes quisieron lanzar al viento las palabras que dormían en su interior....

Me encantará visitar los blogs...lo haré mañana...hoy pertenezco a la lectura...

domingo, 12 de abril de 2015

PRIDE

Anoche fui al cine, hace mucho que no hablo de cine por aquí, y lo cierto es que le dedico un tiempo de mi vida.

De repente me vi metida en la vida de londinense de los ochenta, concretamente en 1984. Con tazas de té y teteras de lo más rocambolescas, vestimentas que hoy en día parece que vuelven a hacer acto de presencia, músicas variadas y diferentes,...en fin...parecía que estaba caminando por las mismas calles y paisaje que nos mostraban, y que he visto, con matices de lo más diversos.

Pride, viene a ser una demostración de lo importante que es la empatía...el no quedarse en la lucha aislada de lo que nos preocupa...sino estar presente en otras batallas ajenas....sin cerrar los ojos. Haciendo que la heterogeneidad sea posible.

Ser conscientes de lo que nos sucede, sin poner límites a las ideas que hacen de este mundo un lugar mejor. Esas que pueden surgir después de una conversación maravillosa con amigas/os, o con los momentos de  lectura...parece que algo se nos despierta, y las ideas comienzan a surgir...como si acabaras de tomarte una taza de té negro bien cargada.

Hace poco entendí que por medio de la poesía,...a través del pensamiento escondido de otra persona y preocupándonos por entender lo que significan esas palabras melódicas, podemos llegar a desarrollar la empatía, la mirada no solo puesta en mis intereses y luchas por muy loables y dignas que sean, sino también en quien tengo al lado...
Nunca había pensado que pudiera suceder algo así...La poesía y yo no es que disfrutemos de muchos encuentros. Soy más de prosa...pero curiosamente, hace poco pude comprobar que pensar en qué está queriendo sugerir unas palabras con otras, qué significado tiene para quien escribe, qué desea transmitir...eso hace que algo se mueva por dentro en nuestro cerebro, y que demos una vuelta de tuerca a nuestras ideas.

Cierto es que nos podemos quedar en querer saber lo que nos transmiten por el simple hecho de acertar y dar con la respuesta correcta. Sin embargo, creo que hay que navegar más profundamente...rescatar las palabras que se traducen en sentimientos y emociones escondidas tras esas conjunciones, esa parte melódica y atemporal.


Es una niña que llegó a ser escritora...Su vida
estuvo rodeada de poesía y lecturas...
El pensamiento crítico se avivó en ella, para
bien también de los demás.
La poesía puede ser refugio de quien escribe, pero también de quien lee...podemos declarar que la vida está repleta de momentos similares a las poesías, ya sea en el arte, en la interpretación de lo que se quiere transmitir, etc.
Abrirse a nuevos pensamientos positivos que pueden hacer que te despiertes y mires el mundo de otro modo...de otro color.

Te puedes ir con Mario Benedetti o con Emily Dickinson,...o tal vez, con Miguel Hernández, o Whalt Whitman, todos ellos y todas ellas, te harán revivir quizá algo que había dormido en ti, o quizá, como pude comprobar la semana pasada, a través de un ejercicio, consigamos despertar conciencias.

Os dejo con un poema de Emily Dickinson. No sé muy bien por qué pero siempre por la primavera, tengo que leer algo suyo...aunque sean unas simples palabras...sin duda me espera más lectura y más encuentros fugaces...pero eso serán para otro día, para otra Primavera.







Todas las fotos, han sido recogidas y tomadas prestadas de internet. Tengo ganas de poner algunas más elaboradas por mí misma...pero la ausencia de tiempo no me lo ha permitido...quizá más adelante...con un té y una poesía que despierte mi pensamiento...




jueves, 2 de abril de 2015

Mis horas con Virginia Woolf.

Es habitual que Virginia Woolf me acompañe muy a menudo en estas amenas tardes de Primavera, pero hace unos días, se ausentó, tenía otra cita...un encuentro ineludible con el pasado, para recorrer el que fue su último paseo por el río.

Hablo mucho de ella, porque siempre me ha fascinado....incluso al inicio de conocernos y no sentir demasiada afinidad. Hoy en día, sé que somos muy distintas en algunos pensamientos, ideas y formas de vida que son fundamentales para ambas....Tal vez por eso nos hemos conocido en otros momentos del mundo...quizá es importante que exista esa franja de tiempo  que nos distancia, como línea disuasoria de nuestras ideas y valores más estables.

Su muerte siempre me impactó. Al principió me pareció una salida poco afortunada. Sin explicación. Quizá le sucedió un poco como a Charlotte Perkins,... y ella no supo poner nombre a su enfermedad, a esas crisis nerviosas que sufría y hoy en día parece que llevan un nombre. Aquí discrepo con el mundo, y creo que muchos médicos darían versiones diferentes a su enfermedad.
Después, empaticé mucho con ella, al conocer algunos de sus ensayos, y sus obras más directas...sentía que ambas teníamos mucho que compartir y en mi caso, que aprender. Me entusiasma su habitación propia, sus ilusiones, sus miedos (a pesar de que parece que no se enfrentó a ellos, lo hizo)...

En fin...podría decir que mis "horas" con Virginia Woolf, han sido de lo más diferentes. Las horas han marcado su vida, a ella... a la que llamaban Mrs Dalloway. Quizá se la vislumbra mucho más que en sus biografías, a través de algunos de sus personajes...quizá en alguna frase o en algún pensamiento que se interpone entre la realidad y la ficción.
Se podría decir de ella, que siempre tuvo diferentes "horas", para muy distintos momentos.

Fue una mujer que tuvo que vivir muchas guerras internas (además de la externas)...aceptar las despedidas de personas a las que quería de forma muy directa...sufrir que el amor sagrado entre hermanos, que puede ser que rondara   la forma más cruel y hacer un daño  al que hay que añadir el silencio de no poder contarlo...Virginia tuvo que salir de sí misma, de sus miedos, para tratar de encontrarse con sus personajes...a los que me los imagino muchas veces como en el cuadro de Dickens...ese en el que revolotean mientras él está sentado en su mesa de escritorio.

Ella trató de buscar sentido al sinsentido de la vida en el que muchas veces nos vemos inmersos...Sus "horas" en la biblioteca, buscando información sobre lo que no pudo estudiar por su condición sexual, en una universidad, tendría que hacerlo por sí misma. Y esas "horas" de encerramiento, con un determinado libro, era como estar hablando con el mismo autor o autora en persona. Además, luego su vida estaba llena de reencuentros, tertulias,  cenas... con escritoras y escritores con quienes además, podría  discutir y cambiar o no de opinión,...imagino que  esas eran muchas de sus horas cotidianas.

Las mías con ella, están plagadas de momentos muy diferentes. A veces, leyendo sus diarios, entro en contradicción, y su misma depresión se contagia, pero también esa sensación de ser feliz con los pequeños y sutiles momentos de la vida. Con la fugacidad del instante, con el amor a quienes te rodean...y las risas de los momentos menos esperados...

Ahora, en mis manos están algunas de las páginas de sus últimos años...leyendo no puedo evitar pensar lo fácil que se puede pasar de un estado mental a otro. Y cómo si realmente somos tan conscientes de la vida,  de lo  efímero del instante que vivimos,... no hacemos nada para cambiar y aprovechar todo lo que hay a nuestro alrededor. Quizá el amor, a quienes nos rodean,...es eso no lo único que nos podremos llevar allá donde nos vayamos....o si no hay nada...esa será nuestra marca de existencia. ¿Qué queremos dejar de nosotras/os mismas/os a parte de esos libros que tenemos siempre pendiente escribir?  Tal vez, solo tenemos el presente...y en este hay suficiente como para regalar lo mejor...

La vida nos ofrece muchas oportunidades, al mismo tiempo no sabemos lo que nos depara el futuro, las luchas, los miedos, las alegrías, el amor, con el que tendremos que enfrentarnos...¿será que tendremos que buscar herramientas dentro de nosotras/os mismas/os?

Viernes, 29 de Marzo 1939

¿Quién iba a decir a Virginia que se
convertería en un Penguin
con el tiempo?
¿Qué hay que sea liberador y tranquilizante? Tengo estas sensaciones cuando abro la vengan por la noche y miro las estrellas. Desdichadamente son las doce y cuarto de un día gris y aburrido, (...) ¡¡Señor, Señor! Y la gripe me ronda. Si vuelvo a tenerla, ¿en qué pensaré? En el río. Digamos el Támesis en el Puente de Londres; y en comprar una libreta de notas; y en caminar a lo largo del Strand y dejar que cada rostro me propine una bofetada; y cada tienda; y quizás un Penguin. Si, porque vamos a Londres el lunes. Entonces me parece que leeré a un elizabetiano, será como saltar de una rama a otra. Después de regreso aquí iré de un sitio a otro...Oh, sí, y promoveremos la venta de nuestros libros a lo largo de la costa, y tomaremos el té (....). Quizá cuide un poco el jardín. (...)
La Calle Strand, hace algunos años...
La verdad es que no he visto la primavera en el campo desde que estuve enferma en Asheham en 1914, y que en aquel momento tuvo cierto carácter sagrado, a pesar de la depresión. Creo que también soñaré un libro de poeta en prosa; quizás haga un pastel de vez en cuando.

Bueno, bueno, basta ya de pelear con el futuro o de lamentar el pasado. Goza del lunes y del martes, y no aceptes la culpa de los sentimientos egoístas, ya que , bien lo sabe Dios, he cumplido con los deberes que me incumbían, con la pluma y habla, para con la raza humana. Quiero decir que los jóvenes escritores pueden seguir en pie de guerra. Sí, merezco una primavera, y no le debo nada a nadie.

No necesito escribir una carta (están todos los poemas, manuscritos, esperando), ni necesito tener invitados ap sar el fin de semana. Sí, ya que los demás pueden ser tan felices como yo esta primavera. Ahora, ahogándome en el caudal del agua que discurre, leeré a Whymper hasta la hora del almuerzo".

Parece que era premonitorio a una despedida anunciada. Su Fin del Viaje, como así tituló a su primer libro, estaba a la vuelta de la esquina...y sus últimas palabras de ese día, parecen hacerse más reales que nunca. La imagino con el libro de Whymper entre sus manos, leyendo sobre viajes, y otros mundos, y quizá...para el almuerzo, venga de pronto a sorprenderme de nuevo. Esta vez sin paraguas, aunque algo mojada...yo la abriré la puerta y la dejaré ropa para secarse. Quizá ella es más alta que yo, pero seguro que algo de lo que tengo le vale. Mientras, dejaré reposar el té. Tal vez, hoy por ser un día de viaje para ella, le espera uno que trae aromas del india, china...con cardamomo, especias...


Este año, como curiosidad, decir que el día de su muerte coincide con el día que sucedió hace más de setenta años...Era una mañana de sábado, no sé si hacía sol o no, pero sé que ella no estaba dispuesta a dar ventaja a los imprevistos.

Mientras escribo, cuatro mariposas danzan en el jardín, será que me quieren decir algo...¿será que mi amiga Virginia Woolf, esté donde esté, sigue sintiendo la belleza de la vida entre sus dedos? Llaman a la puerta...¿será ella?

Todas las fotos e imágenes, han sido extraídas de intenet

sábado, 21 de marzo de 2015

Papel pintado de amarillo, Charlotte Perkins Gilman

¿Qué tiene de fascinante un color amarillo? ¿Qué poder hipnótico puede ofrecer?¿Hay historias escondidas tras los papeles con los que forramos una habitación?
Todo esto, y mucho más, es lo que puedes encontrar en este pequeño libro que os presento hoy.

Me llamó la atención un día de primavera del pasado año, en una librería de esas que no puedes irte de vacío. Su portada también era amarilla, pero meses más tarde encontré el libro traducido, y me dije...sería muy bueno para practicar más en serio el inglés.

En la versión en inglés, la versión más amarilla del libro, vienen además, otras historias,... pero la que hoy nos ocupa es ese papel pintado de amarillo.

Es un texto deliciosamente bien escrito y traducido. En él te encuentras con la riqueza que tienen las pocas palabras y la brevedad a la hora de transmitir algo. A pesar de ser un pequeño libro, permite que haya discrepancias a la hora de entender lo que la escritora nos quiere decir, con lo cual es magnífico para pasar ratos debatiendo. ¿Será que el papel que envuelve una habitación tiene mucho más que decirnos? Esa es la cuestión...cuánto de verdad hay escondido tras las paredes, tras nuestras buenas intenciones,...y qué remedio ponemos ante tales circunstancias.

No es una novela, o al menos, no lo veo así...es una especie de ensayo-autobriográfico (en parte), que nos muestra la vida de una mujer recién casada, y con una hija a quien educar, que se siente atrapada, en una vida poco gratificante: la de un matrimonio agradable.

La historia transcurre en una casa de verano, a las afueras de la ciudad. Ella padece de crisis nerviosa, según la dicen los médicos más interesantes de la ciudad...y por ello, su marido, que la quiere, la lleva a las afueras; la han recomendado reposo, dejar de escribir (una de sus pasiones) y mantenerse alejada de una vida social, que no sea la de la familia.

Nuestra protagonista, se siente deseosa de cumplir lo que la han recomendado, y al mismo tiempo se muestra sumamente comprensiva al marido al que quiere y por el que se siente querida.
Pero es consciente, poco a poco de que ese afán de protección, ese "hacer lo correcto" y estipulado que ha de hacer una mujer casada, es lo que la está matando.

El papel pintado de amarillo de una habitación, en la que a pesar de insistir no querer dormir allí, la convencen de lo contrario,  con argumentos algo insensatos y haciéndola creer que el mismo deseo de querer cambiar podría ser síntoma de esa crisis/locura que sentía.
Esa habitación, y ese papel, se convierten en un lugar enigmático. Al principio la infunde rechazo y temor,...hasta que termina por convertirse en su refugio interior. Ella se convierte en protectora de las personas que viven alojadas y atrapadas en ese papel. Piensa que el resto, con buenas intenciones, no comprenden ni ha visto lo que ella...

Todo esto la autora lo escribe con suma delicadeza. Es impresionante, como se desliza explicando que las crisis nerviosas diagnosticadas a las mujeres desde hace siglos, y que ya comenzaban a apuntar como neurosis o histerias, estaban relacionadas con la vida que llevaban.

A Charlotte le preocupaba este asunto...dado que a ella misma le sucedió algo similar. Dejó una nota al final del artículo que público, para defender lo que a las mujeres de aquél tiempo les sucedía.
Ella misma, que obedeció al famoso neurólogo del momento, fue apartada de todo aquello que le gustaba hacer y recluida en una casa en la que no tenía apenas ocupaciones en la que liberar su mente. Cumplió con el deber que le impusieron de vivir una vida hogareña. Lejos de las plumas y el papel...y de la vida social que le gustaba.  Pero viendo que no mejoraba, una amiga, la recomendó hacer todo lo contrario de lo que la habían aconsejado. Y así fue como decidió separarse de su marido, e irse a vivir a la otra punta del país, con su hija. Se dedicó a escribir artículos, libros y a dar conferencias para el sufragio femenino.

La vida de Charlotte en su infancia, había tenido una importante presencia de mujeres sufragistas. Una de sus tías, fue Harriet, quien escribió "La cabaña del tío Tom".

Se pueden leer biografías de Charlotte en internet, y lo abierta que era de mente. Años más tarde, se volvió a casar con su primo, después de mantener muchas conversaciones. Y su ex marido, con el siempre tuvo una buena relación, se casó con su mejor amiga. A ella este hecho no le importó. Al contrario...eso hizo que su relación con su hija fuera aún mejor.

Así que...cuando nos pase algo similar, también a los hombres, imagino, no dudéis en revisar vuestra vida. Algo no marcha bien, aunque parezca que sí. Un poco, este es el mensaje de nuestra protagonista, y escritora.


Me estoy dando cuenta que esta entrada es un tanto amarilla. Hace años, este color no era de mis favoritos, pero con el tiempo, le he cogido mucho cariño. Es más, hoy en día, lo necesito cerca, por lo que en estas fechas suelo ver crecer aquellas flores que llevan dicho color. 
Ayer le dábamos   la bienvenida a la Primavera, con un día semi eclipsado por el sol y la luna, y con tendencia a sentir que el invierno nos acompañará algún día más.

Estoy a base de infusión de tomillo, para mejorar de una congestión de lo más interesante...pero nada, como ver por la venta, los narcisos, ranúnculos y gerbera floreciendo, para sentirme aún mejor.
Qué disfrutéis de una feliz llegada de la Primavera, ella nos dará la bienvenida como corresponde, de la forma más inesperada...


domingo, 8 de marzo de 2015

Gracias a todas ellas...

En este blog, no haría falta escribir mucho más sobre quienes son las personas que sobresalen. Sin duda alguna, les debo mucho a todas ellas...también a vosotras y algún vosotros que pasea por aquí...

He mirado al sol directamente y me he quemado,...caminar con piedras en los zapatos es difícil y más si no encuentras tiempo parar parar y quitártelos...

Aquí hablo, escribo, recuerdo, aprendo, investigo, admiro...a muchas mujeres. El grosso de es blog, por así decirlo, está con ellas. No me olvido de ellos, porque al fin al cabo, lo que me encantaría llegar a construir son rincones donde no veamos más que personas...quitándonos las vendas de los ojos. Esta claro que la repartición de roles sigue siendo un signo de debilidad en nuestra sociedad. Hoy no solo no se reparten, sino que se disimulan, se invisibilizan para dar aún más carga a quienes no podemos evitar seguir caminando...¿nos obligamos?...¿nos obligan? ¿Elegimos? Bueno, ya sabemos que siempre podemos elegir, pero hay veces que hacemos lo que debemos y esto se confunde muy habitualmente.

También en este arduo caminar, no podemos olvidarnos de ellos...

Pero, hoy me vais a perdonar, me dirijo de forma más directa a ellas...A esas mujeres anónimas, que tal vez no se han llevado ningún premio ni felicitación...a esas mujeres que han caminado despacio, y que tal vez están más cerca de nosotras de lo que creemos...Ellas, pueden ser nuestras madres, nuestras tías, nuestras hermanas, amigas, nuestras antepasadas, nuestras escritoras...Con quienes paseamos juntas y que luchan cada día por vivir en un mundo más igualitario.

Hay terrenos de igualdad que aún no están conseguidos, y uno de ellos es el salario equitativo, igualitario...todavía seguimos caminando...

Hoy le quiero dedicar este día a todas las profesionales y no profesionales, que se dedican a "cuidar" para que un día así no se olvide...a todas aquellas mujeres anónimas que trabajan por los derechos igualitarios, por la obtención de unos mínimos y unos máximos sostenibles.

Y una de esas mujeres, que es profesional, y no es anónima, aunque tal vez para algunas/os si, es mi amiga Mada. Es entre otra muchas cosas, escritora...y tiene una forma maravillosa de contar lo que ve, lo que vive,...

Ya hablé de ella aquí presentando uno de sus libros: "La casa de la llave",... hoy vuelvo a él, porque habla y nombra a esas mujeres anónimas que trabajan para Ellas. Os invito a leer uno de sus poemas que refleja de maravilla un trabajo que está dedicado a mil y una cosas a la vez.




"desde el despacho
oigo sin descanso los ruidos de la casa
como si fuera un mar
una selva
un universo particular y único
un regalo solo para mí, ahora
he aprendido a integrarme en este ruido
intentando que apenas se note que estoy 
fluyendo entre ellas como un fantasma
como una antropóloga que no tiene prisa
oigo atentamente los ruidos de la casa
canciones en siete lenguas
juegos de siete edades
sonrisas de siete colores
olores con siete especias
hoy he disfrutado de este secreto
como de un elixir mágico
hecho con las lágrimas destiladas de sus vidas"
-mada-

La verdad es que en este libro siempre me he encontrado, y las he encontrado...y mucho más importante he visto a las niñas y niños desde otros ojos...desde los ojos de qué es lo que me gusta jugar y de dónde viene...

Seamos verdaderamente libres y busquemos espacios donde nos veamos unas y otros como personas...diferentes e iguales. Es posible, estoy segura.

Feliz día a todas vosotras y vosotros, a quienes seguís escribiendo tras el cristal de esta pantalla...a quienes tomáis té, café, chocolates...o nada...pero os bebéis la vida leyendo y transmitiendo todo lo que os llama la atención. ¡¡Felicidades!!

*Si alguien está interesado en el libro, no dudéis en escribirme en la dirección e email que hay en el lateral derecho. Gracias.


lunes, 16 de febrero de 2015

Conversaciones en la Nieve...con Karen Blixen



Con Karen...(foto hecha por mí). Libro
Karen Blixen. Conversaciones.
Puede que sin querer me encontrara con ella una tarde de invierno, sentada al lado de una chimenea donde me sentía invisible a otros ojos que no fueran los suyos.
Nuestro encuentro fue impredecible... Entré en un café, en principio medio vacío, lo justo para pasar desapercibida...y escogí sentarme al lado de una chimenea de leña.

Y de la manera más inesperada, allí estaba ella, sentada frente a mí...contándome sus experiencias a través de una vida de lo más enriquecedora.

Sin duda, cuando pienso en exploradoras, pienso en ella...tuvo momentos de todo tipo: vivir intensamente cada instante: de éxito, de fracaso, momentos de recogimiento, de renuncias...
Al mismo tiempo de experiencias a cual más interesante. Ella decía, cuando la preguntaban que le transmitiría a los demás sobre lo que la vida le había enseñado..."...les diría que fueran valientes. Sin valentía no hay forma de vivir. Y si me volviesen a preguntar, añadiría que es imprescindible poseer  el don de amar y un buen sentido del humor". 

De momento no puedo estar más de acuerdo con ella. Mi taza con té verde, lleno de aromas, me recuerda a sus viajes,...
Ella mira con profundidad...no se quiere perder nada de lo que está viviendo...y entre sus silencios, hay paz. Miramos como nieva, ella acostumbrada a ver nevar desde niña, y a pasar fríos inviernos, no se siente diferente en este ambiente. Su mirada en cambio, está llena de contraste, de colores...de África...


A ella siempre le ha gustado contar relatos, e incluso en esta tesitura en la que estamos, como no hay prisa, su conversación se desenvuelve en plena armonía. Cuenta lo poco que le gustaban las entrevistas, dado que de alguna manera se sentía sometida a examen. Si decía algo sería tomado en cuenta y podría ser etiquetada por lo mismo. No obstante...si era entrevistada a lo largo de toda la vida, esa idea, le parecía interesante...dado que seguramente se tendría una visión más cercana a la realidad, sobre sí misma.
Karen con Marelyn, tuvieron una conversación
y congeniaron para sorpresa de
quienes las conocían.
No podía estar más de acuerdo con ella...hay libros que no me gustaron en la infancia y que ahora me apasionan,...e incluso escritoras y escritores que nada tenían que decirme, y que pensé que jamás me interesaría por ellos...y ahora forman parte de mis predilectos.
¿Será que tenemos que darnos oportunidades y no confiar ni si quiera en las palabras que a veces son tan esquivas? ¿Cambiamos o evolucionamos? ¿Nos permitimos ser quienes no imaginaríamos nunca o eso nos asusta?

Bueno, miles de preguntas revoloteaban por entre nuestras tazas de té...de aromas tan exóticos que podrían escribirse libros enteros...

Veo que saca de su bolso un lápiz...me encantan los lápices, su olor, su forma, su tacto...es como estar acariciando un árbol, y ella se sonríe. Recuerdo que el padre de Thoreau era fabricante de lápices...y tal vez tuvo el gusto de conocer al padre de Blixen en su etapa de cazador en los Estados Unidos...Su mirada cambia, y retorna a su infancia, a su casa, en aquella que años después volvería, para vivir otros momentos...de interior...de reflexión...
La imagino preguntándose por qué su padre se quitó la vida...y el temor que la rodeaba ante tal acontecimiento...pero al rato, Karen, o Isak (traducido como "el que ríe") como se hace llamar para los libros, se repone...

¿Se definiría una mujer feminista? Y dice que en estos tiempos no (en los años 60)...pero creo que no nos referimos a lo mismo cuando pensamos en feminismo...de hecho, defiende mucho los derechos que no hemos tenido durante mucho tiempo...
Nombra en su entrevista a otra mujer que para ella fue muy significativa para la obtención de derechos en su país, Dinamarca, dado que fue preguntada por los mismos en su experiencia en África...Nombra a Mathilde Fibiger , y el libro que ella escribió: Clara Raphael (libro que recomienda),...y de pronto me veo viajando en sus relatos El Festín de Babbete...precioso libro que recuerdo y que visito a veces...

Necesita tomar aíre fresco...así que dejamos el café y la chimenea para pasear un rato por entre la nieve. Mientras, voy recordando algunas de sus palabras...para entrar en calor busco el sol de África. Para ella, según dice...su estancia allí fue lo mejor que le pasó en la vida. Nunca imaginó, ni entró en sus planes ir allí, pero finalmente fue el lugar donde encontró todo lo que buscaba y necesitaba en el mundo.

Ella estaba habituada a contar relatos, a inventarse historias...y nada como las personas que conoció allí, los "kikuyo"




o los masai, para escucharla. Dice que ellos aún no han perdido el oído para escuchar relatos. Aquí, en occidente, enseguida nos cansamos de escuchar...y necesitamos cambiar de actividad. Pero ellos pueden escuchar durante horas...y prestar verdadera atención a lo que estas diciendo.
¿Querrías volver allí? Y me contesta que no...que ese tiempo pasó y se conforma con las cartas que recibe de algunas personas que fueron sus sirvientes. Piensa que no hay que volver a lugares en los que se ha vivido feliz, que además han ido cambiando,  y una misma también...no se debe regresar.
Ella,... por quien se han inventado un nombre traducido como flor...
Sonríe y me dice al oído...aunque me gusta escribir, no me habría sentido desdichada si no lo hubiera podido hacer...en cambio sí me habría disgustado no disfrutar de los amigos, de las vacas, de las noches de verano danesas...

Es precioso cómo habla de las mujeres de África..su mirada se torna hacia el horizonte...parece que las estuviera viendo...bellas, con la cabeza afeitada símbolo de belleza y dignidad...Ella misma las pintaba, y en su casa se pueden admirar varios cuadros de ellas.

Nuestra conversación estaba llegando lamentablemente a su fin. Una mujer que nos propone ser valientes, que pregunta a los entrevistadores haciendo ella también el papel de periodista...una mujer que se interesa más por la vida del ser humano...Una mujer que parece viajar en el tiempo y que a pesar de su débil aspecto, es jovial y transmite todo lo que ha vivido...parece que ella misma puede mostrar su vida...y que se siente muy bendecida...que ama también su casa danesa y a quienes "viajan" por la vida con ella.

Esta entrada la he ido escribiendo a trompicones...con menos tiempo del que imaginaba...y es que cuando lo dispongo, aunque amo escribir, también amo pasar momentos con las personas que me rodean. No olvido a quienes estáis tras el cristal de esta pantalla y con quienes me gusta muchísimo conversar...al igual que con Karen Blixen. Este pequeño librito, es maravilloso y se lee --iba a decir rapidísimo, pero eso depende de cómo quieres que sea de larga tu conversación con ella-- con el tiempo que se necesite...


En casa tengo dos únicos cuadros (aún no me he decido por las fotos) y uno de ellos es el póster de Memorias de África. Algún día, puede que visite las colinas de Ngnog...y me pregunte si estará lloviendo allí...

domingo, 25 de enero de 2015

Ella siempre viene conmigo en la cartera

En casa, tomando té
Siempre me pasa...de nuevo ella en el camino. Me acompaña en mi cartera de mariposas...Y siempre está dispuesta a salir del bolso para contarme algo...para hacer que quiera mantener una conversación con ella...

¿De quién puedo estar hablando? Celebrando que hoy, hace muchas lunas, vino al mundo...Nuestra querida Virginia Woolf no ha querido olvidarse de ese día, y me espera tomando un té matutino.
Es increíble como un libro tan pequeño tiene tanta miga...tanto que decir...y al mismo tiempo en tan breve espacio.

Pues sí, nuestra conversación sobre el esnobismo terminó esta mañana...mientras nuestras tazas de té se iban disipando.

Para empezar, la recibí con un buen desayuno, uno de esos donde hay un poco de todo...la sorprendí con unas tartaletas de Navidad que aún quedaban en la cocina y que pude calentar al microondas en menos de diez segundos. Ella trajo unas galletas escocesas,...pensó que me gustarían y acertó.

Después de despojarse del abrigo bufanda y gorro...y una vez sentada cómodamente en el salón, saboreando el delicioso sol que entra por la ventana...la pregunté con curiosidad... ¿cuándo habló sobre esto?...parece que se lo pidió una amiga, a quien no podía negarle nada...y menos algo así.
Fue leído un día de casi invierno, en el que acaba de terminar su libro..."Los Años". Un  1 de Diciembre de 1936 en Memoir Club (que se fundó en 1920 y al que pertenecían casi las mismas personas que en Bloomsbury Group).

Virginia cuenta que el Club ya no era el mismo...que a ella le faltaba Lytton,...y tantos sueños nuevos y antiguos...Sus dolores de cabeza la habían dado muy malos días últimamente. Aunque se sentía bien por haber terminado  Los Años, y había vuelto a "Tres guineas"

Pues bien, ¿quién demonios es una o un esnob? Ella lo define con quién NO es un esnob. Y en estas circunstancias hace referencia a personas que ella conocía y sabe a quienes éstos, tenían en su agenda.  Sin que ellos lo mencionaran, los no esnobs, asistían a cenas con figuras importantes del círculo de la aristocracia del momento, pero no alardeaban de ello, y ni si quiera lo contaban. Esto es para ella, lo contrario a un esnob.
Más tarde... pone en el otro lado de la balanza a su hermanastro, quien sí alardeaba de codearse con determinadas personalidades de la sociedad.

En cuanto a si ella es una esnob o no...habrá que descubrirlo por nosotras mismas...Mientras el té avanzaba y casi nuestras tazas pedían que se las llenara más de la tetera...nos miramos y reímos recordando las anécdotas que contaba en aquella tarde de Diciembre. Siempre se ayuda de momentos vividos para describir algo...
Bedford Square
Ilustración adquirida en Persephone Books
Recordaba cuando fue invitada a casa de Lady Margot Oxford, quien además le pidió que fuera Virginia quien escribiera en su epitafio y recordara en la columna del Times que ella era buena escritora, aunque no hubiese podido publicar nada. Le dijo con quien tendría que hablar en el Times, y qué debería escribir...en fin...Pero Virginia se sintió más halagada por el hecho de ser invitada por ella a su casa de Bedford Square. Eso era lo que más le impresionaba.

Indagando, sé que hice fotos en varios viajes a dicha plaza y en concreto a la placa en cuestión. Fue fácil viajar mentalmente a lo pudo haber sido aquella casa, al jardín que tienen en frente y al ambiente que les rodeaba...

Como dato curioso, Virginia me susurró que el marido de Lady Oxford estuvo casado anteriormente, y su hija es abuela de la conocida actriz Helena Bonham Carter...
¿Será este el colmo del esnobismo? ¿Encontrarnos a Virginia y a mí charloteando sobre personajes que el mundo destaca como importantes? Sin duda, si ser esnob es algo similar...tengo que admitir que algo de esto llevo en mi sangre...Es decir...¡¡cómo callarme que estuve desayunando con Virginia Woolf!! Quizá no lo gritaría a los cuatro vientos, o sí... pero seguramente lo mencionaría.

Ella era invitada a muchos eventos...en este pequeño y agradable libro, puedes ver como su amiga Sibyl Colefax, procura hacer cenas en las que se reúna lo más interesante de la sociedad. Como un día le dijo, le gustaba que en sus fiestas, la gente se conociera...Así fue como insistiendo, nuestra joven escritora...se encuentra en una de esas cenas a las que ya no podía poner más excusas...con Arlond Bennett, quien acababa de publicar un artículo criticando Orlando, de Virginia...mientras ella me lo cuenta, sospecho que hay risas entre las comisuras de sus labios...no puede evitar sonreír pensando en dicho momento y encuentro; allí, Sibyl la coloca cerca de él y el espectáculo para el resto de invitados está servido...¿qué le dirá ahora cara a cara nuestro querido Arnold? Y elocuentemente, le dice, que odia sus libros, a lo que ella contesta que no cree que los odie tanto como ella a los suyos...

Desconozco ilustrador/a...pero es preciosa...
Bedford Square, de nuevo
En definitiva...después de viajar de unas casas a otras, se centra en su amiga Sibyl y en lo curiosa que fue su amistad...como podría serlo la de cualquier otra persona...sin ser demasiado explícita, parece querer preguntarse que si cuando dejamos de ver a una persona...¿lo hacemos porque hay otras en ese momento que nos atraen más, ya sea por la curiosidad, por el grado de popularidad, o por otros motivos? ¿Nos inventamos excusas para no acudir a citas, evitando ser sinceros/as? ¿Estamos preparados/as para no ser importantes o populares para otros/as personas? A veces también hay reproches que no nos atrevemos a hacer, o que cuando se hacen...trascienden...en fin...nada como tomar té y hablar con sinceridad...y estar abiertos a lo que nos digan...

Lo que queda claro es que hay momentos en que necesitamos ver a quienes queremos y cuando hay una relación sincera de amistad, dichos encuentros se hacen necesarios como el agua...Virginia no habla de esto así...lo dice de otro modo... Para ella roza el grado más alto del esnobismo, dejar a alguien colgado porque se le ofrezcan planes mejores...A lo cual, alzo mi taza de té...dado que si pasa...o surge algo interesante...lo mínimo es traerte a tu amiga/o contigo, y/o advertirle de que te ha surgido otro plan y no inventarte excusas.

A veces nos gustaría saber si las lágrimas derramadas de alguien hacia otro alguien, son de verdad. Si sentimos lo que hacemos...pero esto sigue quedando oculto...por muchos actos que veamos de los demás, el interior es intimo...nadie tiene acceso a él...y las palabras a veces son esquivas y confusas.

Por eso, me dice Virginia, creando personajes de ficción o basados en personas conocidas, puedes alcanzar a vislumbrar lo que hay dentro de ellos...

Del NewYorker
Finalizando la taza de té...casi apurándola, Virginia se incorpora y respira profundamente...y me dice ¿somos lo que leemos? Quizá si,...por eso a veces nos convertimos en cómplices de los personajes, del escritor o escritora,...
Me despido dandola un gran abrazo (qué poco  acostumbrada está a recibirlos)...sabiendo que los encuentros con ella, aunque siempre breves, son maravillosos.

Leer a Virginia Woolf, siempre resulta renovador y reconfortante...incluso sus diarios, que he ojeado, mientras leía este libro, se desvelan distintos cuanto más conozco de ella...Ahora, este libro, sale de la cartera de mariposas, para volar a otras mentes y rincones...¡¡Felicidades en tu 133 años, Virginia!!