El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



jueves, 22 de septiembre de 2016

Wild. Salvaje.Cheryl Strayed

Vengo de caminar días y días por diferentes caminos. De atravesar montañas, llanuras, paisajes que te hacen regresar a ti misma. Vengo de estar durmiendo en mi propia tienda de campaña, de comer comida liofilizada y sentir que una limonada Snapel puede devolverme a la vida....Vengo de estar con Cheryl Strayed y dejar que su historia se impregne un poco en la mía. Algo de ella ha volado y se ha quedado en mí.

Decir que me ha gustado el libro, se queda corto...y más sabiendo que es algo real. Puede parecer un libro de autoayuda, y quizá lo sea, pero a mí me ha conquistado. Creo que los caminos para salir de algo son diversos y no hay una única forma...y si caminar, llevar una mochila, y vivir en la naturaleza durante tres meses, sirven para iniciar una nueva etapa de vida...pues bienvenido sea.

Me gusta la idea de libertad que el libro te ofrece,...saber que nada esta escrito...que quien tiene la pluma y el papel eres tú...y tú eres dueño de tu vida, a pesar de que no tomes parte en todas las decisiones que nos rodean,...sin embargo, siempre hay opciones. Puedes dejarlo todo,....y comenzar de nuevo. Y para dejarlo todo, Cheryl hace un camino...un duro camino con una mochila a la que denomina "monstruo" y que se convierte en parte de sí misma. Aprende a vivir en las montañas, en los desiertos, a tomar agua yodada y otras veces a filtrarla. Descubre la confianza en sí misma y la bondad del desconocido.

El Puente de los Dioses es su destino. Allí se encontrará con otra Cheryl, algo diferente de lo que era cuando inició su aventura...porque lo que hacemos, nos guste o no, nos va transformando. Sufre las heridas del camino.
Me gusta la idea de que un paquete te esté esperando en tu próxima parada. Ella se preparo un viaje con cajas que iría recibiendo a lo largo de su andadura. Las cajas, por lo general, contenían: comida liofilizada, algo de ropa limpia, dinero...y un libro. Sí...sus compañeros fueron varios libros que se fueron arrastrando con ella a lo largo del camino. Pero como Monstruo ya era demasiado pesado, fue deshaciéndose de los libros que había leído. Formaban parte de la fogata nocturna del día. Al igual que su guía sobre el SMP. A medida que iba avanzando y leyendo, se iba desprendido de dichos fragmentos y de algún modo era como sentir que había conseguido llegar a algún lugar determinado.
Tras una larga caminata, llena de maravillosos paisajes, acompañada de sí misma, y de esas partes de la guía ya hechas, y de esos libros ya leídos... Esto me hizo recordar a Anne Fadiman y el modo que tiene de relacionarse con los libros. Más de hacer que las palabras se queden dentro, que permitir que te acompañe el soporte. En este caso, me resultaba totalmente comprensible que se deshiciese de ellos, pero no me imagino ciertas ediciones que tengo en casa hechas pedazo. Y tampoco pienso que Anne Fadiman permitiera deshacerse de ciertas ediciones, por mucho que fuera el peso en su camino.

Aquí no llevo a mi "monstruo", pero
estoy en Pirineos, en la cascada
Cola de Caballo
En el mismo año que Cheryl hacia su andadura, yo había hecho otras...ese año recorrí los Pirineos con mi "monstruo", a la espalda, y  con la diferencia de ir acompañada. Sin embargo, su aventura me ha llevado a recordar otras de mi vida. Como la primera vez que usé una gran mochila de hierros sujeta a mi espalda. Al día siguiente, después de recorrer los primeros veinte kilómetros, me di cuenta de todo lo que "no" me hacía falta y envíe un paquete a mi familia con pantalones y camisas...(la ropa es lo que más termina pesando). Aprendes a aprecias esos momentos en los que te quedas con poco o con lo justo. La experiencia te enseña a sobrevivir. A veces, cuando echaba la mano al bolsillo y ves cómo caen "telarañas",...buscas otras alternativas "sin dinero" y esa bondad que lleva la gente, se siente más cuando vas sin nada...o con poco. En uno de mis viajes, al pasar por un pueblo, recuerdo que me regalaron comida. Sin tener que dar explicaciones, ni nada...Hay muchas más personas que te ofrecen lo mejor de si mismas, que viceversa. Sin embargo, se habla más a menudo de lo que sucede con menos frecuencia. Cheryl habla mucho de ello...

Siempre que veo a gente con mochila siento nostalgia y me sube la adrenalina...Viajar de ese modo te ofrece otra perspectiva de ti misma, que desconoces completamente.
Actualmente hago menos viajes de este estilo, pero no descarto en volver a coger mi mochila, que vive en la caseta de jardín y rescatarla del olvido. Aún quedan muchas rutas por explorar...

Los libros que "viven" con ella durante el viaje, son a cual más diferente. Solo sobrevive uno a la quema nocturna...uno de poesías, que forma parte de ella y es como su segunda piel. "The Dream of a Common Language", de Adrienne Rich. Mis libros serían otros, tanto los que iría quemando, por haber finalizado su lectura, como los que habría salvado de la hoguera.

Comenzar también es difícil...quizá se puede ver como toda una aventura, pero hay que armarse de valor, para volver a estar fuera del camino que ya conoces, del "monstruo" que se ha convertido en tu compañero y que lleva la casa que puedes montar en cualquier rincón...Volver a encerrarse en la vida y en el sistema también da miedo... por eso muchas personas que viven en la calle, aunque quieren salir y vivir en algo mejor, les cuesta mucho abandonar ese lugar que conocen...
Cheryl también tenía miedos, y estaba asustada...tanto antes de iniciar el camino, como al abandonarlo. Sin embargo deja todo...para empezar algo nuevo y diferente.

"Era un trato al que había llegado conmigo misma meses antes y lo único que me había permitido emprender sola aquella andadura. Sabía que si permietía que el miedo se adueñase de mí, mi viaje estaba condenado al fracaso. El miedo, en gran medida, surge de la historia que nos contamos a nosotros mismos, y por tanto me propuse contarme una historia distinta de la que se cuenta a las mujeres".

Ha sido un libro especial, de largo recorrido y de caminos inciertos,...que me ha llevado a este mes, ...al Septiembre que tanto me gusta. Lo finalicé más o menos como ella terminó su camino: cerca de su cumpleaños...y así, también cerca del mío, dejé que las hojas del Otoño formaran parte también de la lectura...y pensé en los nuevos comienzos...y en avanzar más por dentro que por fuera...
El libro me lo mostró por primera vez Halcombe...y siempre le daré las gracias...
Feliz Otoño y felices momentos de lectura...

domingo, 28 de agosto de 2016

Regresando

El verano aún continúa, pero ya se atisban con los colores amarillentos de los que nos traerá cuenta el otoño. Ya el viento sopla de modo diferente y las horas del atardecer se van adelantando. Sin embargo, aún estamos en verano, y podemos disfrutar de horas de agua bajo el sol, de noches de tertulia al anochecer, de ricos helados y de refrescantes lecturas.


Urueña
Pensé que escribiría más de continuo pero no fue así. Hay una frase que dice: haz tus planes,que Dios hará los suyos...pues bien así me sentí en este mes de Agosto que ya está llegando a su fin. Incluso unas vacaciones al mar, tuvieron su parte de sorpresa. Yo, que me había dispuesto firmemente no comprar libros, y cuando pasamos por Urueña, mi promesa se marchó por donde había venido. Allí sucumbí. Disfrute de "nuevas" librerías que llevaban pocos años abiertas y que mantenían esa magia que se tiene cuando entras en lugares como aquellos...ya que parece que más que una  librería, es proyecto de vida. Personas que abandonan lo que están haciendo, y se marchan a sentir y vivir una experiencia distinta. A vivir con menos y a la vez...con más. Me recuerdan a esas personas que se marchan a Alaska o a otro lugar del mundo, y que tratan de subsistir.


Durmiendo con los Girasoles en Cuenca
 
 
 
Estando allí, ojeando libros y queriendo tener una mochila más grande y unas espaldas más fuertes, me encontré con una Virginia Woolf algo olvidada. Yo llevaba "Las Olas" en el coche. Libro que me pareció interesante leer mientras miraba el mar del Norte. Sin embargo no he podido leer muchas páginas del mismo, por lo que le he ido abandonando. Necesitaba de mayor concentración y el mar a pesar de su agradable silencio, no lograba darme esa serenidad necesaria para leer a mi amiga. Pero eso no me ha desanimado. Sé que Las Olas serán leídas tarde o temprano...y muy probablemente en ausencia de una paisaje marítimo. Volviendo a ese "botín" que me aguardaba en Urueña, como decía, encontré un libro muy apetecible..."La mujer y la literatura" de V.W. y que por su título, no pude dejar de imaginar lo que podría encontrar al leerlo. Ojeando el indice, me di cuenta de que muchos de los ensayos ya los tenía recogidos y repartidos en otros libros...pero algo me decía...¿y si algún relato, o ensayo, no está recogido entre los otros libros? De manera que inevitablemente, se vino conmigo.


El Mar del Norte
Después vino otro de actualidad..."La casa de una escritora en Gales". Este libro ya lo había mirado en el pasado y no dejé que se me escapara la oportunidad. Las historias de las "casas" siempre me han llamado la atención, y ya por eso tenía mi beneplácito. Veremos qué tal esta...


Luego mis ojos vieron unos de los  Diarios 1931-1934 de Anaïs Ninn, y mi mente naufragó a tiempos antiguos y pensé en Minomalice y en lo mucho que a ella le gusta. He cogido los primeros, para ir ambientándome. Sé que fue una mujer pionera en la literatura, y que exploró nuevas experiencias vitales que la llevó a publicar los libros de su vida. Yo de momento me conformo con los primeros años.

Seguí mi camino y encontré "¡Paris, Paris!" de Irwin Shaw, y ya con la contraportada me cautivó. Eso de pasear por otros años y descubrir una ciudad a través de la experiencia entre verdad y mentira del propio autor, hizo desear que estuviera en la repisa de mi estantería. Será que estoy viajando menos y echo de menos esos rincones de los cafés en los que me gusta sentarme y observar.

Esta fue parte de la estancia en un pueblo que tiene muchísimo encanto...por todo lo que emana. Luego comimos unas ricas migas en pleno agosto en un lugar acogedor, y fuera de los convencional, incluso para el propio pueblo.


De momento los paisajes con el mar y las rocas, los atardeceres indefinidos, los paseos bajo las noches estrelladas, se quedan en los recuerdos de un mes que se termina para dar paso a otro lleno de oportunidades...



En este tiempo me han acompañado numerosos libros. Y todos ellos son lecturas inconclusas...es como si no pudiera embarcarme en una sola historia, sino que necesito de muchas. Pero echo de menos eso de embarcarme en una lectura que me haga viajar dentro del libro. En casa ha habido muchas visitas este año, y eso me gusta muchísimo...El verano ha estado lleno de esos momentos que siempre imaginas, rodeados de personas maravillosas, de las luces de la noche, de atardeceres de ensueño imposibles de captar con una cámara de fotos, pero que se impregnan en la retina y se despiden...de un verano más.

Todas las fotos están hechas por mí....y un móvil no muy bueno haciendo fotos.

sábado, 23 de julio de 2016

Mi Londres, Simonetta Angnello Hornby

Tan solo llevo unas páginas del libro, pero me he tomado la libertad de escribir previamente sobre él. Será que el Brexit me ha afectado más de lo que pensaba, y que esa idea tan idílica sobre sentirnos parte de un todo, con diferentes identidades, como diría un amigo, sería aún una utopía. Sin embargo,... no puedo evitar recordar que pasear por sus calles me hacía sentir un poco de allí...

Mi Londres, lo escribe Simonetta, en primera persona y a modo de biografía. Ella nació en Sicilia, pero con dieciocho años emprendió un viaje que la hizo conocerse mejor, y dejaría reflejada parte de su identidad en ese Londres donde trabajó como abogada durante muchos años...Ese Londres que le abrió las puertas y del que no se fue salvo para ver a la familia.


Simonetta habla de un Londres abierto, que acoge a todas las personas de diferentes etnias, ...que está dispuesto a ofrecer el té de las cinco o de las siete y media...Es el Londres de Samuel Johnson y en realidad, este libro, es todo un homenaje a muchas de sus frases y pensamientos.  No puedo evitar preguntarme, ¿qué habría pensado él de todo lo que está sucediendo en su Londres amado?  El libro, desde la portada, te invita a pasar a la casa de este gran filósofo, que fue uno de los grandes pensadores de la historia...y a través de él, a la vida en una ciudad en plena ebullición y efervescencia....un lugar que acoge a todos...Sam (como le gustaba firmar a veces) y Simonetta, de algún modo se sienten igual en Londres...Sam venía de un pueblecito inglés, y sus sentimientos de "venir de fuera" cuando llegó a la City, fueron muy similares a los  que sintió Simonetta a su llegada a Londres.

Tal vez no hay tanta distancia entre el Samuel Johnson que leemos y el que nos podríamos encontrar hoy por la calle. Él intentó construir un país mejor. Utilizando el dinero de su esposa, quiso crear una escuela diferente. Y de hecho lo intentó y la construyó...pero no encontró en ese tiempo, a las personas influyentes que le habrían dado alas para desarrollar sus ideas... y es que a la educación...es también una especie de país independiente dentro del mismo....A quienes deciden qué educación es buena para una tierra, suele pasar que son personas a quienes les gusta mantenerla bajo cuerdas y  que estas sean sutilmente manejadas por pensamientos que están lejos de construir algo diferente...En fin...estos son quizá otros temas....porque cierto tipo de educación, nos haría más libres...
Sin embargo, por lo que observo según voy avanzando en mi lectura, Simonetta, quiere hablar de esa ciudad que la acogió, y en la que terminó quedándose para formar parte de ella. Sin ella...sin Samuel Jonhson y sus visiones, sin muchas otras cosas que se han logrado gracias a identidades diferentes, a descubrimientos distintos...sin el té, ¿o es que el té no es también un inmigrante en cierto modo?, sin las librerías y los libros escondidos en ella de otros seres que vivían a miles de kilómetros de allí,...sin todo ello y mucho más...Londres no sería lo que es...

Este libro trata de hacer una invitación a descubrir cuál es tu Londres...el que tú visitas, en el que vives cuando paseas sus calles, cuando percibes esa mezcla de olores a kebab y comida hindú,...a té negro, a libros de viejo,...

Es un lugar con tantas mezclas y sabores que da lástima pensar que sus puertas estarán a medias. ¿Cuál es el tuyo...el Londres que te pertenece y forma parte de tu identidad? Sin duda alguna, parte de ese Londres, me rodea ahora mismo...en casa, entre las estanterías de madera...(como también diría Helene Hanff).

Por mi parte...No obstante, tendré el pasaporte preparado, para quizá repetir la experiencia de llegar allí y sentirme como en casa...porque parte de mi identidad, a través de los cuentos, de la imaginación que creció conmigo desde niña, de las películas, de los escritores y escritoras que leo...está allí...bajo esas escalinatas y puertas de Bloomsbury, y alrededores...Quizá algún día, recordemos que lo importante es estar unidos...con nuestras identidades que se construyen a través de otras y que se añaden una y otra vez a nuestro ADN...Quizá una vez descubramos que por dentro hay una historia y que estamos hechos los unos de los otros...que no estamos tan lejos, ni tan cerca y que no perdemos nuestra identidad cuando compartimos lo que hacemos...al contrario...la hacemos más grande y fuerte.

Como aún no he terminado el libro, no quiero desvelar mucho más...Me lo regalaron el año pasado y he tardado en rescatarlo de la librería de casa...Como curiosidad, comentar que Samuel Johnson era fiel defensor de la libertad...y que a pesar de que se dice que acepto el regalo de un esclavo, fue a él a quien le dio todo lo que tenía y en especial, cuidó de que tuviera una educación...
Por lo demás...el verano y el calor han hecho imposible que me acercara al ordenador...sentía que me derretiría si lo hacía... El ordenador no respiraba y también tenía ganas de descansar de él. Finales de Junio fue un amigo inseparable y tenía que terminar trabajos que hoy ya están resueltos. 

Sin embargo, ahora estoy armada con lecturas refrescantes...que quiero compartir y seguramente apareceré más a menudo. Poco a poco iré caminando por vuestras ventanas abiertas al mundo...os he leído en silencio,... cuando el móvil tenía cobertura y me daba la oportunidad de seguiros en silencio...


sábado, 18 de junio de 2016

Valancy, El Castillo Azul editorial dÉpoca

Podría eternizarme hablando de este libro que me ha acompañado en las noches de verano del pasado año... Podría contaros que fue una lectura que compartí con una de mis mejores amigas de la adolescencia, y que a ambas nos sorprendió gratamente...podría hablaros de los acontecimientos que se suceden provocando spoliers...en fin...podría ver este libro contado como si fuera una película, y aún así...no llegaría a transmitir, todo lo que puede ofrecer a quien tiene la oportunidad de disfrutarlo.

Con Valancy,...una no sabe que puede sorprenderse de los sucesos aparentemente intranscendentes.

Se ha hablado tanto de ella, de este libro, de su preciosa editorial dÉpoca, que pocas cosas faltan ya por incluir...

Tal vez, tendría que invitar a Valancy a tomar un té, y que sea ella misma  quien se presente. Y así fue...vino una mañana de Junio, desprovista del atuendo que ha de llevar una dama de aquél momento...porque, según me dijo al entrar, estaba cansada de no ser aceptada y comprendida...quería ser ella misma, y gracias a unas malas noticias sobre su salud, se sentía libre de ser quien ella siempre había querido...por eso vestía muy alejada de los convencionalismos de la época.

Al entrar Valancy se detuvo en el jardín de la entrada, observando las flores que había. Llevaba unos pantalones, que bien podrían haber sido de una jardinera y una camisa de cuadros...tenía la tez algo morena, sin duda, de pasar tiempo en el campo. Se acerco y me dio unos consejos sencillos de qué se puede hacer para eliminar el pulgón. Tomé nota de lo que me decía, porque sabía que ella era una gran amante de la naturaleza. Aunque, gracias a un saltamontes muy simpático, este problema terminó por no serlo.
Esta es la portada
del libro que compré estando en la Isla del
Prince Eduardo.
Nos sentamos en el porche,... la invité a una taza de té con bocadillos de pepinillo con queso parmesano. Al poco se puso en pie con taza en mano y paseo por la estancia. Me preguntó si había leído algo sobre John (autor de libros ficticios que aparecen en la novela, todos ellos relacionado con la vida en la naturaleza),...entró dentro de la casa, con su taza en la mano y dio un paseo con la mirada por encima de los libros de la biblioteca...vio que tenía a  Thoreau, y se le iluminó la cara. Ella también lo había leído. Cito un fragmento de uno de sus libros, y después volvió con su taza jardín.



Muskoka, preciosa región de Canadá.
Algo que me encanta de Valancy es que en un momento de su vida, se dijo..."quiero ser honesta conmigo misma"...y rompió con lo que se suponía que estaba establecido para ella. En su interior, también se desprendió con los pensamientos que ella misma sostenía... y dirigió su vida por rumbos insospechados y aún sin escribir. El té se alargó tanto, que tuve la impresión de que el Otoño había atravesado la ventana, y sin saber muy bien cómo estábamos de nuevo sentadas y charlando, mientras una suave brisa, más fresquita y con olor a leña, nos acompañaba. Transmitía y desbordaba felicidad,...esa felicidad que se percibe cuando un ser humano siente que está en armonía consigo mismo. Al poco, se marchó...pero dejó en casa el aroma de creer en una misma, y vivir en consonancia con lo que se piensa.

Valancy, o El Castillo Azul, está escrito con ternura...con insospechados gestos y ritmos. Se nota que la escritora ha vivido ya otras escenas de vida, que está en otro momento distinto a cuando escribió otros libros (Anne, Emily...).

Maud Montgomery, tal vez...imaginando a Valancy.
Tengo la suerte de disponer de la mayoría de sus diarios y qué fue lo que la llamó la atención para crear un personaje como Valancy. Ella visitó Muskoka, el lugar en el que se recrea parte de El Castillo Azul, en 1922, y el libro se publicó en 1926. Valancy es un encuentro con un entorno determinado...ella se imaginó y creó en un ambiente incomparable y lleno de belleza. Maud, se inspiró para darnos un personaje que rompía con las tradiciones impuestas, y que daba una oportunidad a las mujeres, para emanciparse. A pesar de que la autora era de tendencias conservadoras, en su interior, existía esa lucha por los estereotipos que se ejercían sobre las mujeres.  En sus libros y diario se puede apreciar como quería promover el impulso a que no existieran barreras para las mujeres que decidían vivir de un modo distinto a pesar de sus circunstancia sociales...y en este caso, así sucede...rompe con lo establecido, busca otras alternativas, y se da una oportunidad de ser feliz.

Disfruté tanto de la lectura, que el libro viajó a otros entornos...se sentó en las sillas de las cafeterías de verano, en los bancos de lectura, en los rincones más insospechados de casa, e incluso ha sobrevivido a un traslado y a otro jardín. Espero viajar de nuevo con él, cuando haya pasado un tiempo...porque es un libro de relectura.


(Entrada dedicada a mi amiga del alma, D. a quien durante años perseguí para que leyera a Maud, y por fin lo hizo...y ambas descubrimos este libro juntas. Gracias por todos los momentos que pasas conmigo y por hacerme crecer como persona).


martes, 31 de mayo de 2016

Oso, Marian Engel

Los noruegos dicen: "El oso tiene la fuerza de diez hombres y la sensatez de doce". No obstante, nunca lo llaman por su verdadero nombre, por miedo a que arrase sus rebaños y cosechas. Lo que hacen es referirse a él como "Moedda-aigja", el anciano con abrigo de pieles...

Me encontré con Oso, de una forma muy peculiar. La historia que hay tras el libro me parecía tan interesante, que no dude en dedicarle tiempo para leerlo. Iba a ser un regalo y se convirtió en un libro compartido,...sin pensarlo previamente, ha sido un libro de lectura y convivencia.

Oso, me atrapó como a muchas personas por su portada...pero en mi vida ha pasado como un libro  prestado. Se supone que era un regalo para mí, pero la persona que me lo iba a regalar, decidió leerlo primero. Mi amiga, quien ama los libros de una forma que Anne Fadiman describiría de amor menos cortés...cuidaba en extremo su lectura previa, porque sabe lo mucho que me gustan que estén cuidados. (He de decir que mi amiga, es amante de esas palabras que guardan los libros, pero el envoltorio puede que sufra daños irreparables...en varias ocasiones me alegré de regalarle libros, en vez de prestárselos). Por mi parte, a pesar de definirme como cuidadosa de los libros, también depende de qué libro hablemos, para ser más cortés...

Hay libros que me gusta llevar conmigo y que se llenan de mi vida diaria, con las consecuentes arrugas...pero no me sucede con los que más me gustan...esos los arrastro con cuidado, y mimo. Compro libros de segunda mano, y algunos de ellos ya traen consigo "batallas" incontables, y eso enriquece para mí, aún más su valor...y trato de que estando conmigo, sufran los menos percances, para que puedan seguir siendo leídos por más personas tras de mí. Pero me duele ver que un libro nuevo, recién adquirido, se quede como si tuviera cien años (mi amiga los cuida más...quizá los deja con veinticinco años menos...).
Pues así me imaginé a mi amiga, quien luego corroboró mi imagen mental...cuidando su lectura en extremo, abriendo sus páginas poco a poco, y guardando las tapas para que no se estropeara demasiado...
Al tiempo que ella leía el libro, otra amiga más se unió a su lectura. Lo curioso fue cuando las escuché hablar de "Oso", parece que habían llegado a un punto en el que la lectura les había sorprendido.  Me crearon tanta expectación que terminé leyéndolo...

Oso, me llevó a una isla inventada para la novela...un lugar que podría tener otro nombre...en el noreste de Canadá. La protagonista es una mujer solitaria que trabaja para un Instituto. Se dedica a catalogar libros,...parece una bibliotecaria. Recibe la noticia del director de un instituto para ir a una isla, y catalogar los libros que merezcan la pena, de una donación. Acababa de morir una mujer que vivía en una casa octagonal de la isla y que guardaba una biblioteca que podría contener libros muy antiguos...

Lou, así se llama nuestra protagonista, nos lleva a esa isla y durante setenta páginas, me hace disfrutar de cómo es ella. De su fuerza de voluntad para organizar la casa, en la que está de huésped y al mismo tiempo, es su lugar de trabajo,...del té de por las noches,...La peculiaridad de la casa, es que vive un Oso, atado a una cadena en la parte de atrás. De cuando en cuando Lou lo desengancha y le invita a subir, mientras lee...Hubo días durante su lectura, en el mes de Abril, que llevaba mi libro por todos los rincones de la casa y fuera de ella. A pesar de que no sucedía "nada", me gustaba sentarme con Lou en las escalinatas, y desayunar con ella y a veces con el Oso. Descubría la sabiduría de los Osos, de lo que se ha escrito sobre ellos...de esas palabras que duermen en miles de bibliotecas nórdicas, donde se les consideraba como dioses. Sin lugar a dudas, hay una investigación del libro en el propio libro. Y esta muy bien escrito.

Pero hacía la página setenta o un poco más allá... el libro sorprende. Mis amigas dieron un respingo. Yo lo esperaba. Quizá porque leí la contraportada del libro, e imaginé que podría pasar... Tal vez, porque leí que durante un tiempo, fue un libro que estuvo prohibido...en fin...por miles de cosas...Pero lo peor para mí, de su lectura, fue la frialdad del libro, no lo sorprendente, (que no voy a desvelar, por si os interesa leerlo). De repente se convirtió en el conocimiento más interno de Lou,...de sus experiencias vitales, y de cómo éstas experiencias, la llevaron a vivir la vida de un determinado modo. Sus elecciones personales, fue lo que más grima me dio. El libro dejó de estar bien escrito, para describir en pocas páginas, a una mujer que tenía unos principios...pero que si esos no valen..."aquí tengo otros". Una mujer que se respetaba muy poco a sí misma, y se escondía detrás de los daños que la habían hecho en el pasado.
Su historia no me conmovió...y cómo la escritora manejaba de pronto todo lo que se venía encima, desde mi humilde punto de vista, fue como desenterrar una historia para echar más tierra sobre ella.

Hay libros que no tienen final definido y me gustan...hay personajes que me parecen grotescos, y me gustan...sin embargo Lou, y quien la imaginó, terminaron defraudándome. Me dejó como si nada...

Investigué algo más sobre la autora, Marian Engel, quien ya no puede defenderse mucho sobre este libro, porque falleció hace más de treinta años. Leí que el libro fue escrito  después de una dolorosa separación,...que el libro obtuvo muchos premios, que está muy valorado. Es lectura de "culto". Y sin duda...disfruté en determinados momentos, muchísimo de su lectura, e incluso la relación que termina teniendo con el Oso, me resultaba entendible...fue lo de después... Mis amigas, no llegan a entender cómo no me impresionaron algunas páginas...y sin embargo otras me dejaron más traumatizada.

Me reí, de cómo fue todo este viaje con el libro. De cómo desde Septiembre se desdibujaron sonrisas, sorpresas, pensamientos irracionales, etc.

Lo cierto y lo bonito de Oso, es que nos ha llevado a descubrir otras palabras distintas...saber que aunque sea un libro muy obsequiado, tiene a sus lectores y lectoras esperándoles,... pero no todas disfrutaremos de la misma forma. Llegamos a hablar de él, a reírnos con él, a desesperarnos, a levantarnos y quizá querer terminar de leerlo...en definitiva todo lo que puede producir un libro...
Sin embargo, no creo que vuelva a a visitar sus hojas...no creo volvamos a compartir momentos. Tuvo el suyo...y ahora daré paso a otras lecturas...que me han ido conquistado durante este mes.

"Los hechos se vuelven arte mediante el amor, que los unifica y encumbra a un plano más elevado; en el paisaje, este amor que todo lo abarca está expresado por la luz". Kenneth Clark (El arte del paisaje). (Antes de la lectura de Oso, vienen estas preciosas palabras...espero que Lou encontrara esa luz y ese amor, que parecía estar ausente en su vida).

Sigo un poco liada, pero intentaré sacar más tiempo por aquí...echo mucho de menos venir. Poco a poco iré visitando vuestros blogs.

martes, 3 de mayo de 2016

Un día como hoy, hace ocho años...

Hace ocho años que comencé a escribir por aquí. Aún me parece mentira que hayan pasado ya ocho años. Estaba sentada en un escritorio distinto, en una casa diferente, en la que guardo muy bellos recuerdos...El ordenador también era distinto. Un primer portátil que llevaba a todos los rincones de la casa, donde podía enchufarlo, porque dejó de ser portátil, casi al momento de adquirirlo.
Empecé por el simple hecho de querer escribir, y trasladar aquello que se me pasaba por la cabeza,... a veces eran los pensamientos, en otras ocasiones las lecturas, reflexiones, ideas,...tal vez...algo de agua hirviendo y mucho té... Era bonito eso de ser una "desconocida" que escribe, aunque lo hiciera torpemente y sin tener muy claro el objetivo de por qué escribir...

Los años pasan, y mi escritorio ahora es otro. Alejado de aquél primero, y en un entorno más salvaje. Lejos de la ciudad, y con vistas al atardecer. Ambos han sido importantes, y de por medio, hubo otros...distintos, y que también amé en su día.

¿Qué lugar elegimos para escribir? ¿Para dejar que nuestras impresiones, se queden grabadas? ¿Qué espacio escogemos para dejar vagar la imaginación...lo que no vemos pero si sentimos? Ahora, en ocasiones, sin tinta, y con teclas...Otras veces, no pudiendo resistir a la tentación de coger una pluma, un boli bic, un stabilo 88, o el placer de sentir un lápiz de madera entre las manos...y dejar que se escurra la tinta/mina por entre las hojas de papel...
Elegir donde escribir, ...en ocasiones puede ser al lado de una chimenea, o en un rincón exterior, que te invite a meditar a sentir que lo que ves  y respiras...que forma parte también de lo que escribes...aunque no hables de ello.

Siempre llevo un cuaderno conmigo, porque nunca sabes cuando vendrá ese arrebato en el que necesitas escribir,...rodear las letras, acariciar un papel...en fin...en definitiva, hacer del momento presente un carpe diem en toda regla.

Hay momentos para todo, también existen esos otros instantes en los que prefieres despojarte de todo lo que tienes, o llevas contigo, y respirar profundamente lo que te rodea. Sin pensar en definirlo o escribirlo,...es el simple hecho de estar ahí...de palpitar con el mundo...de sentirte viva, vivo...y formar parte también de ese todo que nos rodea.

Más tarde...puede que llegues a casa, y pongas agua a hervir, abras la caja de té negro y eches un poco en la tetera. Después de escuchar el agua burbujeante del hervidor, lo pares...y derrames el agua en la tetera que ya tienes preparada. El silencio y el ruido del agua caer en la tetera de porcelana...es uno de los placeres más pequeños de este mundo, pero que te hacen sonreír por dentro. Llenas la tetera...y luego esperas esos maravillosos cuatro minutos que necesita, para oscurecer el agua...pasado ese tiempo, quitas la bolsa de té...la dejas humeante sobre un pequeño plato...hueles el té...y lo dejas un rato más, reposando...cogiendo aroma...un instante más tarde, estás vertiendo el té sobre la taza que más te gusta...saborearlo...saber que el cielo existe...y ya estas preparada para escribir, para dejar que los pensamientos sobrevuelen  por encima de tus necesidades cotidianas...
Como dice Karen Blixen en la voz de Meryl Streep, el viajero de relatos no necesita nada...ni agua, ni equipaje,...pero en mi caso, necesito al menos de una taza de té humeante para empezar...y quizá de una gorra.

Aquí han viajado muchas historias,...algunas sobre libros, cine, viajes,...otras sobre quienes escriben, dibujan,...y todas ellas impregnadas de algo personal, de lo que reflexiono...vivo...siento. Sin hablar explícitamente de nada en concreto...siendo una viajera del tiempo que se entretiene en los detalles del mundo, y que quisiera extraer todo el jugo a la vida, del que hablaba Thoreau.
Buenos viajes, queridos amigos y amigas, y gracias por acompañarme muchos desde el inicio, tantos años... y quienes lo hacéis en el silencio, muchas gracias...sé que existís y que estáis por aquí.

jueves, 21 de abril de 2016

Charlotte Brontë por las calles de Cervantes

Hoy muchas personas de quienes escribimos por estos lares, seguramente, tengamos preparado un pensamiento para una mujer increíble, que nos dejó un legado bibliográfico maravilloso. Que quiso habitar y dejar huella en nuestro presente...y convivir con nuestro día a día...

He de decir que apenas la conozco, pero un día como el de hoy...un día de entre lluvias, de claros y nubes, me la encontré o me encontró ella a mí...Leí a Jane Eyre, y me enamoré del personaje, de su gran habilidad para recrearse en espacios sombríos...hacerlos parecer tranquilos,...y salir fortalecida de situaciones violentas. De sus pensamientos críticos y libres,... tanto era así, que cuando sacaba la nariz del libro, me sorprendía mirando a mi alrededor, molesta, de que quienes me rodeaban no estuviesen vestidos apropiadamente, o buscando unas mangas similares a las que llevaría la protagonista del libro...Aunque a veces, la imaginación hace de las suyas...y sin duda, vislumbraba a algunas  personas de mi alrededor con atuendos victorianos, como viviendo fuera del libro y guiñándome un ojo...con gestos en sus rostros que me hacían sospechar, si no estaban viendo  lo mismo que yo, a través del libro...

Un día como los de hoy, puedo verla paseando con sus atuendos, con sus vestidos y mangas ensanchadas, con sus capas...y cruzarse de pronto con Cerbantes (un Cerbantes que escribía su nombre con "b"). En estos días, Charlotte sale a la calle con sus libros, que están en todas las librerías de la ciudad...y a veces, está cerca del Quijote...muy cerca...en la librería que suelo visitar, les separan dos estantes. Estos días en que se celebra el día del libro y el cuatrocientos aniversario de la muerte de Cervantes y Shakespeare (de este último, no fue exactamente el mismo día...ya que se regían por otro calendario).

Jane Eyre es un libro que leí y me gustó que fuera mi compañero de viaje durante varios momentos de mi vida. En los inicios de nuevas experiencias vitales. La descubrí estando ya en la Universidad...en ese primer año que todo te parece tan diferente, y que te sientes tan distinta...Ese año, me acompañó una Charlotte Brontë que solo conocía de oídas, y a quien imaginaba muy similar a la protagonista del libro que leía.

Me quedé con Charlotte, mirándola como si su personaje fuese más de sí misma, de lo que quizá hubiese imaginado al principio. Mezclando fantasía, sueños, y realidad,...en un rincón del mundo similar al que pudieran haber sido los suyos...
Charlotte, es una mujer de una época compleja, que estaba cerrada a pensamientos libres, y que poco podía ofrecer al sexo femenino. Ella no estaba dispuesta a perecer sin haber dejado huella en este mundo, a través de su pluma. Aunque al principio, durante mucho tiempo, tuviese que rehusar a utilizar su propio nombre y permitir que fuera a través de un pseudónimo masculino, Currer Bell, quien pusiera la firma en sus hojas ya escritas. Sus hermanas recurrieron a utilizar nombres de hombres, salvando las primeras iniciales de nombre y apellido, las cuales les pertenecían.

Cuando estuve en Haworth,
tengo más fotos, algo desperdigadas...
Fui a los páramos, estuve en la que fue la casa del rector, su padre, y las vistas que tenía al Cementerio, con los árboles, algunos de ellos, que las sobrevivieron. Veo la Iglesia donde está enterrada, y miro alrededor, de un lugar que se ha convertido en lugar de peregrinaje para visitarla...Virginia Woolf también la visitó, en uno de sus viajes a Yorkshire. Y aunque lo leí posterior a mi visita a Haworth, es curioso, porque ambas pensáramos en lo mismo. Mi sensación fue la de comprender aún más algunos libros que escribieron. El paisaje, en días grises, es desolador...como si estuviera carente de esperanza...Y el viento sopla por doquier de una forma que jamás había sentido. Los páramos pueden llevarte lejos,...más lejos de donde están pisando tus pies.

En tren...Yorkshire
Su viaje a Bruselas, me parece maravilloso, aunque dicen que allí fue donde sufrió por amor...un amor complicado, ya que se trataba de un hombre casado. Suelo ir a menudo allí, y cuando paseo, por la que pudo ser su calle, hoy en día completamente diferente, pienso en ella...en sus recorridos diarios,...y la veo feliz, diferente, renovada...allí escribió o se inspiró en su novela, El Profesor.  Aunque dicen lo mismo de Villette, una de las obras que más ganas tengo de leer...

Ahora, cuando paseo por las calles de mi ciudad, engalanada para recibir al Premiado Cervantes,...me pregunto qué habría sido de Charlotte hoy en día...La imagino con banqueros y el pelo corto, con mochila y muy concienciada con las problemáticas sociales...La veo despojada de todo encorsetamiento victoriano, con algunas ideas, quizá aún pertenecientes a los lazos que atan las tradiciones...pero libre...tal vez, espiritual o en búsqueda...con ganas de comerse el mundo a través de sus palabras. Leyendo al Quijote que no sé si llegó ha leerlo...
Quizá mirando a lo lejos, puedo vislumbrar a un Cervantes con capa, que le da la mano a Charlotte, para dar un paseo y sentarse tal vez, a tomar un vino, y brindar ambos por lo que han generado sus obras en los siglos venideros.

Pensar en Jane Eyre, en Charlotte, me lleva a pensar en Cristina, para mí una de las grande expertas en su figura y obra. A quién echo mucho de menos en el blog, pero a la que imagino devorando libros, e investigando sobre Charlotte y su obra...y todo lo relacionado con ella.

A veces escribo muy rápido y dejo un montón de errores en las entradas que escribo. Cuando puedo, aunque sea cuando no debo, shhh, me meto en el ordenador y trato de mejorarlo. No puedo hacerlo con todas las entradas, pero la anterior...tenía faltas de ortografía muy graves. Pido disculpas,...espero que se repita lo menos posible, para facilitar entendimiento de lo que quiero decir. 
Aunque no dudo que las almas afines, me comprenden.

Escribir en el blog, me gusta muchísimo...pero no sé si os pasa a vosotras/os...Se le tiene que dedicar tiempo...y es también bonito dedicárselo, sin embargo, no siempre se dispone de esos instantes de tranquilidad para elaborar una entrada como corresponde...tampoco se tiene tiempo de investigar, como me gustaría,lo que se escribe,... y además pasar por los rincones maravillosos que tenéis. Por eso me reparto, aunque soy muy anárquica, entre los días que puedo escribir...Pero trato de leeros a escondidas,... La próxima es para vosotr@s en vuestros espacios...