El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, tés...con las personas que lo deseen

viernes 16 de marzo de 2012

The Library Book

Lo malo de los tiempos de espera es que a una se le ocurren ideas varias para "matar" ese tiempo. Entre ellas, ¿por qué no? visitar librerías. Y así fue como me encontré con este maravilloso libro que tengo entre manos...Un libro que habla de esos espacios donde las voces de los libros parecen escaparse y conversan unos con otros...quizá, hasta que llega una mano que le descubre en la estantería.
En este libro, encontramos de todo, pero especialmente elogios a esos espacios que guardan los libros...esos  libros que viajan de un hogar a otro, de una persona a otra, que puede que se entrecrucen y tal vez, se encuentren de nuevo...lector y libro...en el lugar más inexperado y de mano de otro dueño. Así es...


Encontrada en Internet, y pertenece a
una de las bibliotecas que visitaba
Mi experiencia con las bibliotecas fue - y digo fue, porque actualmente no las visito mucho - muy gratificante. Durante un tiempo fue como mi hogar en la época universitaria...tenía varias favoritas,  especialmente las de humanidades o filologías...nada que ver con mis estudios de entonces. Pero ese ambiente, lleno de libros que parecían tan interesantes para mí, me hacían sentir bien. Y allí pasaba las horas, a veces en un banco estudiando, otras ojeando los libros que por allí había...en otras aprovechaba para descansar y leer el periódico del día...y así se convirtieron en mi "hogar" transitorio.

Actualmente, visito más la biblioteca de casa (esa que vamos construyendo poco a poco, y sin apenas ser conscientes)...en ella puedo poner música, tomar té, leer y revisar lecturas...en fin...es donde actualmente más me gusta estar. También he utilizado como biblioteca alguna cafetería, (que además tenía libros en sus estantes, de segunda mano y que podías coger con el permiso del dueño, claro)...y y en ellas  saco el libro del bolso y me dispongo a tener una conversación con los personajes del libro, en otras ocasiones con el autor o autora y otras muchas, simplemente, siendo una mera espectadora de lo que sucede, mientras bebo pequeños sorbos de té...


Foto encontrada en internet
Años 1940, Inglaterra.

Este libro, nos muestra a traves de muchos escritores sus experiencias con las bibliotecas. Rebeca Gray en la introducción del libro, dice que está escrito con una sencilla idea: celebrar la existencia de las bibliotecas. Además de contar una experiencia como  voluntaria, a través de una biblioteca ambulante ofreciendo libros por entre los sin techo, nos anticipa  que estas participando con tu compra del libro, por la supervivencia de un proyecto: The Reading Agency. Entre los escritores que aparecen en el libro, tenemos a un Stephen Fry que es más conocido por sus apariciones cinematográficas, y que aparece por algo relacionado con Oscar Wilde...dejo que lo descubráis. También está Kate Mosse, escritora británica muy conocida por varios de sus libros, entre ellos "La mujer de Negro" que ha sido llevada al cine recientemente...
Pero lo fascinante de estos escritores, es como transmiten ese amor por los libros....Lo poco que llevo leído del libro es maravilloso. Tiene todo eso que buscan los amantes de los libros, y esas reflexiones desde varias voces distintas, acerca de esos hogares transitorios de libros...
Últimamante parece que el uso de las bibliotecas, para sacar libros, no es algo que suela ser habitual...hay personas que pasan el día en ellas, para otros fines.

Biblioteca en Guernsey,
foto tomada por servidora
Cada vez pienso más en otro tipo de bibliotecas...quizá ambulantes...como los bibliobus. O tal vez, con diseños arquitectónicos más dados a ofrecer luz del exterior...no sé, pero tengo que reconocer que hace años que no piso una biblioteca. Y que no es que no me gusten,...sino que apenas tengo tiempo para entrar en ellas.
Cosa muy distinta me sucede cuando viajo...en esas ocasiones, me encanta visitar todo aquello que tenga que ver con libros.
Julian Barnes, uno de los que escriben, hace una reflexión acerca de esa multitud de libros que adquirimos y que luego hay copias de ellos por todas partes, ofrece la opción de donarlos a otros lugares donde se necesiten,...lo cuenta a modo de historia, y es de lo más interesante...

Como todo, hay reflexiones que me gustan más que otras, pero en ellas encuentras una ventana al mundo de los libros viajeros...
La verdad, es que leyendo este libro, tengo claro que pasaré un día de estos por aquellas bibliotecas, que solía visitar en mi época de universitaria.
Los libros parece que poseen vida propia, y necesitan vivir en bibliotecas en las que se les lea. Hace poco vi la película de "La invención de Hugo" y uno de los momentos que más me gustaron es cuando los protagonistas, suelen ir a una librería que presta libros...y que además...su dueño, viendo lo poco que se lee...trata de buscar un hogar para los libros...¿será esta mini biblioteca que me rodea en casa un hogar para ellos?

jueves 8 de marzo de 2012

A Ellas

"Esperanza es ese algo con plumas que se posa en el alma, entona la canción sin palabras y nunca calla..."
Emily Dickinson.
(entrada programada...)
Miro a mi alrdedor, y pienso...estoy rodeada de esas palabras que me devuelven la esparanza por un mundo mejor,  por un proceso en construcción, de avance a los cambios...y doy voz a esos libros que duermen en las estanterías...(o quizá estén despiertos y dancen durante la noche, como en ese vídeo que nos mostraba Cristina).

Leo en voz alta, y aparece, Rosa Montero con su "Historia sobre las mujeres" y me quedo quieta, escuchando esa recopilación de mujeres que se paseaban durante las horas de los largos días de invierno...pero me faltan nombres...y allí, en un rincón, me encuentro con la "Guía literaria de autoras británicas del siglo XIX", sí le abro...salen pequeños retazos de la vida de aquellas mujeres a quienes leo de forma más habitual y que han formado esto que voy siendo...y pensando. Si subo las escaleras de casa, me encuentro con aquellas que forman parte  de ese mundo que se adentra entre la vigilia y el sueño. Allí están los libros que duermen cerca de los instantes previos a quedarme dormida...entre ellos también hay autores que me han hecho querer copiar el nombre de aquellas mujeres a las que admiraban...
Me inclino y veo a una Emily Dickinson que me deja leer parte de sus cartas...y sí levanto un poco la vista, Helen Keller, me dice lo difícil que fue para ella ser mujer, y además... sorda, muda, ciega...y por la quien no apostaban nada...pero que tuvo la suerte de conocer a otra gran mujer; Anne Sullivan que le dió la fuerza necesaria para creer, que todo es posible...que la vida está hecha para ser vivida y disfrutada...(escribí sobre ella aquí)

Y así, es como soy consciente de los muchos avances que hemos ido logrando a lo largo de estos años, y siglos... de la forma de conseguir lo que parecía imposible...y que se llevaron a cabo en algunos rincones en el mundo, donde se van construyendo posibilidades para elegir y situarnos en un plano de igualdad,...con la premisa de que... aún para muchas mujeres sigue siendo algo impensable...

De manera que seguimos en camino...por eso doy las gracias a esas mujeres que expresaron de un modo u otro aquello que iban experimentado...o incluso aquellas que fueron  las primeras en abrir puertas y ventanas...las que empezaban a vivir de sus pinceles, las que compartían aquello que escribían, quienes comenzaban a ir a la universidad,...a todas ellas las doy las gracias...pero también a ellos, a sus libros, a quienes han iniciado mi interés por alguna que otra escritora,...

Y mi homenaje, se extiende a las personas que se detienen en la vida a pensar e imaginar un mundo mejor...más igualitario, con mayor oportunidades para todas y todos...especialmente...doy gracias en este día, a esas mujeres con quienes camino día a día y que son quienes más esperanza me dan...porque aún queda camino que recorrer...y ellas están siendo pioneras en sus propias vidas, que avanzan aunque aún no se lo crean...

Mimosa, se suelen regalar en este día,
también las hay violetas...
Os deseo un día lleno momentos nuevos, o de esos que hemos olvidado regalarnos, o...esos pequeños instantes donde lo cotidiano, que nos hacen sonreir,...Deseo que os regaléis alas para volar con la imaginación, flores que os acompañen en este día, nuevos paseos al atardecer, recuerdos, lunas nuevas...Y muy especialmente, os deseo sueños, y un lugar donde poder hacerlo,...quizá un "rincón propio"...
Iré pasando por los blogs, más avanzados los días, en mi trabajo esta semana se celebra este día  intensamente, y durante toda la semana...
Las imágenes, menos la última, han sido tomadas de internet. La primera se llama el laberinto, y es de Susagna Urgell. El resto desconozco la fuente.

sábado 3 de marzo de 2012

Recuerdos de Jane Austen - James Edward Austen-Leigh

Ayer, iba sin prisas por la calle,...era uno de esos días en los que tienes todo listo, y te sobra algo de tiempo antes de ir a casa. Así que, sin persarlo mucho, entré en la librería que tanto me gusta de mi ciudad. Por sí había algo nuevo o antiguo reciente para mis ojos...
Ví que habían cambiado algunos estantes, y que los libros se habían movido de una estantería  a otra. Los clásicos, seguían en el mismo rincón...ahora envueltos en un aire dickeniano...
En mi cuaderno de notas iba dejando de anotar títulos, cuando me vino a la memoria las palabras "recuerdos y Jane Austen", que había leído esa misma mañana en el blog de Little Emily.
Me acerqué al mostrados y pregunté..."¿hay algo nuevo de la editorial Alba que lleve por título algo así como "recuerdos...Jane Austen?" Mientras hablaba iban tecleando en el ordenador y de pronto allí apareció...el libro en la pantalla del ordenador...y mi gran amigo, salió del mostrador para revelarme el lugar donde se hayaba "escondido" el libro.

No lo dude ni un instante...es más...se convirtió en un regalo de mi compañero de viaje...y así fue como "Recuerdos de Jane Austen" escrito por su sobrino James Edward, se vino conmigo a casa.
El libro en sí es precioso...simplemente verlo, abrirlo, acariciar sus hojas...Todo el es precioso en sí mismo. Tiene un tacto especial, y promete ser sencillamente una lectura amena sobre la visión de un sobrino sobre su tía. No sé cuánto de fiable será...porque ¿quién realmente llega a conocer a alguien? Pero sí que recoge sus impresiones.

A mí me gusta más guiarme por aquellas biografías que no lo son en sí mismas. Es decir, me gusta leer algún que otro diario, unas cartas, etc...En el caso de Jane Austen, ella no quiso dejar nada escrito sobre ella. Su hermana quemó casi todas sus cartas e imagino que sus diarios también. Y es curioso que...eso, también, me gusta de ella...porque sé que las conjeturas que hacemos los demás sobre otros, puede hacer daño a unos terceros. Así que...¿por qué saber más de la cuenta sobre alguien  que quiso permanecer en el anonimato?  Ya en sus novelas, seguramente, dejó mucho más de sí misma...y de ahí podríamos "leer" mucho más sobre esos detalles de sus pensamientos, creencias, recuerdos, anéctodas...Estoy segura de que nos habla más de lo cotidiano de su vida, que de la de sus personajes. Ellos llevan inscrito su sello de identidad...aunque...¿por qué no? Puede que alguno de ellos fuera aquello que ella deseaba ser o incluso puede ser que el propio personaje tuviera una  identidad ya formada  fuera de la pluma de la autora que la creaba...
En fin...contando esto me doy cuenta de lo poco cocherente que soy con esto...y que a pesar de lo mucho que me gusta que no haya querido dejar una biografía de sí misma...ahí estoy yo...adquiriendo todo aquello que me hable de la autora. Incluso recordando ese viaje a Chawton y a Bath en los que me recreaba con imaginarla pasear y escribir por la casa.

No es la única pieza de recuerdos que poseo de ello...por aquí andan sus Cartas Selectas (algunas de las que Cassandra tuvo lástima en deshacerse) y una biografía de Claire Tomalin (que no terminé de leer, pero que llegará el momento en el que la retome).
Lo mismo han pasado con las películas que se han hecho sobre su vida...ambas en muchos sentidos muy poco fiables, y muestran a una Jane Austen muy diferente, salvo por algunos datos que fueron verídicos de forma constantable. De todos modos, ambas películas se situan en distintos momentos de su vida.

Creo que la imagen más real de ella es que quería ser escritora...leer, vivir mirando la vida de un modo diferente al modo en el que lo hacían el resto de sus coetáneas, pero sin darse una gran importancia. No veía la posibilidad de ser escritora y esposa a la vez...y  vivir dignamente con hijos...disfruntado de ellos,...por eso la encantaba ser "la tía Jane". Pero esta es la imagen que veo yo de ella... Leyendo las cartas que envía a sus sobrinas, una olvida que Cassandra también era tía...y también tenía interés en sus sobrinos y sobrinas, aunque...quién más la interesaba era su hermana. Creo que de algún modo fue su pilar...y con quién pudo ser ella misma.

Supongo que cada quien nos hemos forjado una imagen sobre Jane Austen muy diferente...puede que a veces similar, quizá más cercana a las heroínas de sus personajes.

Bueno, creo que que será una delicia entretenerse con los pensamientos de un sobrino, ya mayor, que la admiraba...y que relata estos recuerdos, ya desde una cierta distancia...él contaba con más de cincuenta años cuando comienza este libro y era un niño cuando fue a su funeral...
De momento, miro la portada, ojeo las páginas y...estoy deseando ir pasandolas una a una...

martes 28 de febrero de 2012

Secuestro en Londres

Sucedió hace menos de una semana, y fue un viaje entre diario de ida y vuelta. Casí ni me lo podía creer, ¡¡Londres por un día!!!...Y allí estabámos, realizando un "secuestro" totalmente intencionado y consentido.  De equipaje,... tan sólo un bolso (lo suficientemente amplio para dejar que algún que otro libro se colase por allí), y a eso de las once de la mañana, ya estábamos paseando por St. Pancras.
Como había poco tiempo, pero andar nos gusta, fuimos directamente a tomar un segundo desayuno del día a la casa de Dickens (que por cierto, permanecerá cerrado, a pesar del bicentenario, desde después de Semana Santa hasta Diciembre). Allí disfrutamos de cada rincón de la casa; la sala de estar, la cocina, el escritorio donde trabajó durante algún tiempo de su vida,... parecía que Dickens nos hubiera estado esperando, para mostrarnos algunas de sus estancias favoritas de la casa...e invitarnos a un té... de esos que sólo puedes saborear en Londres...y en una casa de estilo victoriano. Lo que sí...echamos de menos el cuadro "El Sueño de Dickens" que está ahora en el Museo de Londres.

Pero eso no enturbió nuestra visita por entre los libros, las fotos de quienes protagonizaban la vida diaria de aquella época, las estancias y rincones de Dickens y sus hijos e hijas... Me imaginé a un hombre soñador, aún sintiéndose feliz de la vida hogareña con su esposa Catherine. Y quizá recibiera la visita de Elizabeth Gaskell... (por sí aparecía...nos quedamos allí un ratito más)

Para tomar ese té que parecía prometido desde el inicio de nuestra visita, escogimos sentarnos cerca de la ventana que daba al patio y tomando ese strong tea que allí sirven junto a una tarta de zanahoría con pasas y nueces, que no pudimos obviar,  pasamos el rato más agradable de la mañana.

Como el día prometía lluvía, nos dirigimos hacia Persephone...y mientras, de camino, disfrutábamos de ese silencio que invade las calles londinenses en esos días cotidianos.

Una vez allí, no pude evitar abrir el bolso y dejar paso a uno de los libros que llevaba en la lista desde hace años. Así fue como Someone in a Distance de Dorothy Whipple  se vino a casa.
Creo que ya me conocen, porque me pidieron mi dirección postal de nuevo, para renovarla...dado que dicen que sí no haces compras por internet, terminan dejando de enviar la revista. Fueron de lo más amables. Y ya que me dejaban volver apuntar la mía...aproveché para dar alguna que otra sorpresa en algún que otro buzón...

Estuvimos un rato paseando por Lambs Coundit Street, pero ya con paraguas en mano. Nos dirigimos hacia Russell Square, pero no fue como imaginé, dado que el viento nos impedía disfrutar de lo que teníamos alrededor. Cerré los ojos, y recordé los paisajes del pasado otoño.

Fuimos andando hasta Charing Cross,...tenía una visita pendiente en alguna que otra librería de la zona, siempre hay algo especial en las librerías de C.C....no queríamos irnos de allí,... y antes de marcharnos un libro quisó venirse conmigo, todo decidido se metió  en mi bolsa. Esta vez, era un libro para regalar sobre Sherlock Holmes. Una especie de recopilación de carteles sobre películas, obras de teatro, actores...es un libro que más para leer, invita a quedarse en los detalles que contiene. 
Ya por tradición, pasé por lo que era el número 84 de esta calle. Es para mí casí invetible pasar por allí, mirar la placa y transportarme en el tiempo...ahora ya está descubierta la placa que vi tapada en otoño. De momento se erige un café de Bruselas...que, por cierto, estaba con bastante gente.
Nuestro árbol, cada vez más torcido. Tengo miedo de que decidan prescindir de él. (Me refiero al árbol que fue testigo de la historia de esa librería que tantos buenos momentos buenos me ha hecho pasar, a pesar de su inexistencia actual)
Mientras cerrábamos los paraguas, vimos como se abrían otros de colores para el musical de Cantando bajo la lluvía...
Y sin más...nos dirigimos a la zona de Kensintong para comer y tomar té con scones en el Victoria & Albert...y mientras comíamos, un pianista amenizaba el momento. Antes de irnos vimos exposiciones que no sabíamos que estaban allí. Una de ellas sobre Annie Lennox, de lo más curiosa...y otra sobre Tagore y su pintura. Podías observar dibujos y a tráves de ellos las palabras de Tagore.
Otra de las sorpresas fue una exposición fotográfica sobre Julia Margaret Cameron, una fotografa que me llamó la atención desde el pasado año, por retratar a Tennyson y a su sobrina, la madre de Virginia Woolf..

Poco a poco, fue anocheciendo y nuestro día estaba llegando a su termino...dimos un paseo, porque no hacía nada de frío y no volvió a llover,... visité una iglesia y lentamente, nos fuimos despidiendo de los focos, de los edificios,... a las siete y media estabamos en el tren camino al aeropuerto. No sé cómo pudimos llegar, porque el tren fue más lento que nunca...y tuvimos la suerte de que un amable viajero, sin decirle nada, tuviera interés por nuestro viaje...y buscó el número de vuelo por internet para saber sí nuestro vuelo ya había cerrado sus puertas. La verdad es que tuvimos mucha suerte...porque el vuelo iba con retraso.
Y así fue como un día en Londres se fue apagando...llevandome a casa miles de momentos maravilloso...y mucho té.

viernes 17 de febrero de 2012

Aventuras finesas con los Moomins!!

Cargada de ropa en casa, me dispongo a comenzar la mañana de forma algo inusual. Y antes de marcharme a disfrutar de un delicioso segundo desayuno con una amiga, me quedo por aquí, cubierta de ropa (incluso con gorro), dado el frío que siento aún en casa...Para amenizar este momento, qué mejor que un libro que represente de algún modo, esta época de invierno...a pesar de tratarse de un libro de personajes que aman la primavera y el verano.
Los libros infantiles siempre han tenido su sitio en casa. Y no me siento "mayor" para leerlos. También, a veces, viajan conmigo al lugar donde trabajo, y allí, se los cuento a esos chiquitines que rondan por la casa. Y acompañarán a crecer esa imaginación maravillosa que poseen...

De pequeña, vi de casualidad una serie infantil que me gustaba bastante pero que tuvo poco éxito y dejó de emitirse. Eran "Los Moomin". Una familia de Trolls muy peculiares...que más que trolls parecían hipopótamos. Había otros personajes, como el Duende del Sombrero, la Pequeña My,...y algún otro.

Naantali, ciudad de los Moomins...hace algunos añitos
Mi sorpresa fue, cuando un día de invierno, en Finlanda, fuimos a un poblado que parecía un poco abandonado. Desde Turku, la antigua capital finesa, nos dirigimos a Naantali...El viaje fue maravilloso, una parte en autobus, otra recorriendo algún que otro bosque de abetos...y por fin, encontrarnos con un pueblo pequeño, y a la vez grande. A las afueras, contenía otra pequeña ciudad..."La Ciudad de los Moomins". Como era invierno estaba algo deshabitado pero era sensacional ver esas "mini casas", sabiendo que dentro vivían esos seres blancos, que me habían hecho reír en otros tiempos. Estaba la famosa casa circular, que siempre me llamó la atención, y sí te asomabas...podías ver cómo vivían aquellos seres que habían dado la vuelta al mundo con sus cotidianas aventuras.


Mercado de Turku

Paseando al atardecer por tierras finesas...
Como hace mucho que fui os puedo contar poco más...allí, los habitantes del pueblo son muy tranquilos. El silencio es sobrecogedor, a pesar de pasear en horas punta y de diario. Pero sí te adentras en sus casas y hogares, el calor que sientes te hace pensar...¿realmente es invierno?...Parece que esa subida de temperatura sale desde esos grandes corazones que poseen. Estuve viendo como una madre y su hija iban a casa cargadas de distintos tipos de pan. Pensé en lo delicioso que debía ser estar en esos hogares que tan abrigaditos resultan en sí mismos. Esa casa redonda y azul de los Moomin que había visto en la tv y en los cuentos, no se quedaba sin resultar igual de acogedoras y agradables por dentro. A pesar de ser seres de invierno...ellos necesitan también de esos lugares que parecen reponernos y de donde sacamos fuerza; nuestras casas...las que habitamos (sean nuestras, de otros, por un rato, por el momento...son los lugares donde recobramos las energías para seguir adelante...y lo que más importa, es quienes las habitan).

Pensando en todo ésto me pregunté...pero..   ¿quién tuvo la idea de inventarse a tales personajes? ¿Quién deseó que se convirtieran en seres que pensaran, tuvieran ideas creativas, se hicieran amigos los más pequeños...?
Su nombre era Tove Jansson y harta de ver los estragos que se estaban sucediendo en la Segunda Guerra Mundial, quiso regalar a este mundo...otro mundo...donde los trolls son personajes intensos, profundos, que viven con sencillez y donde un incidente casí sin importancia, se convierte en la más interesante aventura.
Ella no sólo se dedicó a escribir sus libros e ilustrarlos...sino que además dió vida a los personajes de El Hobbit en la versión traducida al sueco. Imagino que los ojos de Tolkien contemplaron sus ilustraciones...(aunque con la traducción no estaba muy satisfecho y decidió hacerlo él mismo).
Y...¿cómo pensó en dibujar a un troll? Dicen que todo surgió por una discusión dialéctica entre su hermano y ella sobre Kant, en la que ella perdió...por lo que, a modo de burla, hizo un dibujo, que luego evolucionaría en esta familia Moomin amiga que recorrió el mundo.
Leyendo parte de su biografía, descubro que era una mujer tranquila pero a la vez, no dejaba de hacer cosas. Es como cuando nos miraramos a nosotros mismos, cuando nos quedamos en casa y parece que no hemos hecho nada...y sí nos llaman...decimos... "aquí, en casa..." Quizá los mejores planes están ahí...en esa casa que hacemos cuando; la regalamos a nuestros amigos en las cenas, o cuando cuidamos la presencia de esa o ese  compañero/a  de aventuras, o en ocasiones, cuando miramos alrededor y en la soledad del día nos sentimos acompañados y tal vez, con algo de calor, a pesar del frío que hay en el exterior...
En los países nordicos se cuida mucho ese espacio...y no iba a ser menos en sus cuentos.
Os dejo con estos personajes tan especiales,...durante un rato devoraré sus historias y pensaré también en quien las escribió.

viernes 10 de febrero de 2012

Mientras leo...

¿Qué sucede en ese espacio de tiempo que dedicamos a la lectura? ¿Seguimos ahí, o nos hemos "evaporado" como el humo, y sólo queda nuestro cuerpo?  Mientras leemos,...a veces siento que es como una especie de "abducción"  de lo que llamamos realidad, o presente...sin querer, o queriendo, nos dejamos arrastrar a esas historias que el autor escribió y pensó qué pensaríamos...y esas otras que ni si quiera imaginó, quien las escribió, que nuestra mente pudiera diseñar...
Es como sí durante ese tiempo de lectura, el tiempo se detuviera...el reloj dejara de pasar los minutos y de "leer" el tiempo. Eso que dicen de que regresar al futuro o al pasado es imposible,...se puede hacer con un libro. Y no estoy hablando de ciencia-ficción...¿o sí?

Pues bien...mientras leo, soy consciente de algunos hechos externos...de que la luz del sol se va deteniendo, que aparecen nuevas formas de luz artificial que hacen que la lectura y las páginas por las que leo se atrevan a cambiar de paisaje...es como sí el exterior, se interiorizarse en el libro...y así, aparece una Virginia Woolf o un Harold Bloom e incluso una Edith Warthon, entre muchos otros autores, y  de muy distinta manera, según el momento de lectura que elija, las palabras fabrican en mi mente pensamientos de lo más diversos.

Sí...sigo invitando a Virginia Woolf a tomar el té, y últimamente, va y viene con prisas...hay fragmentos de sus diarios que escribiría tal cual, y con los que me siento plenamente identificada. De algún modo es como si leyera algo más actual; leo sus avances literarios, sus crisis, sus momentos de gloria, los encuentros con otros escritores, los libros de otras y otros que lee...y es como sí esas visitas tuvieran un buzón del tiempo que viaja en la cesta de su bicicleta. Parece que sabe de lo que habla, de la actualidad en la que vivimos...desde luego, era una mujer muy adelantada a su época.

Pero luego, sin ir más lejos, ayer por la tarde, me quedé con Dickens abrazada a la manta, a la taza de té y viajé a ese Londres victoriano, tan especial...y que aún siguen formando parte de esos paisajes interiores y de ese "a través del tiempo" que vivo a diario.

Luego están esas ocasiones en las que, me permito visitar la estantaría...y cuando los ojos se detienen en un punto y se ilusionan por descubrir que habrá detrás de ese lomo, es cuando persigo las palabras con la mirada, y me traslado a un lugar que no pensaba que existiera. Quizá me esté perdiendo una buena película de la tv, o un paseo fresquito, o tal vez una charla agradable...pero el tiempo de lectura, también existe. Y sí no lo dedicas, el día se escapa y luego puede que lamentes no haber leído.
Hace poco, me encontré con una compañera de colegio que decía que necesitaba de la lectura...de la buena lectura,...de esos ratos de transporte público para leer. ¡¡Qué serían de esas casí dos horas de viaje!!- me decía.

En Bath, en una bookshop
 Gracias a ese tiempo "pérdido" he encontrado miles de anecdotas, de aventuras, de ideas, de reflexiones, de imánges jamás imaginadas, de pensamientos...de transformaciones...porque, ¡¡sí!! soy de las que piensan que los libros te hacen diferente...es como el alimento o la falta o el abuso de ejercicio...una se ve diferente, se siente distinta, hay cambios visibles en nuestro cuerpo...también pasa eso con determinados libros y lecturas.
Y gracias a esos momentos de lectura he conocido  a personas que han formado (y forman) parte de este mundo. Y así...he visitado países desconocidos, he tomado té junto a el protagonista, he leído cartas entre una amante de los libros y su librero...y mientras, Helene Hanff, sin haber viajado aún a Londres, me hacía volar con ella en su imaginación, a un mundo de libros poco conocido para mí, etc...

Sin esos "mientras leo", no habría viajado in situ a muchos de los lugares de los que me hablaban o de donde procedían los/las autores/as. Las tardes de invierno, están hechas para vivir muchos momentos, y entre ellos, esos maravillosos ratos de lectura...

viernes 3 de febrero de 2012

Un largo día de mucho frío


Por todos los rincones... llevan una semana sin parar de advertirnos que vienen días de mucho frío...y sin necesidad de llamar a la marmota Phil, (que tiene un acierto de un 36% para saber sí este año el invierno será más largo -ayer la sacaron de su madriguera y al parecer el frío nos perseguirá seis semanas más), somos conscientes que ese invierno con el que nos amenazaban,  ha llegado...al menos en este lado del mundo.
Y estamos preparados a vivir un día de intenso frío de gran calidad. De ese que se introduce desde la coronilla (aunque lleves gorro).

A pesar del temporal con el que cubren las

Sena de Luna...un lugar maravilloso
portadas de los periódicos, hoy he decidido no tenerle miedo y salir a la calle. Y sí por cosas del destino, el día de mañana se repitiese una y otra vez (como en Groundhog Day)...he decidido controlar una parte de él, y así, a pesar de que se repita, estaré encantada de vivir una y otra vez el mismo día.
También habrá ratos para estar abrazada a la manta, y con un té calentito entre manos...(los restos que quedan del té de navidad), me dedicaré a leer a Boz*,-pseudónimo que Dickens utilizaba en sus inicios- con sus Escenas de la vida de Londres. Sólo voy por la introducción, en la que cuentan la realidad en la que Dickens fijó sus ojos y la destreza que tenía para contarla. Sentada ayer, en el metro, observé cómo un señor se sentaba a mi lado y abría un libro sobre "la realidad de España"...por un momento, me sentí viviendo un momento atemporal...¿será que hay otro "dickens" por la vida?

Os deseo un feliz día invernal, en el que poder disfrutar de mil maneras...con muchísima creatividad!!

*Nuestro amigo eligió este pseudónimo cuando  su hermano era pequeño y de su falta de pronunciación eligió este nombre...