Últimamente he hecho acopio de una nueva rutina, que he imitado de una amiga: leer por las mañanas. Antes y durante el desayuno. Os aseguro, que comienzas el día de un modo distinto...
9.30..levanto persianas, para leer mejor y devorar las últimas páginas del Parnaso ambulante. Me detengo y releo algunas de sus últimas hojas...
10.00..desayuno...y termino el libro...
¡¡Qué os puedo decir sobre Sr. Mifflin y Helen McGill...y otros personajes..!!.pues que son imprescindibles en nuestra vida diaria, y que forman parte de esas noticias que no se cuentan. Es como leer un periódico por detrás: "El Parnaso visita distintas casas y por qué no la suya"...
Un poco así, es como me he sentido. El Sr Mifflin viaja en un "carromato" que llama Parnaso y que se ha hecho el mismo. Esta muy bien equipado porque tiene de todo...hasta tetera y un catre para dormir. Al parnaso lo acompaña Peg, una yegua y Bock un perro.
Roger Mifflin llega a una granja, al igual que llega a nuestra imaginación y a nuestros quehaceres diarios, para ofrecer su negocio al hermano de Helene McGill. Ésta, viendo que de nuevo se quedaría muy sola y con mucho trabajo en la granja, sí su hermano accederia a quedarse con el Parnaso... decide muy resueltamente, que la idea de vender libros a domicilio no es para nada descabellada... y como si proclamara un modo de vida alternativo, opta por comprar el negocio al Sr. Mifflin...
Por lo que a sus treinta y nueve años se lanza a la aventura, con un montón de personajes y autores a sus espaldas.
La verdad es que es un libro muy especial. Ya lo imaginas al empezar a leerlo,...ya con la portada cautiva. Pero no sabes cuánto te va a gustar hasta que llevas unas cuantas páginas...No hay grandes sorpresas,...es una historia sencilla sobre un profesor vendedor de libros y una mujer que decide tomar las riendas de su vida...y hacer algo inusual.
Un profesor que se dedica a vender los libros como si de medicina se tratasen. Incluso llega a negar la venta de ciertos libros sí ve que quien lo va a leer aún no está preparado.
Necesitamos libreros así, que nos conozcan...que tengan en cuenta nuestras necesidades....Los libros nos pueden aportar miles de sorpresas...y pueden ser un alimento para el alma imprescindible.
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| Tomada de internet |
Viajando en el Parnaso, al profesor se le ocurren muchas ideas y pensamientos...porque este libro no habla solo de libros, también de lo que éstos nos aportan...de las conversaciones bajo una noche estrellada y el aroma de una vieja pipa...del ir y venir del mundo, de las sensaciones de los libros....
Hay preciosas reflexiones como:
"Qué abusrdas víctimas de deseso contradictorios somos las personas! El hombre que se ha establecido en un sitio anhela la vida del vagabundo. El hombre que viaja anhela tener un hogar. Y, aún así, cuán bestial es el conformismo! Todas las grandes cosas de la vida fueron hechas por gente que no estaba conforme"
"Un buen libro debe ser simple. Y como Eva, debe provenir de algún lugar entre la segunda y la tercera costilla: debe haber un corazón latiendo en su interior. Una historia que es solo cerebro no vale demasiado".
"No me he pasado quince años ocupándome de las labores domésticas de la granja sin haber elaborado mis porpias ideas sobre la vida. Y sobre los libros (...) He aprendido que el trabajo honesto vale tanto en la escritura de los libros como a la hora de lavar platos".Estos últimos pensamientos, son de Helene, mientras pasa un rato descansando en un Hotel.
Como ya sabréis hay una continuación a este libro, que la editorial periférica ha sacado..."La librería encantada". No me pude resistir y ya convive en las estanrías con el resto de libros...y aunque tengo muchas ganas de seguir leyendo sobre el Sr.Mifflin y Helen...prefiero esperar y leerlo en el otoño...
¿Imaginaría el Sr.Morley que acabaría visitando tantos hogares? ¿Qué estaría en la estanría de tantas almas diferentes y de tantos lugares distintos del mundo?
Hace poco hice un viaje por un pueblo que está lleno de librerías de segunda mano. Y las librerías que fui visitando en él, a cual más bella, me hacían recordar al Sr Mifflin y creo, que en consecuencia, también al propio escritor del libro...porque ¿no será que el Christopher Morley tiene mucho del profesor Mifflin?
Hablando con algunos de los libreros de la zona, me daba cuenta que ellos tenían un poco de librería ambulante...Se nota mucho cuando una persona está intentando cumplir un sueño...
Esta visita al pueblo de las librerías de segunda mano, la dejo para otra entrada...













