El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



sábado, 18 de junio de 2016

Valancy, El Castillo Azul editorial dÉpoca

Podría eternizarme hablando de este libro que me ha acompañado en las noches de verano del pasado año... Podría contaros que fue una lectura que compartí con una de mis mejores amigas de la adolescencia, y que a ambas nos sorprendió gratamente...podría hablaros de los acontecimientos que se suceden provocando spoliers...en fin...podría ver este libro contado como si fuera una película, y aún así...no llegaría a transmitir, todo lo que puede ofrecer a quien tiene la oportunidad de disfrutarlo.

Con Valancy,...una no sabe que puede sorprenderse de los sucesos aparentemente intranscendentes.

Se ha hablado tanto de ella, de este libro, de su preciosa editorial dÉpoca, que pocas cosas faltan ya por incluir...

Tal vez, tendría que invitar a Valancy a tomar un té, y que sea ella misma  quien se presente. Y así fue...vino una mañana de Junio, desprovista del atuendo que ha de llevar una dama de aquél momento...porque, según me dijo al entrar, estaba cansada de no ser aceptada y comprendida...quería ser ella misma, y gracias a unas malas noticias sobre su salud, se sentía libre de ser quien ella siempre había querido...por eso vestía muy alejada de los convencionalismos de la época.

Al entrar Valancy se detuvo en el jardín de la entrada, observando las flores que había. Llevaba unos pantalones, que bien podrían haber sido de una jardinera y una camisa de cuadros...tenía la tez algo morena, sin duda, de pasar tiempo en el campo. Se acerco y me dio unos consejos sencillos de qué se puede hacer para eliminar el pulgón. Tomé nota de lo que me decía, porque sabía que ella era una gran amante de la naturaleza. Aunque, gracias a un saltamontes muy simpático, este problema terminó por no serlo.
Esta es la portada
del libro que compré estando en la Isla del
Prince Eduardo.
Nos sentamos en el porche,... la invité a una taza de té con bocadillos de pepinillo con queso parmesano. Al poco se puso en pie con taza en mano y paseo por la estancia. Me preguntó si había leído algo sobre John (autor de libros ficticios que aparecen en la novela, todos ellos relacionado con la vida en la naturaleza),...entró dentro de la casa, con su taza en la mano y dio un paseo con la mirada por encima de los libros de la biblioteca...vio que tenía a  Thoreau, y se le iluminó la cara. Ella también lo había leído. Cito un fragmento de uno de sus libros, y después volvió con su taza jardín.



Muskoka, preciosa región de Canadá.
Algo que me encanta de Valancy es que en un momento de su vida, se dijo..."quiero ser honesta conmigo misma"...y rompió con lo que se suponía que estaba establecido para ella. En su interior, también se desprendió con los pensamientos que ella misma sostenía... y dirigió su vida por rumbos insospechados y aún sin escribir. El té se alargó tanto, que tuve la impresión de que el Otoño había atravesado la ventana, y sin saber muy bien cómo estábamos de nuevo sentadas y charlando, mientras una suave brisa, más fresquita y con olor a leña, nos acompañaba. Transmitía y desbordaba felicidad,...esa felicidad que se percibe cuando un ser humano siente que está en armonía consigo mismo. Al poco, se marchó...pero dejó en casa el aroma de creer en una misma, y vivir en consonancia con lo que se piensa.

Valancy, o El Castillo Azul, está escrito con ternura...con insospechados gestos y ritmos. Se nota que la escritora ha vivido ya otras escenas de vida, que está en otro momento distinto a cuando escribió otros libros (Anne, Emily...).

Maud Montgomery, tal vez...imaginando a Valancy.
Tengo la suerte de disponer de la mayoría de sus diarios y qué fue lo que la llamó la atención para crear un personaje como Valancy. Ella visitó Muskoka, el lugar en el que se recrea parte de El Castillo Azul, en 1922, y el libro se publicó en 1926. Valancy es un encuentro con un entorno determinado...ella se imaginó y creó en un ambiente incomparable y lleno de belleza. Maud, se inspiró para darnos un personaje que rompía con las tradiciones impuestas, y que daba una oportunidad a las mujeres, para emanciparse. A pesar de que la autora era de tendencias conservadoras, en su interior, existía esa lucha por los estereotipos que se ejercían sobre las mujeres.  En sus libros y diario se puede apreciar como quería promover el impulso a que no existieran barreras para las mujeres que decidían vivir de un modo distinto a pesar de sus circunstancia sociales...y en este caso, así sucede...rompe con lo establecido, busca otras alternativas, y se da una oportunidad de ser feliz.

Disfruté tanto de la lectura, que el libro viajó a otros entornos...se sentó en las sillas de las cafeterías de verano, en los bancos de lectura, en los rincones más insospechados de casa, e incluso ha sobrevivido a un traslado y a otro jardín. Espero viajar de nuevo con él, cuando haya pasado un tiempo...porque es un libro de relectura.


(Entrada dedicada a mi amiga del alma, D. a quien durante años perseguí para que leyera a Maud, y por fin lo hizo...y ambas descubrimos este libro juntas. Gracias por todos los momentos que pasas conmigo y por hacerme crecer como persona).


martes, 31 de mayo de 2016

Oso, Marian Engel

Los noruegos dicen: "El oso tiene la fuerza de diez hombres y la sensatez de doce". No obstante, nunca lo llaman por su verdadero nombre, por miedo a que arrase sus rebaños y cosechas. Lo que hacen es referirse a él como "Moedda-aigja", el anciano con abrigo de pieles...

Me encontré con Oso, de una forma muy peculiar. La historia que hay tras el libro me parecía tan interesante, que no dude en dedicarle tiempo para leerlo. Iba a ser un regalo y se convirtió en un libro compartido,...sin pensarlo previamente, ha sido un libro de lectura y convivencia.

Oso, me atrapó como a muchas personas por su portada...pero en mi vida ha pasado como un libro  prestado. Se supone que era un regalo para mí, pero la persona que me lo iba a regalar, decidió leerlo primero. Mi amiga, quien ama los libros de una forma que Anne Fadiman describiría de amor menos cortés...cuidaba en extremo su lectura previa, porque sabe lo mucho que me gustan que estén cuidados. (He de decir que mi amiga, es amante de esas palabras que guardan los libros, pero el envoltorio puede que sufra daños irreparables...en varias ocasiones me alegré de regalarle libros, en vez de prestárselos). Por mi parte, a pesar de definirme como cuidadosa de los libros, también depende de qué libro hablemos, para ser más cortés...

Hay libros que me gusta llevar conmigo y que se llenan de mi vida diaria, con las consecuentes arrugas...pero no me sucede con los que más me gustan...esos los arrastro con cuidado, y mimo. Compro libros de segunda mano, y algunos de ellos ya traen consigo "batallas" incontables, y eso enriquece para mí, aún más su valor...y trato de que estando conmigo, sufran los menos percances, para que puedan seguir siendo leídos por más personas tras de mí. Pero me duele ver que un libro nuevo, recién adquirido, se quede como si tuviera cien años (mi amiga los cuida más...quizá los deja con veinticinco años menos...).
Pues así me imaginé a mi amiga, quien luego corroboró mi imagen mental...cuidando su lectura en extremo, abriendo sus páginas poco a poco, y guardando las tapas para que no se estropeara demasiado...
Al tiempo que ella leía el libro, otra amiga más se unió a su lectura. Lo curioso fue cuando las escuché hablar de "Oso", parece que habían llegado a un punto en el que la lectura les había sorprendido.  Me crearon tanta expectación que terminé leyéndolo...

Oso, me llevó a una isla inventada para la novela...un lugar que podría tener otro nombre...en el noreste de Canadá. La protagonista es una mujer solitaria que trabaja para un Instituto. Se dedica a catalogar libros,...parece una bibliotecaria. Recibe la noticia del director de un instituto para ir a una isla, y catalogar los libros que merezcan la pena, de una donación. Acababa de morir una mujer que vivía en una casa octagonal de la isla y que guardaba una biblioteca que podría contener libros muy antiguos...

Lou, así se llama nuestra protagonista, nos lleva a esa isla y durante setenta páginas, me hace disfrutar de cómo es ella. De su fuerza de voluntad para organizar la casa, en la que está de huésped y al mismo tiempo, es su lugar de trabajo,...del té de por las noches,...La peculiaridad de la casa, es que vive un Oso, atado a una cadena en la parte de atrás. De cuando en cuando Lou lo desengancha y le invita a subir, mientras lee...Hubo días durante su lectura, en el mes de Abril, que llevaba mi libro por todos los rincones de la casa y fuera de ella. A pesar de que no sucedía "nada", me gustaba sentarme con Lou en las escalinatas, y desayunar con ella y a veces con el Oso. Descubría la sabiduría de los Osos, de lo que se ha escrito sobre ellos...de esas palabras que duermen en miles de bibliotecas nórdicas, donde se les consideraba como dioses. Sin lugar a dudas, hay una investigación del libro en el propio libro. Y esta muy bien escrito.

Pero hacía la página setenta o un poco más allá... el libro sorprende. Mis amigas dieron un respingo. Yo lo esperaba. Quizá porque leí la contraportada del libro, e imaginé que podría pasar... Tal vez, porque leí que durante un tiempo, fue un libro que estuvo prohibido...en fin...por miles de cosas...Pero lo peor para mí, de su lectura, fue la frialdad del libro, no lo sorprendente, (que no voy a desvelar, por si os interesa leerlo). De repente se convirtió en el conocimiento más interno de Lou,...de sus experiencias vitales, y de cómo éstas experiencias, la llevaron a vivir la vida de un determinado modo. Sus elecciones personales, fue lo que más grima me dio. El libro dejó de estar bien escrito, para describir en pocas páginas, a una mujer que tenía unos principios...pero que si esos no valen..."aquí tengo otros". Una mujer que se respetaba muy poco a sí misma, y se escondía detrás de los daños que la habían hecho en el pasado.
Su historia no me conmovió...y cómo la escritora manejaba de pronto todo lo que se venía encima, desde mi humilde punto de vista, fue como desenterrar una historia para echar más tierra sobre ella.

Hay libros que no tienen final definido y me gustan...hay personajes que me parecen grotescos, y me gustan...sin embargo Lou, y quien la imaginó, terminaron defraudándome. Me dejó como si nada...

Investigué algo más sobre la autora, Marian Engel, quien ya no puede defenderse mucho sobre este libro, porque falleció hace más de treinta años. Leí que el libro fue escrito  después de una dolorosa separación,...que el libro obtuvo muchos premios, que está muy valorado. Es lectura de "culto". Y sin duda...disfruté en determinados momentos, muchísimo de su lectura, e incluso la relación que termina teniendo con el Oso, me resultaba entendible...fue lo de después... Mis amigas, no llegan a entender cómo no me impresionaron algunas páginas...y sin embargo otras me dejaron más traumatizada.

Me reí, de cómo fue todo este viaje con el libro. De cómo desde Septiembre se desdibujaron sonrisas, sorpresas, pensamientos irracionales, etc.

Lo cierto y lo bonito de Oso, es que nos ha llevado a descubrir otras palabras distintas...saber que aunque sea un libro muy obsequiado, tiene a sus lectores y lectoras esperándoles,... pero no todas disfrutaremos de la misma forma. Llegamos a hablar de él, a reírnos con él, a desesperarnos, a levantarnos y quizá querer terminar de leerlo...en definitiva todo lo que puede producir un libro...
Sin embargo, no creo que vuelva a a visitar sus hojas...no creo volvamos a compartir momentos. Tuvo el suyo...y ahora daré paso a otras lecturas...que me han ido conquistado durante este mes.

"Los hechos se vuelven arte mediante el amor, que los unifica y encumbra a un plano más elevado; en el paisaje, este amor que todo lo abarca está expresado por la luz". Kenneth Clark (El arte del paisaje). (Antes de la lectura de Oso, vienen estas preciosas palabras...espero que Lou encontrara esa luz y ese amor, que parecía estar ausente en su vida).

Sigo un poco liada, pero intentaré sacar más tiempo por aquí...echo mucho de menos venir. Poco a poco iré visitando vuestros blogs.

martes, 3 de mayo de 2016

Un día como hoy, hace ocho años...

Hace ocho años que comencé a escribir por aquí. Aún me parece mentira que hayan pasado ya ocho años. Estaba sentada en un escritorio distinto, en una casa diferente, en la que guardo muy bellos recuerdos...El ordenador también era distinto. Un primer portátil que llevaba a todos los rincones de la casa, donde podía enchufarlo, porque dejó de ser portátil, casi al momento de adquirirlo.
Empecé por el simple hecho de querer escribir, y trasladar aquello que se me pasaba por la cabeza,... a veces eran los pensamientos, en otras ocasiones las lecturas, reflexiones, ideas,...tal vez...algo de agua hirviendo y mucho té... Era bonito eso de ser una "desconocida" que escribe, aunque lo hiciera torpemente y sin tener muy claro el objetivo de por qué escribir...

Los años pasan, y mi escritorio ahora es otro. Alejado de aquél primero, y en un entorno más salvaje. Lejos de la ciudad, y con vistas al atardecer. Ambos han sido importantes, y de por medio, hubo otros...distintos, y que también amé en su día.

¿Qué lugar elegimos para escribir? ¿Para dejar que nuestras impresiones, se queden grabadas? ¿Qué espacio escogemos para dejar vagar la imaginación...lo que no vemos pero si sentimos? Ahora, en ocasiones, sin tinta, y con teclas...Otras veces, no pudiendo resistir a la tentación de coger una pluma, un boli bic, un stabilo 88, o el placer de sentir un lápiz de madera entre las manos...y dejar que se escurra la tinta/mina por entre las hojas de papel...
Elegir donde escribir, ...en ocasiones puede ser al lado de una chimenea, o en un rincón exterior, que te invite a meditar a sentir que lo que ves  y respiras...que forma parte también de lo que escribes...aunque no hables de ello.

Siempre llevo un cuaderno conmigo, porque nunca sabes cuando vendrá ese arrebato en el que necesitas escribir,...rodear las letras, acariciar un papel...en fin...en definitiva, hacer del momento presente un carpe diem en toda regla.

Hay momentos para todo, también existen esos otros instantes en los que prefieres despojarte de todo lo que tienes, o llevas contigo, y respirar profundamente lo que te rodea. Sin pensar en definirlo o escribirlo,...es el simple hecho de estar ahí...de palpitar con el mundo...de sentirte viva, vivo...y formar parte también de ese todo que nos rodea.

Más tarde...puede que llegues a casa, y pongas agua a hervir, abras la caja de té negro y eches un poco en la tetera. Después de escuchar el agua burbujeante del hervidor, lo pares...y derrames el agua en la tetera que ya tienes preparada. El silencio y el ruido del agua caer en la tetera de porcelana...es uno de los placeres más pequeños de este mundo, pero que te hacen sonreír por dentro. Llenas la tetera...y luego esperas esos maravillosos cuatro minutos que necesita, para oscurecer el agua...pasado ese tiempo, quitas la bolsa de té...la dejas humeante sobre un pequeño plato...hueles el té...y lo dejas un rato más, reposando...cogiendo aroma...un instante más tarde, estás vertiendo el té sobre la taza que más te gusta...saborearlo...saber que el cielo existe...y ya estas preparada para escribir, para dejar que los pensamientos sobrevuelen  por encima de tus necesidades cotidianas...
Como dice Karen Blixen en la voz de Meryl Streep, el viajero de relatos no necesita nada...ni agua, ni equipaje,...pero en mi caso, necesito al menos de una taza de té humeante para empezar...y quizá de una gorra.

Aquí han viajado muchas historias,...algunas sobre libros, cine, viajes,...otras sobre quienes escriben, dibujan,...y todas ellas impregnadas de algo personal, de lo que reflexiono...vivo...siento. Sin hablar explícitamente de nada en concreto...siendo una viajera del tiempo que se entretiene en los detalles del mundo, y que quisiera extraer todo el jugo a la vida, del que hablaba Thoreau.
Buenos viajes, queridos amigos y amigas, y gracias por acompañarme muchos desde el inicio, tantos años... y quienes lo hacéis en el silencio, muchas gracias...sé que existís y que estáis por aquí.

jueves, 21 de abril de 2016

Charlotte Brontë por las calles de Cervantes

Hoy muchas personas de quienes escribimos por estos lares, seguramente, tengamos preparado un pensamiento para una mujer increíble, que nos dejó un legado bibliográfico maravilloso. Que quiso habitar y dejar huella en nuestro presente...y convivir con nuestro día a día...

He de decir que apenas la conozco, pero un día como el de hoy...un día de entre lluvias, de claros y nubes, me la encontré o me encontró ella a mí...Leí a Jane Eyre, y me enamoré del personaje, de su gran habilidad para recrearse en espacios sombríos...hacerlos parecer tranquilos,...y salir fortalecida de situaciones violentas. De sus pensamientos críticos y libres,... tanto era así, que cuando sacaba la nariz del libro, me sorprendía mirando a mi alrededor, molesta, de que quienes me rodeaban no estuviesen vestidos apropiadamente, o buscando unas mangas similares a las que llevaría la protagonista del libro...Aunque a veces, la imaginación hace de las suyas...y sin duda, vislumbraba a algunas  personas de mi alrededor con atuendos victorianos, como viviendo fuera del libro y guiñándome un ojo...con gestos en sus rostros que me hacían sospechar, si no estaban viendo  lo mismo que yo, a través del libro...

Un día como los de hoy, puedo verla paseando con sus atuendos, con sus vestidos y mangas ensanchadas, con sus capas...y cruzarse de pronto con Cerbantes (un Cerbantes que escribía su nombre con "b"). En estos días, Charlotte sale a la calle con sus libros, que están en todas las librerías de la ciudad...y a veces, está cerca del Quijote...muy cerca...en la librería que suelo visitar, les separan dos estantes. Estos días en que se celebra el día del libro y el cuatrocientos aniversario de la muerte de Cervantes y Shakespeare (de este último, no fue exactamente el mismo día...ya que se regían por otro calendario).

Jane Eyre es un libro que leí y me gustó que fuera mi compañero de viaje durante varios momentos de mi vida. En los inicios de nuevas experiencias vitales. La descubrí estando ya en la Universidad...en ese primer año que todo te parece tan diferente, y que te sientes tan distinta...Ese año, me acompañó una Charlotte Brontë que solo conocía de oídas, y a quien imaginaba muy similar a la protagonista del libro que leía.

Me quedé con Charlotte, mirándola como si su personaje fuese más de sí misma, de lo que quizá hubiese imaginado al principio. Mezclando fantasía, sueños, y realidad,...en un rincón del mundo similar al que pudieran haber sido los suyos...
Charlotte, es una mujer de una época compleja, que estaba cerrada a pensamientos libres, y que poco podía ofrecer al sexo femenino. Ella no estaba dispuesta a perecer sin haber dejado huella en este mundo, a través de su pluma. Aunque al principio, durante mucho tiempo, tuviese que rehusar a utilizar su propio nombre y permitir que fuera a través de un pseudónimo masculino, Currer Bell, quien pusiera la firma en sus hojas ya escritas. Sus hermanas recurrieron a utilizar nombres de hombres, salvando las primeras iniciales de nombre y apellido, las cuales les pertenecían.

Cuando estuve en Haworth,
tengo más fotos, algo desperdigadas...
Fui a los páramos, estuve en la que fue la casa del rector, su padre, y las vistas que tenía al Cementerio, con los árboles, algunos de ellos, que las sobrevivieron. Veo la Iglesia donde está enterrada, y miro alrededor, de un lugar que se ha convertido en lugar de peregrinaje para visitarla...Virginia Woolf también la visitó, en uno de sus viajes a Yorkshire. Y aunque lo leí posterior a mi visita a Haworth, es curioso, porque ambas pensáramos en lo mismo. Mi sensación fue la de comprender aún más algunos libros que escribieron. El paisaje, en días grises, es desolador...como si estuviera carente de esperanza...Y el viento sopla por doquier de una forma que jamás había sentido. Los páramos pueden llevarte lejos,...más lejos de donde están pisando tus pies.

En tren...Yorkshire
Su viaje a Bruselas, me parece maravilloso, aunque dicen que allí fue donde sufrió por amor...un amor complicado, ya que se trataba de un hombre casado. Suelo ir a menudo allí, y cuando paseo, por la que pudo ser su calle, hoy en día completamente diferente, pienso en ella...en sus recorridos diarios,...y la veo feliz, diferente, renovada...allí escribió o se inspiró en su novela, El Profesor.  Aunque dicen lo mismo de Villette, una de las obras que más ganas tengo de leer...

Ahora, cuando paseo por las calles de mi ciudad, engalanada para recibir al Premiado Cervantes,...me pregunto qué habría sido de Charlotte hoy en día...La imagino con banqueros y el pelo corto, con mochila y muy concienciada con las problemáticas sociales...La veo despojada de todo encorsetamiento victoriano, con algunas ideas, quizá aún pertenecientes a los lazos que atan las tradiciones...pero libre...tal vez, espiritual o en búsqueda...con ganas de comerse el mundo a través de sus palabras. Leyendo al Quijote que no sé si llegó ha leerlo...
Quizá mirando a lo lejos, puedo vislumbrar a un Cervantes con capa, que le da la mano a Charlotte, para dar un paseo y sentarse tal vez, a tomar un vino, y brindar ambos por lo que han generado sus obras en los siglos venideros.

Pensar en Jane Eyre, en Charlotte, me lleva a pensar en Cristina, para mí una de las grande expertas en su figura y obra. A quién echo mucho de menos en el blog, pero a la que imagino devorando libros, e investigando sobre Charlotte y su obra...y todo lo relacionado con ella.

A veces escribo muy rápido y dejo un montón de errores en las entradas que escribo. Cuando puedo, aunque sea cuando no debo, shhh, me meto en el ordenador y trato de mejorarlo. No puedo hacerlo con todas las entradas, pero la anterior...tenía faltas de ortografía muy graves. Pido disculpas,...espero que se repita lo menos posible, para facilitar entendimiento de lo que quiero decir. 
Aunque no dudo que las almas afines, me comprenden.

Escribir en el blog, me gusta muchísimo...pero no sé si os pasa a vosotras/os...Se le tiene que dedicar tiempo...y es también bonito dedicárselo, sin embargo, no siempre se dispone de esos instantes de tranquilidad para elaborar una entrada como corresponde...tampoco se tiene tiempo de investigar, como me gustaría,lo que se escribe,... y además pasar por los rincones maravillosos que tenéis. Por eso me reparto, aunque soy muy anárquica, entre los días que puedo escribir...Pero trato de leeros a escondidas,... La próxima es para vosotr@s en vuestros espacios...

viernes, 15 de abril de 2016

Abril y Helene Hanff

Un día como hoy, hace ya muchas lunas...nació nuestra querida amiga Helene Hanff. Hoy habría cumplido cien años. Para celebrarlo, he cogido a 84 Charing Cross Road de la librería, y lo he "desenterrado"...mis ojos se ha dirigido a los pasajes que más me gustan... He olido sus hojas, como habría hecho ella con otros libros que no fueron escritos por su pluma...he mirado si tenía notas en los márgenes, o si había subrayado alguna palabra...o hacia alguna referencia los libros que ella citaba y que había "heredado" de Q. Muchas veces me pregunté por Q...¿quién diablos era? ¿Se trataba de un escritor de éxito? ¿un antiguo profesor? ¿el genio de James Bond?...Q tenía vida propia, era más que una letra del abecedario. Para Helene Hanff, era una especie de profesor a distancia, con quien había ido aprendiendo.
Era la persona que la había guiado en la vida literaría...Sir Arthur Quiller Couch. Hay un libro de Helene Hanff, dedicado a todos los libros que ella leyó Q's Legacy. Ahí podemos encontrar mucho más...Aún lo estoy esperando...sé que algún día caerá.

Ella aprendía de forma autodidacta, a través de la lectura,...de vivir acontecimientos pequeños y hacerlos grandes en su vida, de sus guiones corregidos... Desde niña tuvo una educación diferente. Su padre, a pesar de no tener dinero, la llevaba al teatro, cuando el resto de niños y niñas de su entorno, no podían ir. Él tenía contactos y podían ver obras teatrales importantes,... un poco a escondidas. Me la imagino de pequeña en cuclillas y sin una copa de martini, ni un cigarrillo que llevarse a la boca...quizá unas chuches,...y tal vez abrazando el programa de taquilla con la esperanza de volver...sintiendo que lo guardaría como un gran tesoro.

Abril fue el mes que la vio nacer y la vio morir. Fue en un mes como Abril, en el día de su cumpleaños, cuando le llegó un libro de la librería que amaba en Londres. Un lugar en el mundo que a pesar de los muchos kilómetros que los distanciaban, ella admiraba y amaba... un lugar en el que hoy en día, desgraciadamente, hay un Mc Donalds...y en el que también está su placa...
Gracias a ella, a esa librería,...podía adquirir todas las palabras que su curiosidad necesitaba alimentar.
La imagino paseando por Central Park, con un libro pequeño en su bolsillo y al que se agarra de cuando en cuando...
Va en contra de mis principios comprar un libro sin haberlo leído antes: es como comprar un vestido sin habérmelo probado. 
Helene tenía sus preferencias a la hora de elegir libro y...todo esto lo sabemos por Charing Cross Road. Le sigue otro libro, The Duches of Bloomsbury Street...muy recomendable, aunque aún no esté traducido...se lee muy bien. Suele estar al final de 84 Charing Cross Road y cuenta su primera incursión en su amada Londres.

Mirando las estanterías...me detengo en uno de los muchas de las versiones de 84 Charing Crooss Road. De algún modo lo colecciono. Tengo una versión en noruego y otra en francés. Creo que aprendería el idioma de tener que vérmelas con libros tan maravillosos como este. Sin embargo hay una edición muy especial que tiene la introducción de Anne Bancroft,...está escrito en 1991, y habla del libro como si de un encuentro de amor se tratase. Se lo encontró en el mar...a través de una persona que pensó que le gustaría leer ese libro. Después fue su marido, como regalo de aniversario, quién le regaló hacer la película. (Sé que esto ya lo escribí en otro rincón...pero a veces, repetirse no viene mal...)

Esta es la versión/formato que
mas me gusta.
Hoy dedicaré parte del día a leer Charing Cross Road, me tomaré un té a su salud, aunque sea trabajando...y pensaré en lo mucho que el mundo la echa de menos. ¿Será que a veces el mundo se vuelve más gris cuando se nos marchan personas que parecen "imprescindibles"? Pero no...ella vive intensamente...ella está aquí, está a mi alrededor, en las estanterías llenas de libros...está junto a otras grandes escritoras,...cerca de su amiga Jane Austen. Le gustó mucho leer Orgullo y Prejuicio, más de lo que imaginaba al principio. Está no muy lejos de su adorado Henry Newman...con su idea de una universidad...(libro que compré pensando en ella, y que prometo leer algún día).

Sin duda, la invitaré un día a tomar el té...a ella la tendré otra bebida que le atraiga más...
Dejo un poema de Yeats, que a mí me ha gustado mucho siempre...y que no solo he escuchado con la voz de Anthony Hopkins,...

Si tuviese yo las telas bordadas del cielo,
Recamadas con luz dorada y plateada,
Las telas azules y las tenues y las oscuras
De la noche y la luz y la media luz,
Extendería las telas bajo tus pies:
Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños.
Yeats.

Felicidades Helene...allá donde estés...
Estos días estaré fuera...pero a la vuelta contestaré a los comentarios que tengo pendiente y me pasearé por vuestros blogs.


lunes, 28 de marzo de 2016

Virginia Woolf, Kew Gardens y otros cuentos.

En días como hoy, suelo darme un paseo con ella...la suelo esperar en casa para desayunar, y después la acompaño a un paseo que nunca debió de hacer en solitario,...hace muchas lunas. Ella se siente perdida en un mundo que ni los personajes de Dickens podrían describir. La perdida interior subyace y perdura, y ese sentimiento autodestructivo puede llegar a aniquilarte lentamente. Ella ya hacia tiempo que se había marchado,...vivía por momentos en el lugar actual. Ahora se encuentra liberada de todos aquellos tormentos. Pero en días como hoy, en mañanas como las de hoy...solemos quedar y tomar té juntas.

Foto mía, de un desayuno...muy similar
al de hoy.
He prepardado las tazas y la tetera ya contiene té negro, fuerte, para despertarnos de muchos sueños atrasados, de muchas noches de imaginación vespertina, que terminaba siendo diurnas. He colocado las tazas en la mesa de la cocina, junto a la tetera. El día amenaza lluvia en cualquier momento. Llaman a la puerta, ella ya ha atravesado el jardín y se ha detenido a oler el jacinto que este año ha florecido como sorpresa. Lleva el paraguas cerrado en la mano. La animo a pasar y traslado el té al salón, junto a la chimenea.

Narcisos de mi jardín.
Foto de servidora.
La muestro los narcisos que planté en otoño y que están atrás...mirándonos erguidos, desde la lejanía. Son de un amarillo tan vivo, que resaltan en todo el jardín. Ella los mira con detenimiento y pensativa murmura sobre el significado de los mismos...los "nuevos inicios"... Observa el resto de árboles, algunos ya en flor y otros intentando sacar alguna hoja. Me habla de su relato, sobre jardines, Kew Gardens. Solo que ella cuando habla de este relato, se refiere al verano, pero dado nuestro clima, podemos rescatarlo para la primavera.

Kew Gardens, imagen extraída de internet.


Es el rato que pasas en un jardín, en un parque en el que estas sola y acompañada...A veces por desconocidos, que pueden convertirse en fantasmas...En las personas que fueron o en las que serán. También surgen los recuerdos, los besos que se han dado, esos besos sinceros de una abuelita a su nieta o de un amor por descubrir entre dos enamorados.
Virginia murmura...Tesalia...así se llamaba al cielo desde antiguo. Mi preocupación pasa a ser el té, y lo frío que puede estar cuando volvamos, de manera que regreso y pongo una vela bajo la tetera. Es una forma de mantenerlo caliente...Ella mira como voy sirviendo el té, y se detiene a mirar de nuevo el jardín y lo que lo rodea.

De la película The Hours...
Entramos en la casa, y de pronto se convirtió en la casa encantada de su relato...ese que escribió, durante la Primera Guerra Mundial, como Kew Gardens. Virginia me mira, sospechando que pienso en sus relatos. Virginia, me confiesa que a Leonard le gustaba más que a ella. Es curioso como se depende de los elogios cuando se escribe - Puedes leerlo en mi diario, en el día 12 de Mayo de 1919. Sin dudarlo recurro a ellos de cuando en cuando. Me transportan a ese Londres que de cuando en cuando disfruto, y a sus alrededores. En ese momento ella estaba escribiendo Noche y Día. Miramos por la ventana y observamos que el viento está trayendo algunas gotas de lluvia.

Es delicioso tener a Virginia Woolf en casa, en las estanterías, como esa mancha en la pared que ella describe en uno de sus relatos...esa que fue escogida para publicarse, junto a otro relato corto de Leornad..."Tres judíos". Mis paredes están llenas de sus "manchas" tipográficas, de lo que sus palabras crean en mi imaginación, y de la tristeza y alegría que da cada breve encuentro.

Virginia no puede quedarse mucho tiempo ya y el té está llegando también a su fin. Se ha tomado las tostadas con mantequilla irlandesa y mermeladas de varios tipos...dejé la mesa con varias opciones a elegir, entre ellas, "lemond curd". Nos levantamos, ella coge su paraguas, el bastón lo dejó olvidado en un árbol...junto a un río...el río que la llevó lejos del mundo que conocemos. Me mira, y me dice que está tranquila, que ya no tiene el frío que antes la envolvía...que ahora pasea como una desconocida más por los jardines de Kew...

Foto de los alrededores de donde vivo.
Realizada por servidora.
Nuestra despedida, fue un "hasta luego". Sé que la volveré a ver y a visitar y que ambas disfrutaremos de un paseo por otros jardines...los de Kew están algo lejos para mí en estos momentos. Aunque no descarto que algún día,  como desconocidas o fantasmas, nos veamos en Kew Gardens, mirando al horizonte, o deteniéndonos en la fragancia y color de alguna flor.

Este libro, está editado nuevamente por nórdica, pero este relato ya me acompañaba desde hace tiempo en otros libros. Las ilustraciones de Elena Ferrándiz son maravillosas, y acompañan al libro de una forma especial.  
Con paz, y poco a poco os iré escribiendo. Echo mucho de menos leer y pasear por aquí. Es como la ventana a otros jardines, a otras palabras y voces...Y sé que Virignia Woolf, acompaña muchas otras vidas, y se detiene a escuchar el sonido de los pájaros...y os visita en vuestros jardines. Habrá que dejarla entrar, verdad? Antes de que se nos enfríe el té/café...
Con la música de Philip Boss. "The Hours"


martes, 8 de marzo de 2016

Momentos de una mujer,...¿o de un hombre?

Me pregunto...a quién no le gusta disfrutar de un buen desayuno. Me encanta desayunar...sola y acompañada. Es uno de los momentos del día que más disfruto. Quizá cuando lo hago en casa o fuera, lo vivo más intensamente. Eso de ir a una cafetería, y pedir un agua hirviendo con la bolsa de poleo menta fuera, con leche aparte...sacar mi cajita donde llevo buen té del que me despierta y además ir acompañada de tostadas de pan con mantequilla y mermelada...mmm...
Tal vez me acompañe de alguna noticia de algún periódico, o me dedique a sacar el libro que tengo entre manos...o tal vez, disfrute de la buena compañía de una amiga o amigo, y conversemos de lo que nos rodea...

Puede que en esa conversación gire, en un día como hoy, en torno a preguntas tales como; qué viaje tenemos pensado hacer, o qué libro estamos degustando...o qué pensamos del panorama político, o filosofemos de la vida...y también puede que me pregunte...¿por qué pensamos que hemos conseguido la igualdad?  Y en esas conversaciones de desayuno, puede que viaje en el tiempo... y me vaya con aquéllas mujeres a las que les debemos tanto...que nos han inspirado. Mujeres a quienes les doy la mano...y compartiría mi té...A quienes les preguntaría si creen que ya está todo conseguido. Quizá en ese desayuno, sacaría los catálogos de Navidad...esos en los que les dan a elegir a los niños  y a las niñas sus juguetes. Y me preguntaría si el rosa es obligatorio, si una chica no puede correr o un chico no puede cuidar muñecos, y aprender a darles de comer y llevarles en el carro de bebé.

Imaginando que ellas están disfrutando de ese rico desayuno, supongo que lo primero que pensarían, es que hemos conseguido mucho más de lo que ellas han disfrutado,... y también hemos perdido,  otras cosas en el camino...que quizá no somos tan independientes, ni elegimos realmente lo que queremos hacer en la vida. En ocasiones, no por falta de oportunidades...

Que seguimos sujetas y sujetos a estereotipos, y que no podemos: trabajar+llevar una casa+cuidar menores sin estar cansadas+divertirnos+cocinar dietas equilibradas y sin conservantes+etc. En fin...creo que esto les llamaría mucho la atención.

Al mismo tiempo, ellas, a las que miraría de reojo...estarían orgullosas de los muchos logros que hombres y mujeres hemos conseguido juntos. Queda aún camino, pero nada que no pueda estar alojado en la esperanza de crear un mundo mejor y más igualitario.

Me gustan las Chicas Gilmore porque no pueden hacerlo todo...la madre, es divertida porque no está amargada, pensando en lo que va hacer de comer, además de ir a trabajar a un lugar muy alejado de su vivienda (ella puede ir en bici, si quiere)...Creo que sabe relajarse, porque no se siente culpable del tipo de alimentación que le ofrece a su hija. Tampoco piensa en limpiar todo el día, ni en hacer un millón de cosas desagradables que no nos gusta hacer: como recoger y muchos etc con lo que no acabaría la lista. Todo eso lo hace, pero de cuando en cuando...bueno,...ya sé que es una serie,  y que no es real, pero la he vuelto a ver, durante los últimos meses, y sin duda he rescatado otros detalles que antes me pasaron desapercibidas.


¿Será que este folleto
tenga algo de actual?
Cuando hablo sobre igualdad, inmediatamente se me va lamente en  el voto/sufragio de la mujer, en lo conseguido a través de él...ya que no solo es votar,...es elegir. Pero...también me pregunto hoy en día...¿Cómo es que aún no ocupamos los mismos puestos de trabajo que los hombres, cuando está comprobado que podemos desempeñar las mismas categorías profesionales?(y no me hagáis poner ejemplos, a la vista están las ausencias)  ¿Qué es lo que nos ha impedido disfrutar de un determinado empleo, o por qué nos hacen preguntas sobre maternidad, cuando un hombre también es padre? ¿Por qué todavía las mujeres seguimos trabajando más en casa que los hombres cuando ambos trabajamos? ¿Por qué cuando salgo de una cafetería un hombre tiene derecho a violentarme con sus palabras y gestos, o a impedirme el paso y mirarme como si tuviera derecho a hacer lo que quiera?¿Por qué soy yo quien toma el refresco y no la cerveza? ¿Por qué soy quien conduce peor un coche...hay algún gen que me impida conducir bien...y por eso de "mujer tenías que ser"conduzco peor? Os aseguro que no tengo respuesta ante estas preguntas...ya que no se me ocurriría impedir el paso a un hombre cuando sale de una cafetería y mirarle como si estuviera por encima. Tampoco se me ocurre pensar que un hombre conduce mejor o peor que una mujer...eso dependerá de su destreza y psicomotricidad (y seguridad en sí mismo), tampoco sé por qué no soy yo quien bebe alcohol, o es él  quien  me invita cuando salgo fuera a cenar...en fin...
Me pregunto qué es lo que nos diferencia a las mujeres de los hombres... ¿Es que no tenemos los mismos instintos de supervivencia, las mismas necesidades de experimentar con nuestra propia existencia, las mismas ganas de correr, andar, saltar, reír, llorar, sentir.....? ¿no es evidente que tan solo nos quedamos con los distintos y obvios rasgos fisiológicos?
Me quedo corta en los "por qués"...quizá Chimamanda lo explicaría mejor en su libro "Todos deberíamos ser feministas", del que os hablaré pronto. 
Mientras,... deseo a todas y a todos, un feliz día de la mujer.